historias reales de nuestros usuarios
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Alberto al terminar de esa manera, hiso terminar también a mi esposa al mismo tiempo. Juntos solo gemían y gritaban, de manera entre cortada por la agitación de haber llegado. Ambos solo decían. Siii que rico, aún sigo escurriendo, yo también aún me está salido más leche, ahiiii que ricooo, siii así, que rico palpita tu cosita. Hasta quedarse quietos y solo tratando de recuperar el alimento, uno sobre el otro. Oh más bien dicho, él sobre de ella. Por un buen tiempo. Alberto poco a poco se fue recostando a un lado de ella, boca arriba. Con la verga empapada y con algo de firmeza, el condón estaba totalmente lleno de mucha leche, era abundante para que negarlo. Paso su brazo por el cuello de mi esposa para levantar su rostro y la comenzó a besar. Y le dijo: Muchas gracias amor. Eres increíble. No te imaginé que fueras así de apasionada y te entregaras totalmente de esta manera. Y le dio otro beso. Ella: En serio lo soy??. Él: Siii y nunca lo dudes ok amor!!!. Entonces Alberto le acaricio su cara. Y se retiró de ella un poco para proceder a quitarse el condón, el cuál lo envolvió con un poco de papel sanitario y lo arrojó al bote de basura que estaba a un lado de la cama. Y mientras se lo retiraba voltio a verme y comento: Amigo, en verdad que mujer tan candente tienes, valió la pena esperar tán tiempo para poder conocerlos. Yo le dije: vaya que si tardamos en conocernos y ve estamos aquí, si amigo se que tengo a mi lado una gran mujer. So le muy bien. En eso mi esposa interrumpió y dijo: bueno eso dices porque eres mi esposo. Yo le Hiba a replicar, pero ella agrego: amor tengo sed,me puedes traer un poco de cerveza, mientras estiraba su mano con el vaso. Lo tome y le dije, si amor voy. Ya cuando me disponía a salir de la habitación, Alberto le dice: Amigo, también me puedes traer a mi un poco, mientras también me daba su vaso. Solo afirme con la cabeza. Y él agrego: porfa amigo en lo que sigo atendiendo a tu bella mujercita. Su mirada era libidinosa y con una sonrrisa maliciosa, su rostro lo decía todo. Mientras él se estaba jalando la verga. Solo me quede helado al escuchar esas palabras. Sin reacción o respuesta alguna de mi parte. Mi esposa dijo: anda amor tengo mucha sed. Solo actúe por inercia y salí de la habitación, baje a la planta baja y saque otra cerveza del refi y serví los vasos de ellos y el mío también, el cuál bebí con cierta incertidumbre,,tal vez por las palabras de Alberto. Alberto terminar mi vaso de cerveza tome los de ellos y comence a subir y al hacerlo poco a poco comence a escuchar los gemidos de mi mujer y el claro rechinar de la cama, esos ruidos eran más fuertes cada vez que yo subía. Y sus voces se escuchaban decir: Ahiiii que rico, si así, era ella. Así te gusta amor, es toda tuya. Era la voz de Alberto. Al llegar a la habitación Alberto la tenía montada sobre de el, mi esposa solita se estaba clavando su verga de Alberto, pero ella estaba montada de espalda a el. Alberto la tenía con las nalgas abiertas viendo como ella misma se ensartaba solita. Él: que rico se ve todo desde aquí amor, toda te lo estás comiendo, uffff que delicia y así como la tenía tomada de las nalgas el ponía el ritmo acelerando los movimientos de ella y haciendo pausas para dejarla un momento en el aire para ver cómo poco a poco se la hiba metiendo otra vez, así se la estuvo cogiendo un bien rato y cuando el volvía a acelerar las penetraciones. Él la soltaba par que ella se moviera a su gusto y le pedía que que así ella siguiera, que no parará. Ella así lo hacía y hasta se movía más rápido, de arriba a abajo,mde un lado a otro. Estaba totalmente irreconocible ella. Gimiendo con mucha fuerza e intensidad, hasta que ella volvió a terminar nuevamente a chorros💦💦💦 ya, yaaa, ahhhh ahhhhhh ahhhhh, quedando sentada totalmente sobre Alberto. Él solo decía: Si amor, así, asi, no los sueltes, ellos son los que te daran mucha leche. Yo estaba parado en la puerta aún con los vasos de ellos, pero al escuchar lo que dijo Alberto, los deje en el tocador y pase al ferte de ella. Mi esposa tenía bien agarrado de los huevos a Alberto, como queriendo meterse los tambien en su panocha. Ella solo suspiraba profundamente con los ojos cerrados y la cara llena de satisfacción. No sé percató que yo ya estaba ferte a ella. Hasta que abrió los ojos. Y solo dijo: Perdón amor, Me dejé llevar. Yo solo me incline un poco y la bese. Y después dijo: Y mi cerveza?? Y reímos. Ya le di su vaso el cuál bebió hasta el fondo de un solo trago. Y me lo regreso, Alberto me pidió el mío y se lo di. Él se incorporo un poco para beberlo. aún con mi esposa montada sobre de él. Ella se quiso levantar, pero el se lo impidió, colocando una de sus manos sobre de su cadera, bebió rápido cerveza y le dijo a ella: adónde vas corazón, tu ya terminaste, pero yo aún no. Él coloco su vaso sobre el buró. Me gustaría verte haciendo sentadillas sobre de mi, que dices. Ella: si como estoy?? Él: Siii, así, solo levántate, sin safar de mi, ok. Ella así lo hiso. Y poco a poco ella misma comenzó a bajar y a subir de la verga de Alberto, después él levantó su rodillas y le dijo, sujetarte de mis rodillas para que te apoyes en ella y te sea más fácil y así lo hiso ella, siendo más cómodo para ella ensartarse ella solita, él solo exclamó, wahuuu, que rico, que hermosas nalgas tienes amor, ahora quédate así en el aire, me toca ahora a mi. y así ella estando suspendida arriba de el, en el aire. comenso a cogerla sin piedad, como un pistón entrando si saliendo de ella sin parar mi esposa al sentir esas envestidas se quiso sentar, pero él con sus manos la mantuvo levantada, el paraba de darle así con rapidez, provocando que elya contara un fuerte grito de placer que anunciaba otro orgasmo, él le dijo así amor, así, déjalo salir. Y ella solo se retorcía. Y volvía a terminar sobre de Alberto. De inmediato el aceleró más sus envestidas arrancando un grito más fuerte de ella que solo tenso su cuerpo, 💦💦💦💦 él en ese momento que ella terminaba, detuvo sus movimientos, solo para ver como ella se escurría. Y dijo: wahuuuu así, que rico te vienes amor, que hermosos regalo me estás dado. Ella sin responder de la fuerte venida que había tenido. Alberto la mantenía aún en el aire suspendida y el de daba unos empujones de verga y se lo sacaba todo para volver a meterlo con fuerza. lo hiso como unas 5 o 6 veces así, solo para después volverla a suspender arriba de el, admirando su trabajo y como mi esposa quedaba con la panocha abierta y empapada. Veía que se volvía a cerrar y de nuevamente se la volvía a clavar. Para después volver a ver cómo él la dejaba.