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Esta historia es sobre el primer momento en que se acercó la curiosidad para ambos ...
Habían pasado ya diecisiete meses en pandemia. En aquel entonces
Mar aún era mi novia y ya teníamos casi cinco años de vivir juntos y nos las habíamos arreglado para trabajar desde casa desde la semana dos en que iniciaron los contagios ya que no queríamos contraer una enfermedad cuyos efectos eran desconocidos.
Mar trabaja hablando con gente cara a cara pero de manera impersonal y yo trabajo hablando con maquinas digitales directamente y les puedo contar lo que yo quiera, pero aún así ambos podíamos estar de acuerdo en que nos sentíamos totalmente aislados del contacto humano ya desde hace más de un año.
Como estábamos encerrados todo el tiempo, sin excepción, logramos poner todos nuestras ganas de vivir y esfuerzos en solo ganar dinero y por ello podíamos darnos el lujo de pedir lo que necesitabamos a domicilio para no estar expuestos al virus. Ya teníamos una obsesión muy grande por usar desinfectantes de nivel quirúrgico en todo, tanto que pudimos habernos envenenado en algún descuido.
Lo único que nos mantenía fuera de la locura por no ver a ningun amigo, familiar o conocido era el hecho de que nos sentíamos sanos físicamente en su totalidad, pero mentalmente nos sentíamos en el otro extremo, incluso ya no cogíamos por días.
En donde vivimos tenemos dos cuartos, nuestro cuarto lo utiliza Mar para trabajar desde la cama y yo adapté el otro cuarto para tener un estudio. Los cuartos se encuentran uno en frente del otro, así que mi escritorio lo coloqué junto a la puerta para ver a Mar desde donde trabajo ya que ella tiene la costumbre de andar en ropa interior casi todo el tiempo o cuando sale de bañarse acostumbra a tener un largo ritual para cuidado de su piel en el que pasa todo ese tiempo desnuda.
Mar no es delgada, pero tiene las curvas tan bien definidas en su cuerpo que no necesita ser delgada para que sientas la necesidad de voltear para mirar sus nalgas, que a cualquier calzón lo hace verse como cachetero; o a sus senos copa DD que acompañan muy bien a su pequeña espalda que solo los brasieres talla 34 pueden abrazar correctamente, y bueno es de tez blanca, suave y delgada que hacen el verla desnuda sea algo muy placentero. No soy el único que la considera muy atractiva, los hombres en la calle no evitan voltear a verle las nalgas cuando Mar trae jeans, un vestido o una falda y me ha tocado más de una vez que por la diferencia de edad, otros hombres quieran coquetear con ella pensando que yo soy su hijo y no su pareja.
En otro día cualquiera de la pandemia, Mar comenzó a sentir dolores en el abdomen superior, justo debajo de sus senos, entramos en pánico temiendo porque estuviera contagiada, todo ese día decidimos no estar cerca uno del otro por si acaso. Mar contactó a su prima para pedirle ayuda ya que su ella tiene contactos en el mundo de la medicina. Su prima le pasó el número de un médico amigo suyo que estaba diagnosticando COVID a domicilio sin necesidad de usar pruebas PCR. Mar se puso de acuerdo con el médico para recibirlo en nuestra casa para el dia siguiente.
Mar se encontraba recostada en nuestra cama, traía puesta una playera holgada y traía jeans azules. Yo me encontraba trabajando desde mi escritorio cuando sonó el timbre, era el médico. Subió al departamento, lo dejé pasar. Él es alto, de tez blanca, calvo y parecía de unos 45 años, venía vestido de traje color beige con camisa azul rey y cargaba el clásico portafolio de médico, aparentaba tener una higiene impecable, eso nos gustó a Mar y a mí.
Guíe al médico hacia cuarto donde estaba Mar, ella se encontraba recostada, y para seguir con la medida de seguridad que acordamos yo me regresé a mi escritorio a seguir trabajando, frustrado por no poder estar cerca de ella, solo para estar mas seguros de no hacer más grande el contagio. El médico sacó una lámpara, se puso guantes quirúrgicos y comenzó a revisar la garganta de Mar, él no encontró nada fuera de lo normal. Hasta este punto Mar y yo sabíamos que sin pruebas PCR, los médicos tenían que hacer revisiones extensivas y minuciosas sobre el estado respiratorio del paciente (revisión de pulso cardiaco y auscultación) para poder dar un dictamen sobre si existían síntomas reales de COVID que pudieran confirmar el contagio, pero ni ella ni yo sabíamos exactamente cómo se practicaban estas revisiones.
