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BERENICE... TENTACIÓN

Tenía mucho de no verle y anticipaba lo que sucedería, así  que en medio de la excitación le envío un mensaje que le decía que la recogería el lunes a las 8y20 am… lo tenía planeado. Mee tomaría la píldora azul a las 7y50 am para estar en el punto de la excitación media hora más tarde… quería que fuera temprano pues le gustaba mucho encontrarla con el cabello mojado y oliendo a recién salida de la regadera…. A él Le gustaba así... la recogió y en el trayecto, el jaló la mano de ella hacia su entrepierna. El no estaba excitado como en otras ocasiones, pero siempre lo hacía, de manera que apenas rozó su pantalón corto azul. Llegaron a su departamento muy rápido y él abrió el candado y le dejó pasar para hacer lo usual: la giraba hacia él y como quedaban en la misma altura, unían sus labios, despacio y brevemente; y ahí comenzaba la excitación entre los dos..
Cerró el candado y ella entró y de inmediato él la alcanzó sediento de su boca… la atrajo hacia él, apoderándose de su nuca fresca, metiendo sus dedos en el cabello mojado; aquello que tanto disfrutaba.  Muy despacio miró esos labios fascinantes y su boca se unió a la de ella, mezclándose de forma fácil y precisa como si esos dulces labios fueran un molde perfecto. A él le resultaba altamente excitante amoldarse lentamente, en sus labios perfectos en volumen, en sedosidad, que se entregaban y se fundían en los de él como si fueran agua que se mezcla. Se besaron despacio como si sus bocas se reconocieran sin prisa. No sabe si ella, pero él disfrutaba enormemente ése momento en el que el silencio y la dulzura de sus labios era lo único necesario; y donde las manos de ambos se exploraban también despacio aceptando lo inevitable: su deseo compartido de unirse… él liberó el botón de su pantalón y ella tocó con su manita su bulto duro, listo. A él le gustaba como lo palpaba, desde aquella primera vez en la que él le pidió ayuda porque tenía un problema muy gordo y ella accedió dócilmente a solucionarlo y terminaron haciendo lo que ambos deseaban tanto.
Él le liberó a ella de su pantalón también, palpó la humedad de su vagina y le preguntó en voz baja ¿qué Hacemos? Y ella pronunció la frase mágica de las cuatro palabras que era la señal de todo entre los dos: QUIERO QUE ME COJAS. Era un orden suave, era una súplica, una invitación que sonaba como música en sus oídos...  Le preguntó en qué posición quería que le penetrara. Él sabía de su predilección por ser tomada de PERRITO, pero ésta vez ella dudó cuando ya casi él le volteaba para que descansara en la cama y ella quedó que frente a él y sonriendo le dijo que así como le gustaba a él, en la orilla de la esquina de la cama.. fue una elección perfecta pues se echó y dejó sólo las piernas hacia afuera para que él las levantara, apuntara a su vagina y la penetrara… el miembro de él estaba duro como una roca y al ver su panochita le preguntó si tenía lubricación y ella solo respondió con un estoy lista.. él contrario a lo que hacía normalmente, decidió jugar tomando su miembro en la mano y frotándole despacio por su cueva semi húmeda que le esperaba con ansia.. le tocò con la cabeza dura en el clítoris y en la entrada de su panochita.. él se dejó llevar por los hermosos gemidos de ella, que le guiaban a donde moverse con el miembro que él blandía con su mano… mientras tocaba delicadamente en la entrada de su vagina, le ordenó cerrar sus ojos y ella lanzó al aire el primer ASÍ LIC, QUE RICO, a lo que él preguntaba que rico qué? y recibía por respuesta un QUE RICO ME HACE, QUE RICO TODO LIC..   