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Historias y Relatos Swinger
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Con el amante de mi mujer
Ellos ya tienen bastante tiempo de conocerse, con toda la confianza llega a casa, en ocasiones me piden que los deje solos y ya se imaginarán lo que hacen,,otras veces me quedo con ellos y veo como disfrutan esas cogidas, esas mamadas que se dan, escucho con delicia los quejjidos de mi esposa, como le derraman la leche en sus pechos, en su cara. En fin ha sido muy rico el compartirla con este amante que tiene de planta desde hace ya varios años. En ocasiones salen de viaje y me quedo en casa disfrutando mi soledad, imaginando como hacen el amor, otras veces me piden que los grabe, que los fotografié, me preguntan que si me gusta lo que veo y por supuesto que me gusta. Soy un cornudo muy feliz.
La tiene muy entretenida y enamorada, razón por la que ya no entra a este chat, por lo mismo me atrevo a escribir lo siguiente:
Esa tarde Joe llegó con algunas botanas y cervezas, me dijo- te incomodo- a lo que le contesté:- para nada, pásate, nos preparamos unos tragos y empezamos a ver televisión, y me propuso a que viéramos algunos videos de ellos en plena acción, o sea disfrutando del sexo y de mi esposa en trapos menores y sin ellos, cosa que nos empezó a calentar, los dos ya teníamos la verga bien parada. En eso llama mi esposa y me dice que va a llegar un poquito tarde, pues se iba a tomar un café con algunas de sus amigas, el me dijo que no le dijera que él estaba aquí en casa, ok le -dije, diviértete. nosotros seguimos viendo sus fotos y videos ya calientes y me dijo algo que en lugar de asustarme me gusto. me dijo -vente,. vamos a bañarnos juntos. entramos al baño, nos desnudamos, ya con la verga bien dura, me agarró de la mano y la llevó a su verga, al principio asustado, pero la verdad con ganas de acariciar aquella cosa que tantas veces había visto como entraba en la puchita de mi mujer, aquella cosa que tantas veces había visto como la acariciaba y lamía mi esposa, esa verga que la hacía muy feliz y a mi también cuando los veía. Ahora la tenia en mis manos y con un poco de nerviosismo empecé a acariciar, luego el me tomó por la cabeza y yo sin poner resistencia me fui agachando poco a poco hasta quedar hincado y empecé suavemente a mamarle la verga a Joe, el amante de mi esposa, el me decía sigue así, sigue así, y bruscamente me separó y me levantó, me puso de espaldas y poco a poco me fue restregando su verga en mis nalgas y poco a poco lo sentía en mi ano, hasta que de pronto sentí que me había penetrado, no ,o hizo bruscamente, lo hizo poco a poco, yo sentí dolor, dolor, pero más placer, poco a poco se iba moviendo y penetrando en mi, yo solo recuerdo que decía ahhh, aahh, me dolía pero me gustaba. Así me tuvo un rato, y poco a poco me dolía más y más, pues cada vez iba más adentro, hasta que me dijo el ya basta mi putito. ahora vamos a esperar a hacer el entrego con tu mujer y tu le vas a ayudar a limpiar la leche que le dé.
Nos terminamos de bañar, yo cada vez que podía lo jabonaba y le lavaba los huevos y su verga.
ya un poco relajados nos fuimos a seguir viendo televisión a esperar a mi esposa, la cuál llegó después de un buen rato. Cuando ella llegó seguimos con unos vinos y no duró mucho tiempo que entramos a la habitación y empezó a mamarle su puchita y ella su verga, y yo por un lado con mi culito bien adolorido pero feliz, Yo no me pude sentar bien por varios días, pero muy feliz. fueron varias veces que estuvieron en acción y en cuanto se descuidaba mi esposa, yo le acariciaba aquella verga . Al siguiente día yo me fuí a trabajar muy temprano y ellos siguieron completamente desnudos en aquella nuestra cama.
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