Sitio exclusivo para adultos · Comunidad privada · El NO se respeta

Historias y Relatos Swinger

historias reales de nuestros usuarios

Historias y Relatos Swinger

Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.


El juego de tres en la cama

Fue el gemido de ella lo que me hizo darme cuenta que mi esposa era penetrada por primera vez, ante mi presencia por un pene lardo, duro y lleno de fluido. Eso hizo que la adrenalina subiera aún más.

Habíamos estado bebiendo y bailando en un antro de la ciudad un viernes por la noche, tratando de sacar el máximo provecho pues los niños se habían ido de fin de semana con los abuelos.

De entre el gentío vimos a un viejo amigo mío que de inmediato se instaló en la mesa para tomar un trago. Juntos vimos a un grupo de mujeres jóvenes, con minifalda bailar y cantas sobre las meses que teníamos enfrente. La vista era excelente: las piernas largas apenas cubiertas por las minifaldas nos permitían ver más allá de lo imaginable.

Ella y yo nos empezamos a excitar. Bailamos muy juntos, pegados y sudorosos. Ya para la madrugada el calor en el antro era notable.

Mi amigo veía complacido la forma en la que le fui metiendo mano cada vez con más frecuencia, digamos que proporcionalmente a la dureza de mi miembro.

Ella fue la que sugirió irnos del lugar, todavía lleno de gente. Las chicas de minifalda seguían gritando y bailando.

Ya en la camioneta él sugirió meternos manos (ella y yo) para él poder dar rienda suelta a su instinto vouyerista. Lo hicimos como parte del juego de excitación de pareja y así seguimos por las calles de la ciudad hasta que decidí entrar a un motel de las afueras de la ciudad.

Ya muy excitado, mi amigo dijo que quería ver todo lo que iba a suceder en la habitación. Busqué la mirada aprobatoria de ella y así fue. La adrenalina entre los tres podría medirse por kilos esa madrugada.

Comenzamos con un oral mutuo entre ella y yo. El tercero en la habitación veía todo desde un sillón, con las piernas abiertas y una notoria erección que en pantalón de mezclilla no podía esconder.

Después de estar estimulándonos mutuamente hice que diera vuelta para metérsela mientras ella estaba en cuatro. El rostro de ella apuntaba a la de mi amigo, que ya tenía su miembro entre las manos para masturbarse. Los gemidos de los tres era lo único que se escuchaba en la habitación del hotel.

El dijo: puedo tocar?

Dije que si. Se acercó y comenzó a frotar los senos redondos, firmes y de pezones suaves. Así seguimos hasta que la puse en la posición de misionero. Boca arriba ella venía el pene de mi amigo casi rozando su cara mientras yo se lo metía suave. Su vagina derramaba flujo de una forma que ni ella ni yo habíamos visto. La excitación era brutal.

En algún momento se la saqué para pedir que me la siguiera chupando mientras que el tercero en la cama, que también jadeaba casi sin control pidió hacerle un oral. Así que él se la chupaba a ella, ella a mi y yo veía toda la escena. Era una locura.

Luego el se incorporó, abrió las piernas de ella y vino en gemido, largo. Fue cuando dijo entre excitada y con espanto: me está penetrando¡

Cierto, ya mi amigo la tenía ensartada hasta dentro. Ella me tomó la mano fuerte, cerró los ojos y se dejó llevar hasta venirse una y otra vez. El derramó su semen sobre las almohadas y se tiró a un costado de ella.

Ya no pude más y también exploté sobre sus labios. Se tragó una parte de mi semen y la otra lo limpió de su cara ya relajada.

Los tres descansamos y nos quedamos dormidos.

Despertamos a la mañana siguiente, desnudos y con una extraña sensación. regresó la adrenalina y volvimos a jugar los tres hasta quedar exhaustos.

Después ya nada fue igual. Y aquí estamos ella y yo, juntos, enamorados y muy a gusto buscando experiencias similares. Encontramos una nueva forma de divertirnos sin hacernos daño ni dañar a nadie.    

  

     

       

  

 



Regístrate y conoce mas historias