Historias y Relatos Swinger
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Una noche histórica, el inicio. Parte 1
Sábado por la noche, parecía un día cualquiera, sin embargo, algo raro se sentía en el interior del auto, mientras rodaba hacia nuestro destino, un bar swinger.
Vero y yo (Toño), habiamos estado charlando mucho la posibilidad de visitar un lugar de intercambio, no necesariamente por que nuestra intención fuera esa (el intercambio), simplemente teníamos curiosidad de vivir una experiencia de ese nivel.
Nuestro matrimonia había sido muy normal, con mucho sexo, eso si, pero nada fuera de lo normal, Vero es muy tradicionalista, no le gusta salirse de los estándares que le marcan las buenas maneras, sin embargo, comencé incitándola a dejarse fotografiar, primero con poca ropa, fue muy difícil, pero después de un par de meses de intenso acoso, lo logré.
Ella se vistió con un camisón corto y algo transparente, sin sosten, luego entonces se admiraba su bella aureola y sus no pequeños senos, una tanquita negra muy corta del frente, que dejaba entrever sus pelitos, mmmmmm, esta muy rica, le tome varias fotos en variadas posiciones pero nada tan sugerente.
Su lado vouyerista fue en evolución afortunadamente y cada vez mostraba un poco más hasta que por fin logre que se quitara todo, menos la tanguita, sin embargo, esos exuberantes y voluptuosos pechos se miraban hermosos a través del lente de la cámara y un mes después de estar tomando continuas fotos, logre que por fin mostrara su linda vulva, se miraba hermosa, caliente, seductora, muy cachonda y una vez que analicé de cerca las fotos, pude ver que había un asomo de líquido por esa rajita, lo que me dejaba saber que estaba caliente.
Ahí no paró la cosa, a mi me fascina que admiren a mi esposa, cuando vamos por la calle, a veces volteo cuando pasamos por donde hay más tipo y maquinalmente volteo para ver la reacción que generan los jeans o la falda a la rodilla o un poroso vestido translucido que lleve puesto Vero, y no han sido pocas las ocasiones que he visto las lascivas miradas de algunos de ellos a mirar el contoneo del gran culo de Vero y sus torneadas piernas de mujer de treinta y tantos; un día intencionalmente deje mi computadora abierta en el trabajo cuando un amigo al que he notado que le gusta mucho Vero, andaba cerca y nadie más por los alrededores, ya que era hora de comida, cuando regresé verifiqué las actividades en mi ordenador y pude darme cuenta que el muy mendigo había estado urgándo en el, obviamente me dí cuenta por que en el buscador de archivos estaba la palabra *.jpg. y en los últimos archivos abiertos estaba la huella de que había abierto las fotos de Vero, jajajajja, si supiera que lo hice intencionalmente.
Me dirigí a su oficina y estaba tan concentrado en su computadora, que ni siquiera noto que entre, de tal forma que pude ver lo que mantenía su interés en la pantalla de su ordenador, obviamente era una de las fotos de Vero, el muy infeliz había bajado algunas de sus fotos y pude darme cuenta que estaba mirando aquella donde se veía un poco de su líquido vaginal, abandoné su oficina y lo deje perplejo en su admiración de mi dulce Vero.
Aquí inicia otra historia que ya contaré si a ustedes les gusta esta, pues bien este fué el comienzo de lo que sería nuestra vida vouyerista, de la cual muy buena parte Vero era la protagonista pero sin saberlo realmente.
Después de michas calenturas y pláticas de cama, habíamos acordado con Vero que iríamos a visitar un club SW con la intensión de conocer solamente el ambiente, y fijamos la fecha para el siguiente fin de semana, sábado por la noche.
Al fin llegamos, la tensión que existía entre ambos era tal que se podía cortar con un cuchillo, Vero llevaba una falda corta por arriba de la rodilla, medias de malla, una tanguita muy generosa y un sostén completamente transparente, zapatillas altas y muchas incógnitas en la cabeza, pero lo mejor, la complicidad de su esposo, yo.
Eran como las 11:00 de la noche, adentro había una luz muy tenue que iluminaba muy poco a varias parejas que ya departían entre los juegos de los anfitriones y algunos fajándose muy cachondamente, se adivinaba un concierto a muchas y volátiles manos.
Nosotros nos acomodamos en un sillón desde donde apreciábamos muy bien lo que pasaba en la pista principal, donde un striper y dos lindas damas nos daban un espectáculo erótico bastante bueno, el chico tenía un pito de proporciones descomunales, lo que le provocó a Vero que su vista se centrara por momento de manera por demás atenta en esa parte del show, jajajjaa, al grado que ni siquiera notaba que sus piernas se abrían de más y dejaba entrever a nuestros compañeros de lugar un poco más, aunque la obscuridad del lugar era cómplice de sus virtudes. Fue entonces cuando el anfitrión viendo lo atento de mi mujer invita al striper a que pase por todos los lugares a dejar que nuestras virtuosas mujeres hicierán de él y con él lo que quisieran.
Quieren saber lo que siguió después?, espero sus solicitudes.
Hasta pronto.
Toño.
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