Historias y Relatos Swinger
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El trailero
Fui con mi esposo a un lugar para bailar música de corridos
Camionero
Velludo
, aquí en Mérida no es muy común, Nos reunimos en el lugar acordado, en las canchas de basquetbol de un parque público, en Francisco de Montejo
Tome de la mano a mi esposa y le dije que mejor nos fuéramos.
El ya nos esperaba junto a su camioneta.
El tipo lucía alto de unos 28 años, fornido, de brazos anchos, de color blanco y el pelo castaño, tenía una amplia sonrisa y miraba a mi esposa.
Se presentó con ambos y le abrió la puerta de su camioneta a mi mujer.
Yo sabía que al subir a su auto no habría vuelta atrás.
Fui en la parte de adelante platicando con el, platicamos cosas triviales yo estaba muy nervioso y veía a mi esposa también nerviosa. La tome de la mano para tranquilizarla aunq creo que yo estaba más nervioso.
El abrió la puerta del auto para q mi mujer bajara. Ella tenía un pantalón de mezclilla que marcaba sus piernotas y su rico trasero con una blusa de color negro ajustada, pelo largó suelto, se veía bella a la luz de la luna. Yo me cerque rápido hacia ella y la abrace por si se sentía insegura. Caminamos despacio hacia la casa mientras el socio preparaba la cama.
Termine mi cigarro aún nervioso y le pregunte nuevamente a mi mujer si estaba segura y ella movió su cabeza afirmativamente, pasamos al cuarto y el tipo ya andaba sin camisa y con el pantalón de mezclilla abierto, era un tipo ejercitado.
Abrace a mi esposa y comencé a besarla en el cuello y a tocar sus pechos desde donde yo estaba.
El se aproximo de frente a mi esposa y le puso un beso en la boca. La comenzó a besar por el cuello hasta los pechos. Tomo de la mano a mi esposa y coloco su mano por encima del pantalón de mezclilla para q ella le sobará la reata a aquel tipo, con señas me dio a entender que me alejara. Parecía pulpo aquel tipo acariciando a mi esposa metía sus manos debajo de la ropa interior y le acariciaba las nalgas a mi esposa.
La fue desvistiendo poco poco y la recostó sobre la cama, el ya estaba en ese momento completamente desnudo, su miembro al aire, tocaba la pierna de mi esposa, era muy gruesa y tenía una cabeza ancha, el lamía sus pechos y poco poco iba subiendo hasta llegar a su boca, la beso apasionadamente. la punta de su pichón rosaba los labios de la vagina de mi mujer. Su boca de el, bajaba lamiendo y besando el cuerpo de mi esposa, hasta llegar a su vagina, la separo con sus dedos y metió su lengua lo más hondo que pudo, mi esposa gemía, se olvido por completo de mi, lo agarraba de la cabeza para que el la lamiera más profundo y gozaba deseosa, el mientras se masturbaba su grueso falo, se detuvo un momento mientras se ponía el preservativo Alistandose para cogerla.
Mi esposa gemía fuertemente, ella solita le pedía a aquel extraño que se la cogiera, que ya se la metieran. Manuel se incorporó, coloco las piernas de mi esposa sobre sus hombros y la pego a su cuerpo, el agarraba su pichón y le colocaba la cabezota de su miembro en la entrada de su vagina húmeda y comenzó a masturbarla con su miembro, mi esposa aullaba de placer y le pedía que se la dejara correr. El me miro como pidiendo mi aprobación para clavarla, la tomo de las piernas y comenzó a empujarle su virilidad. La chochita de mi esposa comenzó a abrir recibiendo aquel miembro extraño, se la fue comiendo toda. Despacio!
Poco a poco acelero el pistoneo. Mi esposa se retorcía gozando y gimiendo lo abrazaba y jalaba hacia ella hablándole al oído. El parecía pulpo le acariciaba los pechos y con la otra mano le metía un dedo en el culo.
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