historias reales de nuestros usuarios
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Alberto admiraba cada instante la vagina de mi mujer, viendo cómo el la estaba dejando. Después de mantenerla un momento más en el aire suspendida le pidió que se sentara sobre de él, solo para acariciarle las nalgas y decirle lo rica que estaba, quiero una delicia poderla coger y que ya se entregará totalmente, esperando que ella también lo estuviera disfrutando. Después le pidió que se bajar de él, para que ella se colocara sentada sobre sus piernas entonces Alberto se levantó de la cama y se colocó detrás de mi esposa abrazándola por la espalda tomándola de sus pechos mientras le restregaba su verga en las nalgas de ella, mi esposa solo se retorcía e iba al encuentro de él. Ya estando ambos hincados el inclinó un poco y la comenzó a penetrar con ternura mientras me seguí besando girando su cabeza, ella solo suspiraba gemía suavemente, ella se quería dejar caer sobre la cama para quedar en cuatro dándole las nalgas, pero él la mantuvo junto a su cuerpo, mientras la seguía penetrando él seguía acariciando sus pechos y besando. Alberto tenía todo el control sobre mi esposa, era toda suya. Después él le fue recostando sobre la cama para seguirla cojiendo, ella hasta paraba más las nalgas dando facilidad a que Alberto entrará más en ella. Toda la habitación se llenaba de gemidos de ella y el más jadeaba por el esfuerzo y el gran empeño estaba dando. Poco a poco la fue haciendo de lado para continuar cojiendola de a cucharita, mientras él con sus mismos pies los entrelazaba con los de ella. Y la hiba arqueando para sujetarla de los hombros para así él apoyarse y meterle la verga con fuerza en cada envestida. Mi esposa ya le pedía que no parará. Entonces Alberto le pregunto: así te gusta amor, eh dime . Ella:siii así me gusta. Entonces Alberto arremetió con más fuerza contra ella, ha asiendo que ella gritara. Si amor, así me gusta escucharte. Me agrada mucho oírte. Ella no decía nada. Alberto le fue separando y levantado una de sus piernas colocarla sobre su rodilla, dejando ver claramente como le clavaba su verga y sus huevos solo rebotaban en cada embestida. Hasta que ella se volvió a vaciar nuevamente. Alberto: gracias amor, gracias amor a que rico te mojas. Quedando quieto él, para solo abrazarla fuertemente contra su cuerpo. Ella con voz entre contada le dijo ya no puedo más!!! Pero Alberto le dijo: Amor Como que la no puedes más eh??? Si yo aún ando con muchas ganas de ti. Apoco piensas dejarme así??? Recostando se sobre la cama y mostrando su verga totalmente erecta. Ella al observar como la tenía, le dijo: hay aunque la tienes bien parada. Él de inmediato le responder: Así me la pones tu corazón. Eres increíble. Ella le replica: ahora resulta que soy yo la causante de qué tú estés así. Alberto: Si corazón tu eres la causante de qué él esté así y desde que te vi, se puso bien duro. Y no dude en ningún instante en hoy hacerte mia, ya que eres muy atractiva y me dabas la imagen dé ser una mujer muy apasionada e inquietante. Aunque des cierta imagen de timidez y de recatada, en ti hay toda una mujer muy ardiente. Y no me equivoqué. Mi esposa: hay como Crees, si ya has de conocer más chicas mejores que Yo. Y no digas que no. Entonces Alberto le dijo. Si puedo conocer a más mujeres muy guapas o más buenas. Pero nada que ver con lo que tú eres. Realmente creé en lo que te digo, si tendré algunas experiencia con chicas solas y con algunas parejas. Pero con Tigo todo a sido incomparable con alguna de ellas. Me tienes sorprendido en todos los aspectos. Eso le decía Alberto mientras él la tomaba de la mano y le acariciaba su rostro. Y le dijo ven amor, vamos, sigamos sí. Ella asistió con la cabeza. Alberto se cento al centro de la cama y le pidió que ella se sentara sobre el, frente a frente. Entonces ya se sentó sobre de él y le dijo que sí quería que ella siguiera haciendo sentadillas pero le dijo no siéntate bien sobre de mí y abrázame con tus piernas y él hizo