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Historias y Relatos Swinger
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Amigos
-Habríamos de ir a tomar algo.- Fue lo primero que dijo mi amigo después de los efusivos saludos y abrazos, pues ya tenía tiempo que no nos veíamos y este encuentro casual, fue bastante agradable. Tenía algo de tiempo que no nos veíamos, desde la universidad cuando estudiábamos juntos los cuatro.
Caminamos sobre la acera del Parque la Alameda hasta llegar a la calle Madero, después de un par de cuadras entramos en un pub, nos sentamos en un gabinete y pedimos algunas cervezas. En un par de rondas estuvimos platicando de los viejos tiempos.
Entre risas y cervezas se fue pasando el tiempo, algunos silencios comenzaban a prolongarse un poco más de lo normal, pero el ambiente no había menguado, sólo había cambiado; se comenzaban a sonrojar las mejillas, y se hicieron más frecuentes las sonrisas introspectivas y las miradas reflexivas.
Él la besaba en el cuello, apoyaba su mano en el vientre de ella y poco a poco la subía hasta colocarla sobre su seno. Mientras reían y ella se negaba juguetonamente, levantaba la mirada pícara de vez en vez y nos miraba alternativamente a mi esposa y a mí, reía gozosa y volvía a cerrar los ojos para gozar de las caricias de su esposo.
Mi esposa se acercó a mí y colocó mi hombro entre sus senos, mientras acercaba su boca a mi oreja, su aliento cálido acariciaba el lóbulo y la piel de mi cuello. Susurraba cosas sucias mientras colocaba la palma de su mano en la punta de mi miembro dolorosamente duro, y presionó hacia abajo mientras giraba su mano para acariciar con la yema de sus dedos mis testículos sobre el pantalón.
-Habríamos de ir a un lugar más discreto-. Dijo mi amigo mientras se incorporaba de su sillón y me veía con una sonrisa maliciosa.
-Sí, claro, lo mejor es ya irnos-. Le contesté.
Tomamos nuestras cosas y nos levantamos. ellos hicieron lo mismo y nos siguieron en dirección a la caja para pagar. La esposa de mi amigo nos dijo que necesitaba pasar al sanitario, tomó a mi esposa de la mano y la llevó consigo. Mi amigo siguió caminando y nos fuimos a pagar, dividimos la cuenta y esperamos afuera del pub.
-Si te contara, cuando mi esposa se pone así, !puf!- me comentó mientras encendía un cigarrillo y le daba una larga fumada.
Sonreí, y un calorcillo en mi bajo vientre corrió juguetón a mis testículos. No sabía que decir, de repente encontraba la faceta de mi amigo que tantas veces habíamos platicado, pero que se había quedado allí entre el chiste y el ¿será cierto?, de cuando íbamos a la escuela juntos.
Entre el no saber qué decir y la imaginación volando a mil por hora, salieron ellas del pub y nos dijeron estar listas para partir. Cada una de ellas tomó a su respectivo esposo del brazo y comenzamos a caminar nuevamente en dirección a la Alameda.
Mi amigo me comentó que no había llevado su carro, que si podíamos acercarlos de camino a casa. Una vez en el auto, ellos se sentaron atrás y comencé a conducir, nuestros amigos platicaban en voz baja y soltaban pequeñas risitas. Mi esposa también se encontraba de buen humor y había puesto su mano sobre mi pierna, y me contaba algunas cosas del trabajo.
-Un favor- me dijo mi amigo- te puedes ir por la lateral y nos dejas más adelante.
-Sí, claro, dónde estaría bien-. Su esposa soltó una carcajada, y él también. Yo reí porque ellos rieron, pero no había entendido el chiste.
Después de un pequeño instante en que reían alegremente, y nosotros reíamos de su risa, nos confesaron que iban a pasar a un hotel. Dije que no había problema, que los dejaba en el que quisieran. Después de un par de semáforos, y de dejar atras el metro bus, me orillé en uno que tenía una rampa de acceso un poco pronunciada.
-Déjanos un poco más arriba, está algo larga la subida, y con estos tacones me voy a caer-. dijo mi amiga.
Accedí sin objeción alguna y me adentré en el hotel. Cuando estábamos enfrente de la caseta, el encargado se acercó a la ventanilla y nos preguntó si queríamos una doble o habitaciones separadas. Mi esposa se adelantó a todos y pidió dos. Nuestros amigos volvieron a reír y yo con ellos, las mejillas de mi esposa se colorearon.
Nos las despacharon juntas, metí el carro en el estacionamiento de la nuestra. Todos bajamos del auto al mismo tiempo. Mientras yo rodeaba el auto para subir por las escaleras, mi amigo me dijo que pidíeramos algo de tomar para los cuatro, ya que el servicio a la habitación es siempre caro.
