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Historias y Relatos Swinger
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Primer trio con mi esposa
El timbre sonó al rededor de las nueve de la noche. Me quedé mirando la puerta un segundo más de lo necesario, con el corazón latiéndome en los oídos. Luz estaba a mi lado, con ese vestido negro corto que se le pega al cuerpo. Sin nada debajo. Los pezones ya se marcaban, duros, traicionándola.
—¿Estás seguro? —me preguntó en voz baja, aunque los dos sabíamos que ya habíamos cruzado esa línea hace semanas.
Asentí. No había vuelta atrás. Y, la verdad, no quería que la hubiera.
Abrí la puerta.
Ahí estaba Alex. Más alto de lo que recordaba de las fotos y vídeos que Luz me había enseñado. Camisa gris oscura, jeans ajustados, su sonrisa fue tímida es la primera vez que veía a los ojos al esposo de la mujer que se había cogido tanta vez. Extendí la mano. El apretón fue firme, casi un desafío silencioso. Los dos lo sentimos.
—Pasa —dije, y mi voz salió más ronca de lo que esperaba.
Luz se acercó despacio. Alex la recorrió con la mirada sin disimular nada. Se detuvo en sus tetas, en sus caderas, en las piernas que terminaban en esos tacones negros que la hacían verse aún más alta de lo habitual.
Ella le saludo con un beso, pero no en la mejilla, en los labios acompañado de un mordisco, no podía creer que hicieran eso delante de mi.
Cerré la puerta con un clic suave y me apoyé contra ella un segundo, solo para respirar. La verga ya me apretaba contra el pantalón. No eran celos. Era otra cosa: una excitación que casi dolía.
Alex la tomó de las caderas y le dió un segundo beso más intenso que el primero. Me miró un instante, como pidiendo permiso final aunque ya lo tenía todo dado. Luego tomó a Alex de la mano y lo llevó al sofá grande.
Yo me senté enfrente, en el sillón individual. Destapé una cerveza que ni siquiera tenía ganas de tomar, solo para tener algo en las manos.
Los tres tomamos unos tragos a nuestra cerveza y comenzamos a platicar de cosas triviales,ella acariciaba la pierna de Alex cada vez más arriba, el se mantenía quieto, como calculando la situación. Ella besó el lóbulo de su oído y eso rompió el hielo completamente, el paso su mano bajo su vestido acariciando sus piernas y se besaron delante de mi con toda naturalidad, al fin llevaban años haciéndolo.
Luz se sentó a horcajadas sobre él, de cara a mí. Se subió el vestido lo justo para que viera el encaje negro de la tanga. Alex metió la mano por debajo sin pedir permiso mientras le mordisqueaba el cuello. La vi arquear la espalda cuando sus dedos encontraron el clítoris bajo la tanga negra. Empezó a frotarlo en círculos lentos. Luz soltó un suspiro largo y me miró directo a los ojos.
—¿Quieres ver como lo hacemos, amor? —preguntó con esa voz suave que usa cuando está muy caliente.
Tragué saliva.
—Sí.
Se levantó un segundo, se bajó la tanga y la dejó caer al suelo. Volvió a sentarse sobre él, abrió las piernas del todo. Desde mi sitio veía perfectamente cómo los dedos de Alex entraban y salían de su vulva, frotando los labios brillantes y empapados. Ella movía despacio sus caderas.
—Quítate el vestido —le pedí.
Obedeció. Quedó desnuda salvo por los tacones. Las tetas son medianas, aún están en su lugar, los pezones duros y erectos por lo fresco de la noche o por lo caliente. Alex se desabrochó el pantalón con la mano libre se la sacó, yo la había visto en las fotos y vídeos de Luz, pero verla en vivo fue impresionante, es muy gruesa, venosa, más larga de lo que esperaba que se viera, Luz tiene razón cuando dice que mide más de 20 cm, probablemente y si sean los 23 o 24 cm, algo muy poco común. Luz la miró y se inclinó para lamerle la punta mientras seguía cabalgando sus dedos.
Yo me abrí el pantalón. Me la saqué, aunque no la tengo chica, 17.5 cm siempre se me hizo suficiente ahora sí me parecía muy pequeña al hacer comparación. Empecé a jalarmela despacio, sin quitarles los ojos de encima.
—Ven aquí —dijo ella, extendiendo una mano hacia mí.
Me levanté. Me acerqué. Ella me tomó la verga con la mano libre y se la metió en la boca. Chupaba fuerte, profundo, mientras Alex seguía frotando con los dedos. Alex se puso de pie y también le arrimó la de él. Las dos vergas en su cara. Una en la garganta, la otra frotándose contra su mejilla húmeda de saliva. Llegó el momento en que se turnaba para chupar, lamer y besar cada una.