lo mismo ella poco a poco se fue sentado sobre la v**** de Alberto sintiendo como le va entrando cerrando sus ojos ante esa sensación. Entonces yo estando ellos bien acompañados comenzaron a coger abrazados uno con el otro mientras se fundían besos apasionados él no dejaba espalda él no dejaba de acariciar su espalda mientras ella casi quería clavar sus uñas en la espalda de él ya que Alberto no estaba penetrando de manera muy rica hasta que llegó un momento donde ella misma brincaba sobre de él tomándolo con una mano por su cuello mientras que con su otra mano lo tomaba de los huevos él ayudaba a subir y a bajar de él de su v**** apoyándola con sus manos, a subir y bajar y con un gran frenesí, después ella iba de adelante hacia atrás restregándose toda su v**** de Alberto en su panocha, ensartándose ella misma, Alberto entonces la tomó de las manos y cruzando sus dedos decía que ella misma es apoyará y se matara ella solita a su ritmo ella no podía más y solo gritaba de placer mientras él le decía así mi amor así muévete sigue así qué rico coges mi amor coges muy delicioso no pares amor no pares así así y ella solo decía sí sí sí ay ay ay pero no paraba de moverse era un torbellino ya no solamente era ir de adelante hacia atrás subir y bajar hacía círculos con sus caderas disfrutando de la v**** que se estaba metiendo en eso Alberto la tomó y la tiró sobre la cama quedando ya de espaldas y él de inmediato se incorporó para penetrarla con las piernas abiertas en compás lo más alto que él podía levantarla dándole unas embestidas y penetraciones muy profundas ambos genial con fuerza sin parar realmente estaban muy acoplados uno como el otro, ni se acordaron de que yo estaba ahí observando todo como ellos se entregaba ya tenía mucho que a mi mujer no la veía así conmigo sí tenía algo de molestia de celos de potencia envidia porque este hombre que ahora estaba con mi mujer la estaba haciendo suya la estaba haciendo llegar al límite a lo que solamente cuando éramos novios y parte de nuestros primeros años de matrimonio pasaba entre nosotros como pareja. Son sensaciones, sentimientos y excitaciones muy raras, pero que mantienen a uno con la cabeza a punto de estallar pero con la verga bien dura. Ellos seguían cogiendo con locura sin freno alguno y yo un simple espectador. Después Alberto le dijo bien amor vamos un rato al sillón, mientras él se quitaba y tomaba a mi esposa de la mano para levantarla y llevarla ahí entonces Alberto y le dijo ven súbete de mí móntame quiero que me cojas a mí ahora tú hazme tuyo ella de inmediato se montó sobre de él abriendo sus piernas y tomó con su mano su guerra firme de él y la fe guiando a la entrada de su panocha y poco a poco se la fue lavando para después abrazarlo y besarlo y continuar cogiendo ambos ella misma bajaba y subía de él disfrutando cada sendón que ella misma se daba gritando gimiendo él solo decía así mi amor sí hazme tuyo cógeme cógeme no pares qué rico ay amor ay amor sigue así qué rico mientras la tomaba de las nalgas y le decía así mi amor, eso así eso así, haciéndola moverlas más rápido. Ella era un torbellino sobre de él y Alberto lo estaba disfrutando al máximo hasta que mi esposa dijo ya me me vengo me vengo ay ay ay ay ahhhhh💦💦💦💦💦 mientras Alberto la tomaba de una de sus nalgas y con su otra mano le metí a un dedo en el culo. Y explotaba totalmente en un fuerte grito de placer ya que ya terminó se quedó quieta pero Alberto la fui moviendo poco a poco para que de nuevo tomara un nuevo ritmo pero ahora Alberto era quien la penetraba, a su gusto, metiendo y sacando ese dedo del culito de ella. Mi esposa estaba irreconocible pidiendo que él no parará hasta que el paso sus embestidas, siendo sus penetraciones más suaves mientras ambos se besaban o el bajaba a besar y chupar sus pechos, como recién nacido hasta que ella le dijo que fuera más delicado, me lastimas mis pezones. Alberto lo hiso y continuo solo besando cada seno pero también la comenzó a chupetear dejando varias marcas en cada seno.....