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En celo

Me encontraba en casa deseosa de tener entre mis piernas ese miembro duro de mi marido, pero el se encontraba fuera, en un viaje de negocios. Me pellizcaba los pezones y tocaba mi pushita,  sobre el calzoncito, esta daba pulsasiones fuertes. Cuando tocan la puerta, era mi vecino, un cuarenton, divorciado, alto y fornido, su piel morena del sol que toma todos los dias al bañarse en su alberca. Me pregunta si le puedo ayudar a encontrar al perrito que su hijo habia traido como mascota. porque se le habia escapado. No me negué, ese vecino me ha traido loquita desde que lo conozco. Buscando entre el.jardin principal encontramos a Susy q salia de entre los arbustos.  Tenia una patita lastimada. Entramos a su casa a buscar la.manera de limpiarle y entramos al baño de abajo a lavarle su patita.

Sus manos y las mias se juntaron bajo el chorro de agua tibia... nos miramos... en seguida bajo a su perrito y mientras recobraba su postura, se repego a mi cuerpo oliendolo, oh !! exclamé despacio. pero el se dio cuenta y al.llegar a mi cara se lanzó hacia mi boca dandome el más delicioso beso. largo y humedo.. su lengua llegaba a mi garganta... ooh! no podia safarme... no queria. lo abrace del cuello y comence  a acariciarle la cabeza mientras correspondia a ese beso lleno de experiencia. me tomo de las nalgas y me levanto de ellas.. sin dejar de besarme. me llevo a su habitacion q no estaba lejos...y levantó el vestido ..
 no pidio permiso y se lanzo a bajarme la tanga y metio su lengua en mi pushita que ya estaba mojada. asi como lo hacia con mi boca... ahh q rica mamada. no se en que momento me volteo... yo estaba sumergida en ese beso vaginal... y sin decir nada me ensartó su enorme verga... me nalgueaba... yo solo gemía... no podía decir nada... de mi brotaba liquido ... estaba húmeda... no no..
 mojada... escurria placer. el me embestía como si fuera un animal en celo... me daba duro... yo solo sentía como golpeaba mi matriz creí que la destrozaria. derepente su golpeteo fue mas rapido y mas duro. y sentí como se expandían mis paredes vaginales y como un chorro caliente aliviaba esa cosquilla de no tener a mi.macho cerca, me retorcía en cada palpitar de mi pucha caliente. oh un orgasmo delicioso.
Desde entonces, cada vez que los negocios de mi marido lo permiten, el cuarenton me ayuda a no extrañarle tanto.



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