Entonces Alex se quitó la camisa, ella le lamió los pezones y al mismo tiempo lo masturbaba, entonces yo le acaricié su panchita. Le quitó también el pantalón y quedaron los dos desnudos totalmente, hice lo mismo, ahora ya no había ropa en ninguno de los tres.
Alex la levantó y la puso a cuatro patas en el sofá, con la cabeza hacia mí.
—Que te la chupe un rato, luego cambiamos— me dijo, mirándome fijo.
No hizo falta repetirlo.
Me arrodillé en el sofá. Le metí la verga hasta el fondo de la garganta. Ella gimió alrededor de mí cuando Alex la penetró de un empujón seco desde atrás. El golpe la hizo atragantarse un poco, pero no se apartó. Al contrario: empujó hacia atrás contra él mientras me succionaba con desesperación.
Los sonidos eran obscenos: la piel chocando contra piel, los gemidos ahogados de Luz, mi respiración entrecortada, los gemisos bajos de Alex.
Él aceleró. La agarró de las caderas con fuerza y empezó a bombear profundo.
—¿Te gusta que te cojan así? —le preguntó entre dientes.
Luz solo pudo asentir con mi verga llenándole la boca.
El condón no era necesario, han cogido muchas veces sin el, así viendo como se la metía en cuatro y como el le acariciaba el ano pensé que de tantas veces de ponerla así ya le conocía de memoria cada pliegue.
-Creo que estaremos más cómodos en la cama, ¿Vamos para allá?
Luz se enderezó y dejó de chupármela y tomó a Alex de la mano y lo guió a la recámara.
Yo los seguí de cerca.
Llegando ella se sentó en la cama y se la empezó a chupar otra vez, luego le pidió que se recostara y siguió en lo suyo, mientras apuntaba su tracero hacia mi aproveché y la agarré en cuatro, ella gemía intensamente, sentí que comenzaba a burbujear el semen en mi interior y se la saqué, pensé que aún no era hora.
Viéndolos un momento tomé mi celular y le dije: "cógetela mientras grabo'', no se hizo del rogar y la tomó de las caderas para que se sentará en su enorme verga, ella lo hizo con cuidado, poco a poco, hasta que estaba completamente sentada en los huevos, yo grabé desde atrás, ella cabalgata cada vez más rápido y frotando de adelante a atrás su clítoris contra la pelvis de Álex, así con movimiento rítmicos llegó en un orgasmo explosivo, se convulsionó de placer y el líquido de ella chorreaba por los huevos de Alex, todo quedó grabado.
Se dieron vuelta y ella boca arriba abrió sus piernas para recibirlo de nuevo, está vez el se la apuntó con cuidado y de golpe se la dejo ir toda, así duraron un rato hasta que Luz tuvo su segundo orgasmo, cada vez que se la metía por entre las piernas de Alex veía como los huevos golpeaban el culito de luz.
Cuando ella tuvo su segundo orgasmo se puso en cuatro y él no desaprovechó la invitación que le hizo al poner sus senos en la cama y con las manos separar sus nalgas para mostrar lo más íntimo de su cuerpo. La tomó de las nalgas y empezó a embestirla. Entonces me recosté frente a ella y le pedí que me la chupara, me la mamaba con ansias y sin meter las manos ya que se estaba apoyando en la cama, así sólo con la boca me recorría el glande una y otra vez entonces empecé a sentir el climax acercándose, la tomé de la nuca y cada vez la empujaba más, así chupando con fuerza me sacó todo el semen, Alex seguía bombeando en cuatro, jugando con sus nalgas y de vez en cuando metiéndole un poquito el dedo pulgar en el culo, se comenzó a tensar y con un gruñido se la dejó toda adentro con movimientos lentos, supe que también estaba terminando, vi cuando se la sacó lentamente goreando de leche, un hilo brillante y como escurría por entre las piernas de Luz. Quedamos recostados los tres, ella enmedio y con una verga en cada mano, me dió un beso en la mejilla y otro a él.
-Que buena cogida me dieron, pero la próxima me la van a chupar ustedes que me faltó eso.
Nos salimos a la sala, nos vestimos y terminamos nuestras cervezas, ella no se puso el vestido, solo la tanga y se sentó en medio de los dos, ocacionalmente le acariciaba los senos y él también, platicamos un rato sobre como nos gustaría que fuera la siguiente vez y Alex se marchó.
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