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Historias y Relatos Swinger

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La amiga entre ella y yo

Y nos echamos una bailada bien sabrosa. Solo nosotros tres, mi mujer, su amiga y yo.

Terminamos en la cama. Penetré a una y a otra sin parar, excitado por el momento que sabía que fuera a repetirse en el futuro. Ellas se basaron desnudas y sudorosas. Me detuve a ver sus labios vaginales pegar unos con otros y yo explotaba, me dolía el pene de la erección que traía por ese espectáculo bello.   

Veníamos de un bar de moda en la ciudad. Comenzamos tarde por que mi trabajo me detuvo hasta casi las 11 de la noche. Así que el primer trago habrá llegado a nuestra mesa como a las 12:00. Bebimos sedientos y con ganas de reír y bromear como ya había sucedido antes.

Mala noticia, el antro cerraba a las 2:00 y nosotros traíamos energía y sed. Acordamos ir a la casa así que abordamos la camioneta y todo comenzó cuando a la amiga de nosotros se le ocurrió que debería orinar a como diera el lugar. Paré en un parque de la ciudad, oscuro y sin mirones.

Mi esposa bajó con ella, de frente una a otra se levantaron la, bajaron sus tangas y se sentaron muertas de risa a orinar. Yo desde la camioneta observé la escena en penumbra y escuchaba las risas, sin dejar de poner atención a la calle por la posible llegada de una patrulla.

Regresaron y ya a bordo me aventaron a la cara su ropa interior, así que de las dos pude oler el sudor y su penetrante aroma húmedo. Me contuve, aunque la travesura me encantó.

Llegamos a casa los tres. Repetimos los tragos y ya con la música de Shakira se pusieron a bailar las dos mujeres hermosas frente a mi, mientras me encargaba de volver a llenar los vasos. Así duraron un rato, bailando y bebiendo hasta que una de ellas, mi pareja me jaló a escena para bailar.

Lo hice y no iba media canción cuando la amiga de mi pareja se me pegó por la espalda y sentí sus senos en mi espalda, su aliento alcohólico en mi oreja. Antes que otra cosa mi esposa se me acercó para besarme largo en la boca.

Pronto me di cuenta de que al abrazarme, sus manos acariciaban las nalgas de su amiga. Yo en medio comencé a sentir potente el pene debajo de mis pantalones, así que tomé la mano de la amiga y la lleve a que me lo tocara. Tenía aún cierta reserva para que no se rompiera el encanto con una escena de celos de mi pareja o de inhibición de su amigo.

Nada de eso sucedió. Acto seguido las dos se besaron frente a mi, fueron bajando sus bocas juntas hasta quedar a la altura del bulto en mi entrepierna. Una de ellas bajó el cierre, extrajo mi miembro y se lo metió en la boca, luego se lo dio a la otra y así estuvieron mamando hasta casi venirme.

Así que como pude les fui quitando la ropa hasta que las vi a las dos sin ropa subir las escaleras hasta nuestra recámara. No había niños que por esos días andaban con los abuelos en la playa, así que toda la casa era nuestra.

Ya en la cama las dos se hicieron un 69 de maravilla. Las vi un rato complacido, excitado y con el pene erecto como pocas veces.

Luego una se acostó una sobre la otra para besarse y acariciarse mutuamente senos y vaginas. Y así fue como se la metí a una y luego a la otra. La experiencia de tener dos vaginas al mismo tiempo, húmedas, olorosas y de distinta textura era una experiencia nueva para mi.

La primera en tener un orgasmo escandaloso fue mi esposa. Derramó líquido por toda la sábano y luego le siguió su amiga.

Para terminar se lo metí a mi esposa, a la que puse en cuatro. Me vine como pocas veces, largo y pegajoso hasta vaciar todo lo que había contenido durante un buen rato de la noche.

Eran casi las 5 de la mañana, así que los tres desnudos dormimos en la misma cama. A la mañana siguiente que desperté supe que había sido, sin planearlo, un hombre con suerte. Las dos son hermosas, la amiga de tes morena clara de pechos grandes y pezones como botones y una pelambrera negra en la entrepierna que le adornaba.

Mi esposa de senos más pequeños y pezones rosas. Caderas anchas y nalgas hermosas, con labios anchos y jugosos. Las dos habían probado al mismo tiempo mi fricción casi toda la noche. Lo pensé y volví a dormir.

Ya más tarde despertamos los tres, organizamos un buen baño y luego el desayuno. Anduvimos desnudos por la casa, repetimos la dosis en la tarde y volvimos a dormir.

Fue un fin de semana nos divirtió mucho a los tres. Un día hemos de repetirlo.     

 


     

          

   


     



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