Historias y Relatos Swinger
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AMIGO OCASIONAL
Estábamos hospedados en un hotel cerca del centro de Gdl, y
decidimos regresarnos a casa, que está como a una hora de camino. Estábamos
subiendo las maletas al auto cuando entró una llamada de un joven que había
contactado en la página. Me dijo que estaba como a unos 10 minutos del hotel y
le dije que lo iba a esperar unos 20 minutos.
Subí nuevamente al cuarto, la verdad un poco desanimada, le
dije a mi esposo, que me esperara un rato en el looby del hotel. No pasaron ni
15 minutos cuando escuche que tocaban la puerta. Eres Ady, le dije –si- y tu
eres Frank? – le pregunte- así es – me dijo. Eres muy guapa- gracias le
contesté- en serio se me va a hacer- claro le dije- y sin mediar otra palabra
nos empezamos a desnudar, y vaya sorpresa la mía, aquella verga, era un
espectáculo par mi vista. Solo le dije – que precioso animal tienes- y se lo
empecé a acariciar, para eso aquel enorme fierrote o vergota parecía de esas de
películas porno. Se la mame muy delicadamente, mi lengua raspaba cada palmo de
ese pito, escuchaba como gemía de emoción y en ocasiones se me retiraba un poco
por aquella emoción. Ya no pude soportar más, estaba demasiado caliente,
transformada, de ser una mujer tranquila y muy sencilla, aquel joven me había transformado en una verdadera
puta.
Lo recosté y me subí en aquella rica verga, era una verdadera emoción, sentí lo que jamás
había sentido, era algo verdaderamente insospechado, un enorme placer, una
sensación en cada movimiento que hacíamos, claro que al principio sentí un poco
de dolor, pero era un dolor rico, soportable, delicioso, de esos dolores que
disfruta uno. Luego me di la vuelta y me acomodó a gatas! Ooohhhhhh! Espectacular, aquella emoción, sentir dentro
de mi aquella verga furiosa, queriendo oradar y penetrando partes que no me
imaginé. No sabía si gemía o gritaba pero sentí que me vine una y otra vez.
Después me puse debajo de Frank, me abrí de piernas, mientras me mamaba
deliciosamente mis pezones, me volvió a meter en mi panochita aquella verga
deliciosa, rica, gigantesca, humm… que emoción.
Una vez más me hizo venir, un orgasmo más, también sentí
como se retorcía de emoción mientras sentía como aquel condón se inflaba con el
líquido delicioso de los espermas.
Después nos bañamos juntos y un vez más me puso contra la
pared y volví a disfrutar de esa verga bien parada, erecta, venosa, rica en mi rajita y
juntos terminamos aquella rica experiencia bajo aqella tibia agua.
Mientras mi esposo disfrutaba en el lobby de aquel hotel,
viendo la televisión, pero imaginándose como se cogían a su esposa. Después me
comentó que por un rato se acercó al cuarto y me dijo que escucho como gemía de
placer y que su verga se paró de imaginar como me tenía aquel amigo ocasional.
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