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Ella

Cualquier cita con ella es pecaminosa, invita a dar todo de mi y entregarme hasta dejarla satisfecha. Verla y no pensar en poseerla es casi imposible, inimaginable, poco probable. Su piel invita, sus besos susurran y sus caricias entregan; quisiera poderme resistir a no tocarla, mirarla, olerla, yo quisiera que mis sentidos se detuviesen un segundo y dejaran a mi cuerpo escapar de ella, sin embargo, es irresistible. Me ha dominado, soy suyo, y no hay nada que pueda hacer para evitar la tentación que provoca en mi.


Hoy nuevamente es dia de cita, y se de antemano se en como terminara el dia, pero no existe nada que pueda hacer, lo repito, soy suyo. Se acerca a mi con esa mirada fija, casi inexpresiva, pero que encierra toda una conjugacion de sentimientos que me obligaran a ceder ante ella; esta frente a mi y mi respiración se detiene, se que al besar y tocar esos labios estoy perdido, sucumbire ante sus deseos. La beso, nuestras lenguas se juntan y mezclan todas esas hormonas necesarias para activar mi cerebro y entonces convertirme en su juguete, estoy perdido, acabado, ahora es hora de que ella me posea, me use, y me deje llenarla de placer.

Me susurra en el oido, que debo darle placer; se lo que mas le gusta y como le gusta, llevamos practicando esto durante años. Comienzo por besarla, rozar esos labios me fascina, son carnosos, tiernos y suaves; ese mismo besos recorre su cuello, en cual en pequeños intervalos muerdo suavemente, lo recorro y subo a su lobulo derecho, es su preferido, lo chupo y muerdo discretamente, ella gime, lo hace despacio y rapidamente, pero lo he notado, se cuanto gusta de ello, se cuanto la moja y cuanto crecerá su libido. Sigo besandola, pero ahora pongo su espalda frente a mi pecho, amo tomarla asi, mis manos pecaminosas saben el trabajo que deben hacer, recorrer su cuerpo, moldearlo, acariciarlo, disfrutarlo; conozco casa curva, cada forma y la amo. 

Mis caricias empiezan en su cintura, la agarro firmemente, la derecha sube a su pecho mientras la izquierda contornea sus piernas y entrepierna; no soy capaz de agarrar su sexo, no aun, porque se que no esta lista y no me dejara tocarla, así que solo rozo discretamente con mi dedo meñique, quiero que sucumba ante sus deseos, quiero que ese roce por pequeño que parezca crezca en su cabeza y libido. Ahora me encuentre besando su piel y tocando su cuerpo, pero no es suficiente, ella desea mas y yo tambien, pido su permiso para poder retirar su blusa, y ella concede, la retiro y quito el brassier también, me mira fijamente y no dice nada, pero tampoco se niega; ha quedado desnuda de la parte inferior, y como se que este es un juego injusto para ella paso a retirar mi playera tambien.

Ahora ambos podemos sentirnos, ese toque, esa calidez que solo la piel ofrece. Aun sigue su espalda frente a mi pecho, amo tenerla así, amo tenernos así; ambos podemos observar como masajes sus pechos, lo hago suave, despacio, pero al final siempre termino con apretón moderado, se que lo ama; mojo mis dedos indices y acaricio sus pezones, en círculos, fuera y dentro de la aureola, coloco mis dedos, y solo con las yemas rozo repetidamente su pezon, como si fueran pequeñas y diminutas cosquillas; ella gime nuevamente, esta vez mas fuerte y mas intenso, ha cerrado sus ojos, lo disfruta tanto que muerde sus labios. Me mira, la veo y se que debo hacer, ella se coloca frente a mi, es hora e comer pecho.

...continuara....



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