Historias y Relatos Swinger

historias reales de nuestros usuarios

Historias y Relatos Swinger

Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.


Me cogí a la anfitriona

En los últimos meses se han dado las cosas para encontrarme con gente que hace más de 10 años no veía, siendo una de estas personas una amiga de tiempos de escuela, la güerita bonita del salón, con quien coincidí en un centro comercial, ambos con tiempo para un café y charlar de los viejos tiempos.

Entre la charla surgió el tema de porqué no me casé y con quien salgo, a lo que le comenté que seguía en mis andadas de aquellos años, ahora bajo el amparo del ambiente swinger, sin mayor intención y con la confianza de siempre, para despejar cualquier duda que ella tuviese de mi sexualidad, algo que no pareció incomodarle sino que indagó con preguntas vagas respecto a cómo y qué.

Ella casada y siempre conservadora, parecía no fascinada sino netamente curiosa del tema, el cual resolví sin mayores tabúes por la confianza que siempre tuvimos.

Nos despedimos y a los pocos días me invitó a una reunión de amigos en su casa, todo normal, sin tocar el tema, en una tertulia muy amena en la que no pasó nada más que la noche, conociendo a su esposo y gente de buena plática.

Anoche acudí a su casa por su cumpleaños, en una convocatoria más relax, en total 4 matrimonios y yo, igual sin que se intuyera nada más que el ánimo de pasarla bien.

Ella vestía como acostumbra, coqueta, faldita, tacones, blusita acorde a los calores, similar al resto de las damas, yéndose la noche con los invitados poco a poco despidiéndose, y cuando se despedía la última pareja, procedí a hacer lo mismo, diciendo ella que esperara a que pasara al baño, por lo que su marido fue a despedir a sus otros amigos y encaminarlos para salir del conjunto residencial.

Apenas se cerró la puerta ella regresó a donde estaba yo sentado y se montó en mis piernas, dándome un beso apasionado mientras me susurraba que me tocaba darle su regarrote de cumpleaños, que ya lo había platicado con su esposo y se iban a quitar las ganas de un trío.

Se incorporó y se quitó la blusa, dejando caer la falda para quedarse en una coqueta lencería que me dejó de a seis porque nunca imaginé la escena, para luego quitarme la camisa, desabrochar mi pantalón y, en cuclillas, darme una rica mamada, a lo que me saqué los zapatos como pude, para quedar desnudo en completa excitación.

Ella se incorporó y yo me agaché para besarla, quitándole el bra, mientras su tanguita caía al piso, llevándola al sofá, donde la recosté y procedí a darle una rica mamada que le sacó algunos orgasmos de lo caliente que estaba, pidiendo que se la metiera, más cuando pensé en tomar un condón de mi pantalón, ella me aprisionó con sus piernas y me dijo "¡Métemela ya!", dejandosela ir de un golpe al fondo para bombearla con fuerza hasta el punto del orgasmo, momento en el que me quedé quieto para sentir las contracciones y, una vez pasadas,arremeter de nuevo con fuerza, repitiendo el ejercicio varias veces, siendo en una de las pausas que ella preguntó "¿Te gusta como me cogen?", y es que su marido estaba ya ahí, sin darme cuenta desde cuando, contemplando la escena, hipnotizado.

Le di la vuelta y la coloqué de perrito, lamiendo su culo y dedeandola así, empinada, para sacarle un nuevo orgasmo y penetrarla de nuevo con fuerza, ensalivando mi pulgar y colocando la punta de este en su culito para dilatarlo, cosa que ella no objetó, así que cuando por fin se lo metí, la intensidad de su orgasmo fue mayor a los anteriores, pero ahora no dejé de bombear, cambiando el pulgar por el índice, dilatando mientras ella se chorreaba sobre mi verga, teniendo un fuerte orgasmo cuando le metí también el dedo medio, empujando sus nalgas con fuerza hasta que se desplomó de un orgasmo intenso que disfrutó con el culo al aire, mientras su marido y yo nos quedamos mirando, ella se sentó a mi lado agarrando mi verga con fuerza para chuparla mientras miraba con curiosidad y excitación a su marido, que no atinó sino a servirme un trago mientras ella me mamaba y acariciaba.

Apuré mi trago y procedí a fajarmela, con total obscenidad, sin mayor pudor, cosa que ella disfrutaba, montando ahora mi verga en ricos sentones mientras le dejaba ir los dedos por el culo.

Su orgasmo fue muy intenso, y sus gemidos no lo disimularon, quedando apoyada en mi pecho, recuperando el aliento para pedir espacio de ir al baño.

Me quedé en la sala, con su marido, quien terminó su trago y me ofreció otro, en shock de excitación por la escena, diciendo que estaba bien, que siguiera con ella pero ahora en su recámara.

Al entrar a la habitación, ella se colocó de pie entre los dos, dándome las nalgas mientras besaba a su marido con lujuria mientras yo tallaba mi verga entre sus nalgas hasta penetrarla, bombeando suavemente mientras su marido la sostenía, vestido, contemplando a un extraño, bueno, ya no tanto, cogerse a su esposa.

Un nuevo orgasmo empapó mis huevos y la incorporé casi en vertical, sujetando sus tetas mientras ella besaba a su marido.

