historias reales de nuestros usuarios
Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.
Una tarde no aguante las ganas, todo el tiempo pensaba en sexo, soñaba con muchas vergas cogiendome por todos lados, los videos o revistas ya no me entretenían solo aumentaban mis ganas por coger pero como satisfacer esas ganas? Era una pregunta que no sabia como contestar hasta que al buscar por Internet di con un antro o casa singer el cual llamo mi atención y al asistir comprendí que yo pertenecía a ese lugar de lujurioso y placer, al dar un recorrido me percate que varios me seguían con la mirada y un par de chicos estaban siguiendome a dos pasos y en cuanto me senté en la cama los chicos que me seguían me empezaron a tocar de una manera que me encendieron y me deje seducir al grado que no supe en que momento me había quedado desnuda, solo metían su vergas en mi boca, me daban pequeñas nalgadas y sujetaban mi cabello mientras me besaban que cada vez me perdia ante sus deseos, cuando menos lo imagine uno de ellos abrió mis nalgas y me empezó a penetrar muy duro mientras el otro metia su verga en mi boca hasta el fondo, después empezaron a cambiar y me agrado mucho, en un momento me sentí muy complacida pero conocí un verdadero placer cuando ellos me hicieron una doble penetración, wow! Fue como tocar el cielo, al principio al abrir mi culo lo metió poco a poco hasta que por fin lo tuvo dentro supe lo que era realmente el placer, lo hacía tan duro y suave a la vez, cuando voltee a mi al rededor vi que tenía un muy buen número de espectadores sin saber que cada uno de ellos estaban esperando su turno conmigo, al terminar el chico que me cogia por mi culo solo disfrute de pocos segundos de tranquilidad, alcance a acomodarme para seguir en 4 y que el otro chico disfrutará de mi culo, fue muy exitante seguir cogiendo así y de repente ya tenía muchas vergas cerca de mi boca, eran como caramelos para mi, los mamaba los más cercanos y en un segundo paro el chico y siempre hubo otro que entrará en relevo, uno tras otro a mi parecer había encontrado un excelente lugar donde saciar mis ganas de placer, con cada uno disfrute al máximo cada una de sus vergas, las posiciones eran cada vez más exitantes, solo un señor muy alto me pidió permiso para meter su verga y al voltear a verla supe que iba a experimentar el dolor y el placer al mismo tiempo, era muy gorda y grande que tuve miedo a que me la metiera por mi culo pero al sentí la por mi vagina fue el mayor placer, tardo mucho para venirse por lo que me tenia gimiendo y gritando de placer, terminé sudada y muy cansada, cuando me vestí vi la cantidad de condones que estaban a mi al rededor e intenté recordar con cuantos había cogido esa noche y uno de los chicos que estaba viendo se me acerco y me dijo me gustaría ser el número 13 si me lo permites se ve que disfrutas mucho el sexo y duras bastante cogiendo y ese fue el mejor halago que un hombre me había hecho hasta ese momento que no dude en complacerlo. Me sentí como una verdadera puta y como me gusta regresar a ese lugar para repetir la experiencia cada noche que la visitó.