El médico sacó su estetoscopio y le pidió a Mar que se quitará la playera para poder hacer la auscultación adecuadamente, ella procedió a quitarse la playera, traía un brassiere negro, lo que le daba muy buen contraste a la curvatura de sus senos. El médico procedió a colocar el diafragma en el seno derecho de Mar, luego en el izquierdo y a cada lado de su espalda justo a la misma altura en que lo hizo por delante. Él repitió estos mismos pasos cuatro veces pidiéndole a Mar que respirara profundamente en cada uno, al hacerlo sus senos se levantaban empujando el diafragma que sujetaba el médico con su mano. Yo solo observaba desde el otro cuarto, el médico no parecía satisfecho con esas primeras pruebas. La siguiente prueba fue revisar su abdomen, él le pidió a Mar que se recostara boca arriba para poder revisar su abdomen, él comenzó a presionar zonas entre el ombligo y los senos, en algunos momentos presionaba más fuerte buscando inflamaciones internas que fueran extrañas, de veia cómo la piel de Mar era jalada y presionada con fuerza. Al parecer esto tampoco le ayudó a descartar el contagio, entonces el médico procedió a intentarlo todo de nuevo.
Al terminar la segunda revisión completa, el médico le dijo a Mar que le estaba costando trabajo definir su conclusión ya que en la auscultación el tamaño de los senos de Mar parecían no permitirle escuchar lo que necesitaba escuchar, procedió a preguntarle si ella tenia un procedimiento plástico para tener los senos así, ella contestó negativamente, a lo que el médico entonces le mencionó que iba a tener que repetir toda la revisión, pero esta vez tenía que realizar la auscultación colocando el diafragma en sus senos mientras ella estuviera recostada boca arriba para así reducir la distancia entre la membrana de doble frecuencia y sus pulmones y así poder realizar una mejor revisión...
Mar se mostraba nerviosa y yo al escuchar lo último declarado por el médico comencé a sentir celos, pero de los celos que calientan la sangre. En este momento solo pude pensar en que él era un amigo de la prima de Mar, una recomendación suya, y por ello no creía que hubiese recomendado a alguien poco profesional, pero igual está solicitud era muy extraña para Mar y para mi. Mar procedió a quitarse el brassiere con movimientos torpes y rápidos por el nerviosismo, dejando caer sus senos con bastante energía haciéndolos golpearse entre ellos. Mar se dejó caer, nuevamente aturdida por las emociones encontradas por la situación, haciendo que una vez mas sus senos siguieran la inercia sufriendo movimientos que con la vista no se podían ignorar. Tanto el médico como yo la observábamos, yo solo podía imaginar si él sentía excitación alguna o si pensaba en la prima de Mar reflejada de alguna forma en los senos que tenía en frente porque la prima de Mar igual es senos grandes. Él con su estetoscopio comenzó a realizar nuevamente la auscultación, está vez colocando el diagrama encima de la piel de los senos de Mar, muy cerca del centro de su pecho; y otras veces acercó el diafragma por fuera de cada seno presionando contra el otro, por el tamaño se veía muy claramente como la carne cambiaba de forma siguiendo la inercia de la fuerza aplicada.
Yo pasé de sentir rabia porque alguien mas diferente a mi veía los senos desnudos de Mar, a sentir una extraña excitación al ver cómo se ve en tercera persona cuando los senos de Mar son manipulados colocando las manos muy cerca de sus pezones. Mientras el médico realizaba la auscultación los pezones de Mar se inflaron, mostrándose con una erección muy placentera a la vista de todos, esto me excitó más y al parecer el cuerpo de ella no encontraba desagradable las caricias provenientes de la revisión física. Yo ahora en este segundo momento de la situación, solo podía pensar en que quería penetrar a Mar, la erección que se apoderó de mi pene ya se sentía muy caliente entre mis piernas, incluso aún con el médico ahí no me hubiera sentido incómodo si veía cómo cogíamos o incluso si quería tocar a Mar, lo hubiera permitido con la idea de sentir más placer.