él decidió entonces penetrarla poco a poco y los gemidos de ella, no cesaron hasta que él metió todo su miembro hasta lo más profundo de su vagina que se cerraba dándole la bienvenida… él empezó a moverse placenteramente dentro de ella, al tiempo que capturaba sus dos piernas, sus pies y empezaba a besar, lamer y morder su pie izq. Haciendo crecer el deseo de ella, de manera que nunca pensó, pues el placer que esa caricia desató en ella, fue algo inusitado… él la penetró con firmeza y el cuarto se llenó de gemidos de placer de parte de ella, mismos que se multiplicaban de manera inusual cuando la boca de él mordía suavemente el talón de esos pies que tanto le excitan, o le lamía la planta desde el talón hasta los dedos, deteniéndose especialmente en su arco, lamiendo con su lengua entre sus dedos, mordiendo el anverso de su arco y provocando una respuesta que nunca esperó pues parecía que le llevaba al orgasmo. Aunque él no podía saberlo pues ella no era de las que te decía que se estaba viniendo y sin embargo tenía una capacidad extraordinaria para llegar al orgasmo de varias formas.. ella soportó los embates de él y le decía: deme su leche Lic., Deme su lechita… él estaba experimentando una excitación sin igual, única y se concentraba en que ella tuviera el placer. Ella por su parte impulsaba su cadera, su pelvis y la empujaba hacia adelante o hacia arriba, de manera que se encontraba y golpeaba su verga que entraba y salía incansable en su vagina húmeda, amistosa, estallando con todo y huevos contra ella… a veces Él dejaba de ocuparse de sus hermosos pies que se alojaban sobre sus hombros, con su boca; pero seguía cogiendo y atrapaba sus tobillos para ir mas profundamente dentro de ella, arrancando los ASI LIC, QUE DELICIA, QUE RICO…. cuando él se agarraba de sus muslos o rodillas para seguirse impulsando dentro de ella, Ella le rodeaba con sus piernas cortas y le sujetaba jalándole con sus talones en sus nalgas, reteniéndole, como si no quisiera que se saliera nunca de allí, como si quisiera extender mucho ése momento de placer.
Ella dijo: ya, ya me vine rico LIC…  Poco a poco la dureza de su erección perdió fuerza y él todavía blandiendo con su mano la verga, le restregaba la cabeza en su vagina para frotar y darle goce por unos instantes, hasta que le pidió que se fuera para arriba de cama. Le gustaba abrazarse de ella, besarla sin prisa, agradecerle ésos momentos, le gustaba observar en silencio esa cara de óvalo hermoso y transitar por sus labios, por su nariz, por sus mejillas, por su barbilla, dejándole su agradecimiento convertido en la humedad de un beso, en la mordida húmeda y suave de alguna parte de su cuerpo.
Luego bajaba su mano izquierda hacia su clítoris, hacia su vagina, para recoger su olor intimo, su venida, su sudor y dárselo a probar en su boca mientras le decía: así hueles tú de rico y a mí me encanta; y ella aceptaba aunque no de muy buena gana, haciendo una mueca de disgusto, pero sin resistirse totalmente a la mano de él que le ofrecía sus fluidos que se habían producido en la entrega.
El volvió a bajar su mano y empezó a acariciar su clítoris, así de arriba abajo, con los dos dedos abiertos rozando la cabeza descubierta de su clítoris. El Siempre buscaba que ella tuviera más orgasmos así, le gustaba tocarle, sentirle, ver como se retorcía de placer, como ella movía su pelvis y tomaba el control de la caricia, como él sólo tenía que poner la yema de su dedo medio y ella hacía el resto, impulsar su pelvis, moverlo de forma tal, que se rozara con la cabeza de su clítoris y le desatara una sensación interminable que se desencadenaba irremediablemente en un orgasmo. Sus ojos se cerraban, su cara se transformaba y todo su cuerpo se dejaba ir, envarándose, tensionándose,  gimiendo hasta que explotaba y aceptaba con voz de niña traviesa: YA ME VINE LIC y quedaba envuelta en una calma que no podía disfrutar por mucho tiempo, porque él y su mano cambiaban el objetivo y su mano izquierda entraba en la humedad de su vagina, para tocar primero suavemente, esa zona donde la textura de su panocha, al tacto, daba la impresión de tocar una toalla muy suave… es una aventura fascinante sentir la textura de PUNTO G, tocarlo y estimularlo, darle placer de nuevo entre la humedad que facilita esa maniobra que tanto disfruta ella… luego su mano continua el trayecto hacia una zona más profunda de su vagina, acaricia una zona sensible donde es posible tocar dos pequeñas almohadillas muy suaves al tacto, son como los dos asientos de un sofá de tela muy fina que al frotar con la debida destreza, desencadenan un placer enorme en ella. Es el punto G y La maniobra hace que quede capturada, casi paralizada y sus manos de aferran con desesperación al cuerpo de él y a una experiencia que supongo debe ser algo indescriptible porque se apodera de ella, la captura y su cuerpo comienza a vibrar.. 
