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Historias y Relatos Swinger
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Mi jefe me convenció
Desde que entré a trabajar a esta empresa, mi jefe directo de quien yo era secretaria no dejaba de decirme que le encantaba mi sonrisa y mis labios. Yo le decía que era casada y él me decía que eso lo hacía más excitante. A mí me gustaba jugar con eso porque finalmente me calentaba y llegaba a mi casa a platicarle a mi esposo y cogíamos como locos pensando en que ese señor podría estar dentro de mí.
Como pueden ver en mis fotos, yo soy delgadita y mido 160 de estatura, es decir soy bajita. Y mi jefe es una persona ya mayor, muy alta como de 1 80 y muy robusto y con una panza muy grande. Dile a mi marido una panza cervecera.
Siempre me decía mi jefe que cuándo le iba a dar la oportunidad de probar mis labios y yo le decía que yo era casada y él insistía a cada rato. Llegó el fin de año y mi jefe organizaba La posada y me dijo que no llevara a mi marido que me porque me tenías una sorpresa. Yo le dije a mi esposo y me dijo, ese güey lo que quiere es cogerte. Y yo le dije que si se me ponía encima de mí, me iba a aplastar. Mi marido me dijo y por qué no te lo coges? Yo le dije, pues a ver si se anima en la fiesta y vemos qué pasa.
Cómo ven en mis fotos, no me gusta vestirme vulgar, me gusta vestirme discreta. Verme bien sin caer en lo corriente.
Total que ya en la posada estuvimos bebiendo mis amigos y yo y mi jefe no dejaba de verme. Yo te había puesto ese conjunto rojo que aparece en una foto que solo deja ver mis senos un poco. Y como mi jefe es mucho más alto que yo pues echaba sus ojeadas cada que podía.
En una de esas me dijo que lo acompañara a traer unos bocadillos que estaban en su camioneta. Yo imaginando que lo que quería le dije que sí que no había problema. Fuimos y mi jefe abrió la puerta del lado del pasajero y empezó a sacar unas cosas y abrió automáticamente la puerta corrediza de atrás de la camioneta y me dijo que sacara un pastel que estaba allí. Yo me incliné para tomarlo y él se me puso atrás y me abrazo y pegó su pene ya directo en mis nalgas. Yo hice como que me quería zafar y diciéndole que yo tenía esposo y estaba casada y él me decía que eso lo calentaba todavía más.
Yo según queriéndome zafar y él me apretaba más y terminó por agarrarme los pechos y sobármelos. Dejé de forcejear y me volteé y él aprovechó para besarme. Yo hacía como que me quería zafar para calentarlo más y él me tomó por las nalgas y me apretó contra él y me empezó a frotar hacia su verga aunque su panza se lo impedía.
La calentura me ganó y le empecé a corresponder a sus besos y le dije que fuera discreto por mi marido y él bajó mi conjunto y me empezó a besar mis pechos. Que los tengo un poquito grandes jejeje. Le dije que nos podían ver y me dijo que todos estaban ocupados arriba y ni nos iban a extrañar. Entonces él se apartó y se bajó el pantalón y me dijo que se la mamara. Yo me senté en el asiento de la camioneta me agaché y como pude me la metí en la boca, porque su panza me estorbaba. Tuve que hincarme mejor para poder comérmela sin problema. Yo pensé que no la tenía tan grande y realmente no lo era pero sí tenía una cabecita muy gruesa. Se le empece a chupar y él me tomó por la cabeza y me empezó a coger la boca. Como no era muy larga, podía cogerme la boca sin problema solo sentía como su panza rebotaba en mi frente y sus huevos en mi barbilla.
Me decía, desde cuándo quería que esos labios me mamaran la verga putita. Me decía, así puta, trágate toda la verga. Sí ya me imaginaba que eras bien puta. Tu marido tiene suerte de tenerte zorra y meterte a la verga todos los días. Pero ahora yo soy el que te va a coger a diario aquí, porque de aquí en adelante vas a ser mi perra.
Yo no podía contestar porque tenía la boca llena jejeje. Entonces me levanto me sentó y él parado afuera de la camioneta me empezó a querer meter el miembro pero no podía por su panza, entonces levantó mis piernas y el fin pudo. Me cogía como desesperado y yo pensando y ojalá no terminara tan rápido porque apenas estaba empezando a disfrutar.
Solo de pensar que estaba cogiendo con este señor y con esa panza gigantesca más me calentaba. Yo creo que se desesperó de no poder meter completa su vrga porque entonces me volteó, me empinó con mis nalgas hacia él y me empezó a coger de perrito. Solo se escuchaba cómo rebotaba su panza en mis nalgas porque ahora sí entraba toda la verga. Él solo bufaba como toro. En eso miré hacia el frente y vi como dos compañeros de mi trabajo nos estaban viendo y sonriendo. Los vi y enseguida pensé que ellos también iban a querer su parte algún día.
El hecho de que me estuvieran viendo como me cogían me calentó mucho más y le dije a mi jefe que me le metiera por el culo. Él no la creía y me dijo en serio la vas a aguantar?. Yo le dije que no lo quieres probar? Y él me dijo claro que sí ahí te va puta… la sacó de mi vagina y me la enterró suavemente en mi culito. Ahí sí ya empecé a disfrutar más porque me encanta que me den por allí. Mi jefe me tomó del cabello y me empezó a jalonear y darme de nalgadas y decirme que era bien puta. Yo creo que el darme por el culo lo calentó tanto que me dijo que ya se iba a venir.
Entonces yo me volteé, me hinque frente a él y le dije que si quería venirse a mi boca y él obvio, me dijo pero te la vas a tragar toda la leche perra. Se le empezó a chupar y sentí en mi boca el sabor de mi c ulo. Mi jefe no tardó en llenarme la boca de leche caliente y me mantuvo sujeta la cabeza pegada a su verga hasta que se le puso toda aguada. Yo me levanté le enseñé cómo me tragaba la leche y luego lo besé para que él también sintiera el sabor de mi culo y de su leche.
Y me dijo, pinche cristal, de aquí en adelante te voy a meter la verga cuando yo quiera, vas a ser mi puta y le vas a llevar mi leche todos los días a tu marido para que la bata y para que la pruebe de tu boquita mamadora. Y yo le dije, qué voy a sacar yo? Y él me dijo que me iba a aumentar mi sueldo pero que en realidad iba a ser un pago cada semana por mis nalgas. Por qué vas a ser mi puta de aquí en adelante.
Yo le dije que sí siempre y cuando fuera bueno su aumento de sueldo.
Y yo desde enero vengo cobrando más que el mismo contador de la empresa. Claro que mis servicios son más importantes para mi jefe. Y mi jefe cumplió su promesa Y prácticamente todos los días me manda llamar a su oficina y me mete unas cogidotas de campeonato. Ya se imaginarán cómo me hace cuando él mide 180 y yo solo 160 y el pesa casi 100 kilos y yo solo 65.
Y mi marido feliz, porque aparte de que me regresan bien cogida, llegó con más dinero a la casa. Él siempre quiso que cobrara por cogida y así hemos estado desde enero. Felices los dos.
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