Volteé a ver a mi esposa, se encontraba sonrojada hasta el cuello y asintió, son una sonrisa tímida. Sentí un calor en las orejas y la parte de atrás del cuello. Subimos al cuarto y en cuanto entramos en la habitación, mi esposa se fue directa al baño, tomé el teléfono y me senté en la cama para llamar a la recepción, estaba pidiendo algo de tomar cuando mi amigo me gritó desde el sillón que también pidiera algunos condones, no le vi ningún problema y también los pedí.
Me quedé sentado en la cama mientras veía como mi amigo tenía sentada a su esposa en las piernas y mantenían un largo beso, el recorría las piernas de ella por debajo del vestido hasta llegar a sus nalgas. Ella lo tomaba del rostro, lo acariciaba del hombro hasta los cabellos. Mi esposa salió del baño y fue i turno de ir, cuando estaba por salir, tocaron a la puerta y escuché como mi esposa atendía al muchacho del servicio, salí inmediatamente para pagar, y en eso estaba cuando llegó la esposa de mi amigo y me extendía el dinero de lo que a ellos les tocaba.
Mi esposa tomó las cosas y las llevó adentro de la habitación, yo me quedé con mi amiga haciendo las cuentas para quedar a mano, y a ella se le cayeron algunos billetes, se volteó a recogerlos y cuando estaba levantándose, perdió el equilibrio y cayó hacia atrás. la logré sostener en un abrazo y mis manos cayeron accidentalmente sobre sus pechos y sus nalgas, también accidentalmente, sobre mi miembro que amenazaba con romper mi pantalón.
Ella recobró el equilibrio y se volteó a verme a los ojos, no dijo nada y me besó. Podía sentir todo su cuerpo, sus piernas sobre mis muslos y su pelvis sobre mi miembro, sus senos sobre mi pecho, sus manos sobre mis hombros apretando todo su cuerpo. Cuando el beso terminó, me dijo sonriendo ,- ya todos estamos de acuerdo, sólo faltabas tú-.
Me tomó de la mano y me llevó de nuevo a a habitación, mi esposa se encontraba sentada en la cama, aun vestida y mi amigo ya se encontraba desnudo sentado en el sillón, mi amiga me llevó junto a mi esposa que se puso en pie para abrazar con una mano a lle y con la otra mí, me dió un pequeño beso en los labios y después la besó a ella larga y profundamente.
-Excelente, que comience la diversión- dijo mi amigo alegremente, mientras aplaudía.
Mientras se besaban, mi amiga se puso entre los dos y llevó mi mano hasta la cintura de mi mujer, quedando mi amiga entre los dos apretadamente de frente a mi esposa. Yo volteé a ver a mi amigo que me miraba con una sonrisa en el rostro y me animó con un !Vamos, vamos!
Sonreí y recargué mi pelvis en las nalgas de su esposa, ella soltó un suspiro entrelazó sus dedos con los míos por encima de mi mano y la guió por la cintura de mi mujer, mientras se seguían besando con los ojos cerrados. Recorrí el cuerpo de mi esposa bajo la guía de la mano femenina de mi amiga, la llevó hasta sus nalgas y luego la subió hasta su espalda baja, recorrimos su talle hasta llegar a sus senos y finalmente por su cuello hasta su boca. Utilizó mis dedos para separar los labios de mi esposa e introdujo el índice entre ellos, mi esposa abrió los ojos y vió fijamente a mi amiga, ella le regresó la mirada y tomó mi pulgar entre sus labios y comenzaron a jugar con mis dedos.
-Perfecto, perfecto, ahora desabotónale la blusa y sácale las tetas para que cada uno le chupe una- Dijo mi amigo.
Mi amiga soltó mi mano y obedeció la orden de su marido, mi esposa levantó la cabeza hacia el techo y sonrió, abrió los brazos en cruz y se dejó hacer. Mi amiga desabotonó la blusa y bajó el sostén, los pechos de mi esposa saltaron lujuriosos y se balancearon un tanto. Mi amiga tomó mi rostro entre sus manos y me besó, llevó su mano a mi nuca y me agarró del pelo para guiarme firmemente hacía uno de los pecho de mi esposa que comencé a besar, después ella también se inclinó sobre el otro y tomó el pezón entre sus labios.
Ahora, híncate entre ellos dos y comienza a desnudarlos. Mientras tanto, tú, bésale el cuello y agarra sus tetas-, seguí las órdenes, comenzaba a parecer realmente divertido. Su esposa, hincada entre mi mujer y yo, desabotonaba mi camisa y después mi pantalón; me despojó d emi ropa y siguió con mi mujer, yo no podía ver lo que hacía, porque tenía los ojos cerrados disfrutando del momento, pero de tanto en tanto sentía sobre mi miembro desnudo su cabello o la tela de su vestido.