Él se recargó en una silla del tocador, mientras ella me acomodó en la cama, boca arriba, para chuparme la verga con las nalgas hacia su marido, quien solo se masturbaba, mirando atónito como ella se montaba en mi verga, pidiendo que le abriera las nalgas,preguntando si se la iba a dar por atrás, a lo que asentí, despegandose ella para sacar un lubricante de un cajón de la cómoda de al lado.

Abrió el empaque y me dio el tubo, empinándose para que jugueteara con sus nalgas, primero chupando y dándole lengua entre vagina y culo, metiendo mi lengua y mis dedos para ir agregando el lubricante, siguiendo la dilatación con un dedo, dos, con su marido ya desnudo al borde de la cama, del otro lado, acariciándola mientras yo preparaba el camino a la penetración.

Me embadurné la verga por completo con el lubricante y de a poco empecé a tomarla por el culo, diciendo ella "despacio, que es mi primera vez", así que puse un extra en la punta de mi verga para penetrarla de apoco, disfrutando el momento y la acción, con un par de bombeos leves para seguir lubricando y sacando para untarme aún más mientras de a poco me abría paso entre sus suspiros, repitiendo varias veces hasta que entró toda, dejando mi pene quieto para que se acostumbrara un poco a la verga por el ano.

Ella sola fue llevando el movimiento hasta que se dejó ir con soltura en un ritmo sabroso, disfrutando la nueva sensación mientras yo le abría las nalgas hasta tomar el control, bombeando mientras ella besaba a su marido y ahora le chupaba la verga, contenta de tener a dos machos para ella sola, siguiendo hasta que tuvo su primer orgasmo por la cola.

Le pregunté si querían intentar una doble y ambos asintieron, así que le pedí al marido que se recostara en la cama y ella lo montara, los dejé unos minutos disfrutarse, mientras tomaba aire, refrescaba la garganta y untaba lubricante en mi verga de nueva cuenta.

Le dije que se dejara ir la verga de su esposo hasta el fondo y de apoco se recostara sobre su pecho, evitando el error común donde ellas se ponen como de perrito, para que no se le saliera al momento de entrar yo.

Con cuidado, la fui penetrando mientras sus gemidos decían todo respecto a lo que sentía.

Fue delicioso sentir sus orgasmos, en plena complicidad, que se compartía con los cuerpos y la mirada.

Cambiamos de posiciones varias veces, alternando penetraciones, mamadas, hasta que ella hizo una pausa para ir al baño mientras nos fumamos un cigarro y refrescábamos gargantas.

Al regresar y comentar trivialidades, en algún momento ella se agachó para mamarnos a los dos llevando ambas vergas a su boca, en plena calentura de hembra deseosa de más.

Les comenté de una doble vaginal y decidieron intentarlo, así que le pedí a ella que se montara en él, de frente a mi, y yo haría el resto.

Ella se dio unos sentones mientras yo preparaba la lubricación, pues su vagina, aunque húmeda, era estrecha y estaba hecha a una sola verga por turno, así que con las piernas abiertas, con la verga de su marido dentro, le fui empujando la mía, poco a poco, mientras ella se inundaba de rojo en su rostro, por el placer, la emoción, y un orgasmo casi inmediato a conforme se la fui metiendo.

Orgasmos a tope, con un bombeo lento pero sabroso, que la llevó a un placer que la dejó como en trance mientras disfrutaba y gozaba como pocas mujeres.

En ése momento, su marido ya no aguantó más y se vino a chorrros, dentro de ella, escurriendo su semen en su interior, a lo que nos soltamos y ella, como hipnotizada, solo atinó a llevar su vagina a la boca de su esposo, quien lamió sus fluidos mientras ella se chorreaba en un brutal orgasmo que le devolvía su esperma mezclado en sus jugos.

Pasado el momento, ella ya estaba más que caliente, quería más, así que se lo dí sin piedad mientras su marido  se enjuagaba en el baño.

Cuando él regresó, ya la tenía bien ensartada, gimiendo a toda voz, mientras la bombeaba con fuerza, paseando en diferentes posiciones por toda la recámara, dejándose ella en plena sumisión hasta que, teniéndola de misionero por el culo, le pregunté donde los quería, pidiéndolos en la vagina, así que procedí a penetrarla así, de misionero, patas arriba, al hombro, alternando hasta que le separé las piernas para dejarme ir dentro de ella, inundando con mi leche lo que hasta ése momento fue solo de su marido.

Se los dejé ir dentro y saqué mi verga, que ella limpió así, recostada, mientras su marido lamía su vagina como poseído.

Me retiré para enjuagarme en el baño y, al regresar, ella ya estaba relajada, así que me retiré a la sala por mi ropa, para alcanzarme ellos, comentando que era cosa de una noche y una fantasía que tenían, reiterando mi agradecimiento y discreción por mi parte.

Ella me despidió con un beso apasionado, mientras él me acompañaba a la salida del residencial, agradeciendo la velada, mientras esperaba el taxi de aplicación con las primeras luces de la mañana.

Al llegar a casa, medité un poco de lo sucedido, pues no fue algo planeado y resultó ser un excelente sexo de una vez, para descansar y, al despertar, encontrarme un mensaje de parte de ambos, agradeciendo y esperando continuar la amistad.

Parejas y damas que deseen contactarme, dejar número, me encuentran en X con mi mismo nombre de usuario.




Regístrate y conoce mas historias