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Historias y Relatos Swinger
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En los fuertes...
Esta historia ocurrió el año pasado apenas, cuando había bajado un poco los contagios y eso. Salimos mi pareja y un servidor, (ella no está en el ambiente, pues no le agrada) de la casa con la idea de tomar algo e ir al mirador de los fuertes como cuando éramos más jóvenes a cachondear en el auto pues teníamos esa fantasía. Llegó la hora de salir y ella bajó las escaleras con una chamarra y debajo solo llevaba un traje de esos de red (fishnet) sin brasiere, ni tanga. Solo la cubría su chamarra, me miró muy pícaramente y me dijo estoy lista. Subimos al auto y en cuanto salimos del fraccionamiento se abrió la chamarra y me preguntó: ¿te gusta cómo me arreglé para ti papi? Le dije que me encantaba y me fui manejando acariciando sus piernas y el manjar que entre ellas resguarda. Iba toda depilada y ya venía escurriendo, (ella se moja muchísimo). Llegamos a un Oxxo y como no quería más pausas, bajé a comprarle unos Skys y yo unas cervezas, los guardé en una hielera y arrancamos de nuevo hacia la zona de los Fuertes aquí en Puebla. Como de camino casi todo fue por autopista, pues es más rápido, ella se animó a quitarse la chamarra y dejó al aire sus pechos que son deliciosos, comencé a acariciarla mientras manejaba y ella a tocarme sobre el pantalón. Minutos después llegamos al mirador y aun había algo de gente, pero estaba la noche fría y con una ligera llovizna, ella se colocó de nuevo su chamarra y me dijo quiero ver la ciudad y que me tomes fotos. Lo cual me encanta y no es por nada, pero nos quedan muy bien, pues ella es muy bella y muy sexy.
Me encantó lo desinhibida que iba ella ese día, se bajó y caminó sobre el tarimado para acercarse a los barandales de aluminio. Lo hizo lentamente contoneando su cuerpo y aunque traía encima la chamarra se notaba a leguas que debajo no había nada. Los nervios y la adrenalina se apoderaron de nosotros y ella posó como toda una profesional. Había al menos unos 4 autos y una pareja fajando delicioso en el mirador también, pero hasta el otro extremo, pero se quedaron viendo como le tomaba las fotos y se acercaron, pero con mucha discreción y guardando una buena distancia, pero si con la mirada puesta y ella acarició el miembro de su novio mientras mi pareja levantaba las nalgas para mostrármelas teniendo de fondo la majestuosa Ciudad. Al poco tiempo se marcharon y notamos que subieron a uno de los autos a besarse intensamente, lo que nos prendió mucho sobre todo a ella pues se dio cuenta del poder que tiene de excitar no solo a hombres sino también a mujeres.
Entonces comenzó a llover más fuerte y decidimos subir al auto, al subir ella me besó muy apasionadamente y se sentó con la espalda contra la puerta y el tablero y abrió sus piernas y comenzó a mostrarme su sexo que de verdad escurría hasta el asiento del auto. Se empezó a tocar para mí y me pedía la besara. Así estuvimos un rato más, yo quería que alguien se acercara y ella pudiera mostrar más de su cuerpo pues estaba cubierta solo por el traje de red, con las tetas al aire y su sexo escurriendo, yo comencé a decirle que me encantaría que alguien se acercara a ver de cerca y ella me preguntaba si creía que le gustaría, le respondí, ¿en serio? Le dije yo me la estaría arrancando afuera del auto ya al verte, eso la prendió y encendió la luz interior del auto un momento para ver si el auto de atrás se animaba, sin embargo, por la lluvia no tenemos la certeza de que la hayan visto, aunque seguro se imaginaban que la estábamos pasando bien pues cuando estuvimos abajo las personas de los otros autos si estaban viendo hacia nosotros. Yo me sentía muy excitado, arrancamos y comenzamos a bajar por el barrio que está bajo los fuertes, pero por calles pequeñas y empedradas, la lluvia había pasado pero el frío a ella no le gusta mucho. Sin embargo, su sexo seguía tibio y húmedo, era deliciosa sentir como escurría y jugar con mis dedos dentro de ella, bajamos de nuevo a hacer unas fotos en uno de los murales que decoran esas calles y que son solitarias y la verdad no aguantamos más y la coloqué de rodillas en el asiento en cuatro con la puerta abierta, saqué mi miembro y lo restregué por todo su sexo, llenándome de su néctar delicioso y cálido. Por lo mismo y el nervio, se fue hasta dentro y comenzamos un vaivén frenético y a la vez salvaje, sin cambio de posiciones ni nada, solo entregados al 100 al momento presente. Ella escurría hasta los muslos y yo no tardé mucho en venirme, al sacarla ella se acomodó en el asiento limpiando con su boca mi pene que aún escurría la mezcla de sus jugos con los míos.
Todo el camino ella se fue de lado y mostrándose frente a mí pero con los pechos al aire, ahora regresamos por el centro, ya el tráfico había disminuido bastante. Y ella disfrutaba de la ciudad y sus edificios mirando su cuerpo semi desnudo en el auto. Espero no haya sido demasiado largo, en otra ocasión les cuento el resto del regreso el cual estuvo delicioso.
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