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Historias y Relatos Swinger
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OJOS VENDADOS
Hacía tiempo no coincidíamos pero la coincidencia en gustos y placer llevan a la realización de nuevos encuentros en cada oportunidad, cómo aquella vez que, sin planear coincidimos en un club y el sexo fue intenso, sin mayores requisitos dada la complicidad previa.
Aquella vez no faltó quién preguntara porqué así sin más pero no es necesario dar explicaciones en éste ambiente a la gente no involucrada, especialmente cuando nuestras dinámicas coinciden en que vamos a coger, la bebida es una amenidad y el baile, aunque opcional, no es obligatorio ni necesario para nuestros fines.
Quedamos en un hotel de la zona donde nos conocimos hace ya varios años, de manera fortuita en una orgía donde el click fue inmediato.
Llegué y le envié mensaje a él, para dar inicio al juego de rol donde ella aguardaría con los ojos vendados, así que al entrar a la habitación procedí a desnudarme para acomodarme junto a ella e iniciar el cachondeo, acariciando y desnudando su cuerpo mientras a puro tacto ella correspondía las caricias otorgadas.
Desabotoné su traje sastre y desabroché el cinturón, para revelar su ropa íntima en conjunto con sus medias, incorporándola a mamar mi verga para retirar sus prendas, mamar sus tetas y acomodarme entre sus piernas, tallando mi verga en su vagina húmeda, que pedía ser penetrada, más siguiendo el juego, sin decir nada llevé mi boca a la fuente de su miel, para saborear y jugar hasta llevarla al orgasmo, mismo que disfruté al recibir en mi lengua.
La tomé por la cintura, llevándola hasta mi verga, penetrándola de un solo golpe para iniciar un mete saca intenso hasta hacerla venir, bajando el compás en ése momento, para arremeter con fuerza de nueva cuenta hasta el orgasmo y repitiendo así un par de veces más.
La voltee de perrito y mojé la cabeza de mi pene en ella, jugando, tallando en su vulva sin penetrar, deleitándome en ésa humedad que se multiplicaba y mojaba hasta que, de nueva cuenta, la penetré hasta el fondo, arremetiendo sin tregua, un orgasmo tras otro.
El calor era evidente, así que hice una pausa para tomar aire y refrescarnos, ella bebiendo de la copa que le ofreció su esposo, pidiendo retirar la venda, más aún no era el momento, así que le pregunté como la quería, y pidió montarse, su posición favorita por los movimientos que hace.
Me recosté boca arriba con ella acomodándose sobre mi, cabalgando durante un par de orgasmos para luego subir sus piernas sobre las mías, aprisionando mi verga en su vulva, moviéndose para depositar sus orgasmos uno tras otro, cada vez más intensos, hasta llegar al clímax, detonando mi leche en su interior, dejando caer su cabeza en mi pecho, así permaneciendo hasta que le retiramos la venda para encontrarse con un rostro más que conocido, ¿De dónde?, de algún lugar, de varias aventuras, de enlechadas previas como la del momento, que fue solo el principio de una rica tarde en complicidad mutua con la complacencia de su marido.
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