Historias y Relatos Swinger

historias reales de nuestros usuarios

Historias y Relatos Swinger

Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.


AFTER PARTY

Cómo siempre en el club, me la pasé bastante bien, interacción de calidad con parejas dispuestas, entre estas una con la cual se dio la ocasión tres veces, primero en el cuarto de tríos, ya luego en el de parejas y en el privado, donde quedamos de irnos al terminar la velada en el lugar.


Evidentemente, estábamos prendidos con lo que gozamos.

Salimos del club cuando todo había terminado ya, aproximadamente a las 5 de la mañana, siendo la pregunta, ¿A dónde la seguimos?, a donde quieran, respondí, y ellos propusieron que en su casa, ubicada en una colonia intermedia de camino a la mía.

Así, sin más, nos subimos en su auto, él manejando mientras ella y yo nos dábamos gusto en el asiento de atrás, fajando, mamando, hasta que ella se montó sobre mi.

El camino fue relativamente corto, unos minutos bien aprovechados, así que cuando él nos tapó con una chamarra para entrar a la cochera, nos quedamos quietos hasta que se cerró la puerta del zaguán y él abrió la puerta, separándonos para medio acomodar nuestras ropas y entrar a la casa.

Una vez cerramos la puerta, seguimos el cachondeo como si no tuviéramos público, así que la empiné contra la pared y le di unos ligeros tallones para dejársela ir de un solo golpe, sacándole un gemido que seguro resonó hasta la calle pero que poco importó, ya que la seguí penetrando así, con fuerza, hasta que le saqué un orgasmo, quedándome quieto mientras ella se empujaba sobre mi verga.

¿Te gusta, putita?, ¡Sí!, ¿Te gusta mi verga?, ¡Me encanta tu verga! era el diálogo, así que la tomé del cabello y la puse a mamar, de rodillas, volteando ambos a ver a su marido, que se jalaba la verga con una expresión de sorpresa y excitación.

Ella me chupaba la verga y lo miraba directo a los ojos cada que podía.

¿Quieres que te comparta a mi puta?, y no dijo nada, ¿Quieres que te cojamos entre los dos?, y ella paró las nalgas, a lo que él únicamente se acomodó detrás y la empezó a bombear.

Fue arqueando su espalda hasta quedar casi en vertical y me acomodé para entre los dos levantarla y meterle la verga también.

Ella gemía, me besaba y se revolvía mientras nosotros alternábamos el bombeo.

Él no aguantó mucho y se vino, así que la llevamos a la sala, montada en mi, para sentarme en el sofá y que ella se moviera a su entero gusto, montándome.

Me vine dentro de ella, dejándole ir mi leche, que se combinaba con sus jugos y la leche de su marido, permaneciendo ella sobre de mi, disfrutando la sensación del momento, mirándome a los ojos con lujuria, deseo, complicidad, separándose para colocarse empinada, chupando mi verga, limpiando mis ingles, los huevos, donde hubiese escurrido el pecado, mientras su marido hacía lo propio con ella.

Ella se fue al baño, mientras él me servía un trago.

El encuentro siguió por un buen rato más pero, éso lo relataré en otra ocasión.

 Parejas, damas solas o con permiso, manden mensaje a mi perfil o por el chat, algunos días no tengo problemas de horario durante el día.



Regístrate y conoce mas historias