Como Mar no es delgada, ya cómo última petición, el médico también le pidió que se bajara un poco el pantalón para descubrir la parte de su abdomen ubicada debajo del ombligo, ella siguió la orden, pero una vez mas por los.movimientos erráticos dejó descubierta una considerable parte de su zona pelvica, mostrando casi la mitad de la totalidad de su vello púbico, a lo que el médico procedió a quitarse los guantes y comenzó a palpar desde la zona con vello hasta el ombligo, presionando con movimientos circulares para sentir lo más que pudiera hacia adentro de Mar. Esta última revisión fue realizada tres veces, después comenzó a hacer el mismo tipo de revisión ahora a un costado de cada seno de Mar al mismo tiempo con ambas manos, presionando los lados exteriores de cada seno, muy cerca de las costillas, solo podía recordar cada vez en que Mar a colocado mi pene entre sus senos para masturbarme con su piel ya que el movimiento que provocaba el médico en los senos de ella era muy parecido al que veía en mis recuerdos y comencé a apretar mi pene, nervioso por sentir este tipo de excitación quise experimentar un poco, me saqué el pene de debajo del pantalón, pasándolo por el orificio para orinar que tienen los boxers y mientras veía como tocaban los senos de Mar, comencé a masturbarme desde la base hasta la punta, teniendo cuidado de que no se volteara el médico o que mar levantará la cabeza en dirección hacia mi mientras obedecía esa extraña excitación. Pare en cuanto parecía terminar la revisión, no llegué al orgasmo, pero sí disfrute mucho esa erección porque era más firme y caliente de lo normal.
Después de que terminó la última revisión en los senos de Mar, él médico mencionó que no habían síntomas para preocuparse por un contagio de COVID, simplemente era un estrés muy grande en el cuerpo de Mar por tanto tiempo de encierro. El médico se acercó a mi y me entregó la nota por sus honorarios, le pagué en efectivo, sintiéndome extraño al mirarlo a los ojos al hacerlo ya que había observado cada momento en qué puso sus manos desnudas en los senos y pelvis desnuda de Mar, y esto sucedía al mismo tiempo en que podía ver de reojo a Mar mientras se vestía, pudiendo ver que igual tenía emociones encontradas. Acompañé al médico hacia la puerta y se retiró solo diciendo gracias.
Con la noticia de que Mar y yo podíamos acercarnos de nuevo ya que no había nada que temer, comenzamos a besarnos estando en la cama, rápidamente nos desnudamos, y lo primero que quise hacer fue mamar su clítoris para saber si ella también había sentido excitación alguna al ser tocada al desnudo por alguien más aún estando yo cerca. Mar estaba húmeda, lo suficientemente como para ya poder penetrarla, me enfureció y excitó al mismo tiempo este hecho, así que comencé a lamer y tragarme todo el lubricante natural que tenía en su vagina, traté de embarrarme lo más que pude de su líquido espeso en la barba, labios y nariz para impregnarme de su aroma y cuando creí que tenía suficiente encima, subí por su cuerpo para mamar sus senos tratando de impregnar en sus pezones todo su aroma interno que había podido recoger con mi cara, ella me presionó contra sus senos sin dejarme respirar, lo hizo con fuerza y tardo más de lo que estaba pudiendo aguantar la respiración antes de soltarme, así que le quite las manos con fuerza, la sometí contra la cama y comenzamos a besarnos, quizás ya en este momento había aroma de tres personas en esos besos, ya que después de ser tocada no removimos ninguna marca de que ella había sido tocada por alguien más. Cogimos lo más bruscamente que nuestros corazones y pulmones soportaron hasta que ambos llegamos al orgasmo de manera sincronizada, primero yo e inmediatamente después ella. Nos quedamos dormidos y olvidamos la visita que tuvimos ese día.
Tardamos un par de años para hablar de lo que pasó ese día con aquel médico. Pero definitivamente inició nuestra cosquilla para una forma más liberal de placeres.
Tenemos muchas mas anécdotas que contar aun y estamos aquí para vivir experiencias que nos permitan tener la oportunidad de contar aun más historias de la forma en que disfrutamos experimentar Mar y yo (Dan).