-Ahóra, chupasela, y tú, la de las tetas grandes, móntala sobre el hombro-. Los tres nos detuvimos al mismo tiempo, ninguno había entendido la orden que le había dado a mi esposa, así que todos volteamos a verlo con curiosidad.
Fue en este momento cuando entendí de qué se trataba la fantasía. Mi amigo se encontraba en el sillón acariciándose el miembro con una mano, y con la otra hacía la mímica de sostener una cámara de video. Su esposa era la estrella porno de la película y nosotros sus actores secundarios que ayudábamos a hacerla lucir.
Exasperado, se levantó del asiento y le mostró a mi mujer en una mímica ridícula como se tenía que montar sobre su esposa. Todos soltamos la carcajada involuntaria. Él por su parte, se puso muy serio en su papel de director y amenazó con no pagarnos y tirar en el sótano de archivos la película y que ésta nunca vería la luz. Todos recobramos la compostura y volvimos al trabajo.
Mi amiga abrazó la pierna de mi esposa y ella colocó su entrepierna sobre el hombro de ella, algo incómoda porque tenía que mantenerse prácticamente sobre un sólo pié, así que la abrace por la cintura para ayudarla a conservar el equilibrio. La esposa de mi amigo tomó mi miembro con la mano que le quedaba libre y se lo metió en la boca con una sonrisa contenida por la ridícula postura.
-Ahora, baja la pierna para que ella te chupe y tú, toma su cabello y enrédatelo en la verga, mastúrbate con él mientras te besas con ella y le acaricias las tetas-. Nunca se me había ocurrido que el simple acto de masturbarme con el cabello de una mujer fuera tan condenadamente sensual.
Con forme movía el cabello de ella el aroma del shampoo se desprendía y la suave fragancia comenzaba a invadir mis sentidos, mi esposa acariciaba mi torso desnudo mientras nos besábamos, ella comenzaba a gemir de verdad y sus caderas se movían voluptuosas. La situación comenzaba a ser extrema y estaba a punto de explotar. Mi amigo selo notó y gritó
-Ahí, ahí, tiraselos en su espalda, sobre el vestido-. Se acercó corriendo e hizo un acercamiento con su cámara imaginaria - Ahora, limpiasela- e dijo a su esposa, que de inmediato puso manos a la obra. Yo me estremecía con el cosquilleo habitual que te da, cuando te hacen sexo oral inmediatamente después de terminar.
-Bien, bien, después lo editaremos para que se vea bien en la película. Solo quiero decirte una cosa, se te tiene que parar otra vez o neta, no te pago nada. Mientras, vamos atrabajar con ellas dos, y tú las ayudas para que se vea que aún estás en acción.
Después de eso, besó a mi esposa y le acarició la entre pierna mientras mi amiga se la chupaba ahora a él. Los dejé por un momento para ir a servirme algo de tomar y recuperar el aliento y pasar al baño.
Cuando regresé, las dos estaban hincadas haciéndole sexo oral a mi amigo que se encogió de hombros y me sonrió- Ni modo mano, tengo que mantener el ambiento o todo se va al carajo-. Reí alegremente.
-Bie, ya regresó nuestro actor principal, ahora tú ve desvistiendola y tú la vas a ir ayudando, pero te paras detrás de ella para que no les robes cámara.
Yo me paré detrás de mi amiga y bajé el cierre de su vestido, mientras mi esposa le quitaba los tirantes y se prendía a besos de su cuello y de sus senos. Se hincó frente a ella y la despojó de su vestido y su ropa interior. Después le levantó una pierna y la ayudó a que la apoyara sobre la cama para facilitar la tarea que se avecinaba.
-Tú también, híncate detrás de ella y, lo mismo-.
Seguí sus indicaciones y mientras mi esposa la besaba en la pelvis y jugaba con sus labios y su clítoris. Yo besaba sus nalgas, metía mi lengua entre ellas y bajaba a hasta llegar a su ano. Mi amiga no soportó mucho tal embestida y de pronto tuvo un squirt que cayó sobre los pechos de mi mujer, sus piernas y la alfombra, mientras empujaba hacia atrás su trasero con fuerza sobre mi rostro de la pura intensidad de su orgasmo. el cual también fue filmado en un gran acercamiento de la cámara imaginaria de mi amigo.
Ayudó a levantarse a mi esposa y la tomó por la cintura en un fuerte abrazo mientras la besaba. La acostó en la cama y se subió encima de ella y puso su miembro entre los pechos de mi mujer. Mi esposa estaba verdaderamente prendida pues no se quejó y por el contrario, juntó sus pecho al rededor de él y apretó para que pudiera complacerse a gusto.