Pero aun hay otro lugar por explorar y activar, él después de sentir el orgasmo y la humedad de la venida; y sin dar tregua a la tranquilidad que sigue del estallido de su orgasmo, le pide con esta expresión AVIENTAME LA PANOCHA, que descubra y le ofrezca a la caricia de sus dos dedos, otra sección más profunda de la vagina: mediante esa maniobra y se expone ante sus dedos un tejido también muy sensible pero como si fuera la sensación de tocar carne cruda en su jugo…. Pero para él es una vivencia única tocar y acariciar ese tejido escondido, intimo; que libera una respuesta de placer suprema en ella, violenta en su expresión, irresistible pues no hay otra salida que dejarla entrar y dejarse conducir sin remedio.. a lo mejor confiando que terminará en la mejor de las maneras…
Mucho de esto sucede mientras él libera el brassiere y sus pechos quedan expuestos y él en el mejor de sus entenderes con su boca, se encarga de besar, chupar y mordisquear sus pezones, extrayendo de ella, otra multitud de sensaciones..  le abarca el pezón y lo succiona, a veces lo lastima y ella le reconviene: despacito lic..   luego él le hace la jugada magistral, succiona todo su pezón hasta de punto de casì lastimarle y cuando está en el límite del placer y el dolor, con su lengua empuja el centro del pezón provocando una descarga directa que ella siente en todo el cuerpo… 
Mientras y en medio de la caricia de masturbación, ella busca su pene, asi le dice ella, no dice verga, y la acaricia hasta que la vuelve a lograr un grado de firmeza que coincide con el momento en el que se  descarga su ultimo orgasmo y sin casi dejar lugar a un descanso él le pide: móntame canoja, quiero que me montes, estoy listo…
Ella se sube coloca sobre él, toma su verga y se la coloca despacio con mucho cuidado y la aloja en su vagina, ambos sienten la delicia de cómo la verga ingresa toda Y se posiciona dentro. Ella se estabiliza se endereza y con el cabello casi siempre mojado al aire y los ojos cerrados; comienza a balancearse sobre èl gimiendo sus habituales, QUE RICO, AY LIC…. Apoyando sus manos en el pecho de él o aferrándose a la cabecera de la cama…  él se mueve hacia arriba buscando llenarle cuando ella que salta sobre él, y viene descendiendo y abriendo la boca para expresar su dicha…. Ella ha aprendido a sacarle el mayor provecho de esa posición porque luego sigue montándole pero arqueando su espalda hacia atrás y logrando que la penetración sea profunda y consistente…  luego se empeña en que él se venga también y empieza un movimiento violento de monta saltando y deslizándose hacia adelante y atrás. La cama empieza a crujir y la cabecera también.  a él le gusta eso, pero sujeta los barrotes y se deja llevar por los movimientos que ella hace cada vez más empeñada en sacarle un orgasmo… VENTE LIC, VENTE LIC le dice mientras lo monta con furia, hasta que él se derrama entre gemidos de placer y así acuerda en silencio un descanso merecido…. FIN DE LA HISTORIA



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