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Historias y Relatos Swinger
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La carnita asada
Fui contactado por el esposo de una pareja que queria darle una sorpresa a su esposa en su fecha de cumpleaños.
Le hice varias propuestas, las cuales no le parecieron factibles, hasta que le propuse que se ganaran una carne asada. Él le platicaria a su esposa que habia comprado un boleto de una rifa de carne asada en el trabajo. Y después le avisaría a ella que había sido el ganador y debían definir fecha para cuándo la quisieran.
Ya dada la fecha me presente con los insumos para el evento más una botella de tequila y un regalo sorpresa para ella. Al llegar a la casa me presenté como amigo de quien organizaba las rifas, pero que por motivos personales no había podido ir personalmente a hacerla él.
El esposo me guió a donde tenía el asador y comencé a preparar la lumbre y acomodar lo que llevaba, mientras él iba por cerveza al oxxo más cercano. El regresó y platicamos, en lo que la lumbre estaba a punto.
Comencé a asar la carne y le dije que le avisara a su esposa para que ya comenzaran a comer.
En ese lapso, ellos ya estaban brindando y yo me tomé unos shots de tequila. Ellos comieron y me invitaban a acompañarlos a la mesa, lo hice una vez terminé de asar la carne.
Me senté al lado de ella y pude apreciar de reojo sus torneadas piernas y su delicioso trasero. El esposo se disculpó un momento para ir a la cocina por un salero y, ya que habíamos cenado, aproveche para comenzar a tocarla en sus piernas y nalgas, el ambiente ya estaba cachondo y no pudimos evitar besarnos, fue un beso amplio y extendido, cuando de repente aparece el esposo, nos separamos inmediatamente y me disculpe por mi exceso de confianza y él dijo que no había problema.
Seguimos brindando y platicando y besandonos, mientras el esposo observaba con atención.
Después de un rato, ella se disculpó y bajó. Olvidaba mencionar que todo esto había sucedido en el roof garden.
Nos tomarnos otro par de rondas y seguimos platicando el esposo y yo, esperandola pero no regresaba, así que el esposo fue a ver y regreso casi inmediatamente y me dijo que fuera con él, bajé y nos dirigimos a la habitación principal y ahí estaba Lilia ataviada en un body y medias de color rojo, que la hacían lucir excitante y muy sensual. Su piel morena combinaba perfectamente con ese color de la lencería. La habitación estaba a media luz, yo desde el umbral de la puerta caminé hacia el medio de la habitación y ella caminó hacia mi para encontrarnos mientras el esposo le decía que ese era el regalo sorpresa de cumpleaños.
Nos comenzamos a besar con pasión y lujuria, mientras le agarraba sus sabrosas nalgas y ella con una de sus manos buscaba mi verga que ya estaba erecta y buscando liberarse del pantalón. Le besé sus tetas y sus pezones, ya estaban excitados por el momento. La tomé de la mano y caminamos a la cama le pedí se sentars en6la orilla se recostara y se pusiera cómoda, me hinque frente a ella y con mis dedos hice hacia un lado la parte del body qué tapaba sus labios, su panocha ya estaba húmeda y me dispuse a besar sus labios y clitoris mientras le daba masaje con mis dedos. Ella emitía gemidos que me excitaban aún más. Por momentos alternaba la introducción de mis dedos en su vagina y ano. Llegó un momento en que ya estaba bien lubricada.
Me puse de pie y me desnude. En todo este tiempo el esposo estuvo viendo y grabando sin perder detalle.
Lilia se incorporó en lo que me quitaba la ropa y de ahí se hinco frente a mi para hacerme oral. Chupaba como una diosa. La tome de la la mano y la ayudé a incorporarse. Le pedí se pusiera en cuatro en la orilla de la cama. La vista era espectacular, unas nalgas sabrosas y tonificadas, fue imposible no besarlas y besar su sabroso ano y hacerle oral nuevamente.
En las conversaciones previas al encuentro, el esposo me dijo que tenían la fantasía de él ver cómo otra verga cojia a su esposa al natural y ella de recibir la leche de un hombre que no fuera su esposo.
Asi que, dirigí mi verga a esa panocha lubricada y sabrosa y comencé a cojerla, poco a poco, a ritmo suave al inicio y luego fui aumentando la frecuencia, se oía en la habitación el sonido de cómo mis huevos rebotaban en su pelvis, después empecé a alternar e introduje mi verg en su apretado culo, mi verga es gruesa y ella gemia en una mezcla de placer y dolor, pero nunca me dijo que me detuviera, así que seguí hasta que mi verga entró toda y ahí comencé a culiarla, ella bufaba y gritaba y yo no bajaba el ritmo de mis embestidas, yo estaba empapado de sudor pero muy excitado y caliente y seguía penetrando ese sabroso culo, hasta que me vine.
Lilia me tomó de la mano y me jaló hacia la ducha y nos bañamos juntos. Regresamos a la habitación y tomanos otro ñar6de rondas en lo que nos recuperabamos. Ahí aproveché para darle el regalo sorpresa, el cual era un baby doll negro y se lo puso, le quedó perfecto y se veía muy caliente y cojible, esa vista me excito y comenzamos a besarnos nuevamente y cachondearnos. Nos fuimos a la cama y esta vez ella me montó como una diosa, sus nalgas rebotaban en la mi y sentía como su panocha apretaba mi verga, ella estaba ya sudada y le pedi se acostara de lado y así me acomode detrás de ella para seguir cojiendola. Después de un rato, me volví a acostar boca arriba y ahora le pedí se sentara sobre mi, dándome la espalda, la penetracion era caliente y ella apretaba como una diosa, así estuvimos un delicioso rato hasta que la inunde con mi pasión.
M
Después de eso me di un baño y los ayude a levantar y limpiar el roof garden.
Nos hemos seguido reuniendo, a veces hacemos alitas, o hamburguesas al carbón o carnita asada o sólo tomar una copa de vino. Ya sabemos que eso es sólo el pretexto para luego compartir unos buenos momentos de complicidad llenos de pasión y lujuria.
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