Mi amiga y yo nos quedamos parados viendo la escena, como diciendo ¿y la película? Sonreí para mis adentros y me coloqué detrás de ella, mi pecho rozó su espalda, la tomé del bajo vientre, mientras la besaba en el cuello y aspiraba el aroma de su pelo. La atraje hacia mí hasta que su trasero quedó completamente apoyado en mi miembro. Ella no era de grandes caderas, pero sí de glúteos firmes; esa extraña combinación entre la firmeza del músculo y la tersura de la piel provocó una dolorosa punzada que agitó mi sexo, mi livido y sentí como si las venas de mi sexo fueran a reventar, y la columna se me partiera en dos por es estremecimiento de la exitación.
Aún la tenía sostenida por el talle, no volteamos y la recargué en el tocador de piedra, di un pequeño paso hacia atrás y besé su espalda, a la altura de la cintura. El tono broncíneo de sus glúteos brindaba destellos a la luz de las lamparas del tocador. Abrí sus nalgas, pero no quise penetrarla, coloqué mi miembro entre ellas y las apreté hasta que éstas lo envolvieron parcialmente en una calidez tersa. Comencé a mover mis caderas en un vaivén firme, ardiente, y pausado. Al principio sentí como la piel con la piel restiraba de manera un tanto dolorosa, tomé un poco de crema de manos de mi esposa y la dejé caer sobre mi miembro lo que facilitó enormemente la tarea, y ella comenzó a disfrutarlo, mi miembro recorría todo el camino alegre y libremente amenazando de vez en cuando con invadirla súbitamente.
Me separe unos instantes de ella, y se sentó en el tocador y abrió las piernas para mí. Recargué mi miembro sobre su pelvis mientras la besaba y acariciaba su pecho. Tomé su mano y la llevé a mi miembro, y lo rodeó con firmeza, lo acarició un tanto y después colocó la punta en la entrada. Estuve a punto de penetrarla, pero me contuve. La tomé de rostro y la besé, volví a tomarla de su mano, la llevé a su sexo y le pedí que se acariciara. Ella comenzó a haverlo y me separé un poco para disfrutar del espectáculo.
Se veía expléndida, mientras acariciaba su sexo, me miraba fijamente con los ojos encendidos, gotas de sudor comenzaban a perlar su pecho. Fui caminado hacia atrás hasta llegar a la cama. Mi esposa ya estaba siendo penetrada por mi amigo en a posición de misionero, sonreí y me acerqué al buró por los condones. Mientras sacaba uno del paquete ya abierto. Mi esposa tomó mi miembro y lo jaló para besarlo tiernamente, me dijo un !te amo! y volvió a lo suyo.
Cuando volteé a ver a mi amiga. ella seguía sentada en el tocador con las piernas cruzadas y recargada sobre sus rodillas, con una seña muy sexy me dijo que me acercara, me puse el condón y caminé hacia ella. Conforme me iba acercando ella iba abriendo sus piernas poco a poco, ofreciendo su sexo, su pecho, su boca, todo su cuerpo. No me detuve, llegué y sin más la penetré, ella rodeó mi cuerpo on sus piernas y se colgó de mi cuello.
Ne fue mucho tiempo, ella me alejó un poco y se vino en un gran chorro que cayó sobre mis piernas, mi pelvis y mis pies, el liquido caliente escurría por mi cuerpo y cerré los ojos parra disfrutar la sensación. Cuando los volví a abrir, ella ya me daba la espalda ofreciendome su sexo. Tomé mi pene por la base y con la punta separé sus labios y dejé que la punta se recargara en la entrada, ella no estaba para contenerse y se aventó con fuerza hacia atrás quedando completamente ocupada por mí.
-Te toca, vamos, duro, agárrame del pelo-Me dijo mientras colocaba mi mano en sus caderas. No tuve contemplaciones, lo hice duro, desesperado, firme. Ella aumentaba la fuerza y el ritmo, aventado sus caderas con fuerza, hasta que por fin me recliné sobre su espalda, la tomé con una mano sobre su vientre para apretarla hacia mí, y con la otra sobre su pecho. Hundí mi rostro en su cabello perfumado y exploté en su interior.
Fue largo y mi cuerpo se estremecía en espasmos igual que el cuerpo de ella que se apretaba fuertemente hacia mí. Estuvimos largo rato así hasta que los espasmos desaparecieron y nos relajamos un poco. Cuando me salí de ella, otro chorro cayó sobre la alfombra, nos tomamos de la mano y en el espacio vacío que quedaba de la cama, nos quedamos abrazados, mientras mi esposa estaba de igual manera con mi amigo.
Después de un rato, cambiamos de pareja y volvimos a hacerlo los cuatro para terminar exhaustos y dormidos. Nos despertamos después de un par de horas y decidimos marcharnos. Los pasamos a dejar a su casa y prometimos repetir cualquier día de éstos. Mi esposa se quedó dormida en su asiento, feliz y con una sonrisa en los labios, yo iba manejando, también con una sonrisa en los labios con cara de idiota por la gran, gran, noche.
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