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La sirvienta

Compartir una historia reciente: la sirvienta de la casa como muchas, un día ya no fue a trabajar. Fue a la casa una amiga de la familia y nos encontró renegando por eso. Se ofreció que ella tenía una hija que se había casado recientemente y que se quedaba sola todo e día porque su esposo llegaba hasta las seis de la tarde todos los días y que nos la enviaba mientras conseguíamos otra persona. Así fue. Pero que al día siguiente llega su nombre Miriam, de 24 años, chaparrita 1.60 muy bonita pero con unas piernas y un trasero... Ufff. Después de varios días ya en confianza yo me quedaba en la casa después de comer y regresaba al trabajo a las cinco, y mi esposa se quedaba sólo hasta las tres y media, Miriam muy sería me dice que sí puede hablar conmigo porque quiere un consejo, me platica que después de tres meses de casada su esposo no la ha desvirtuando, que tiene un problema que ella no se excita, y que cuando el la va a penetrar le duele y el se desespera se enoja y se voltea y se masturba sólo, pero que está muy preocupada porque no se excita y entramos en pláticas, le digo que sí tiene miedo, pues que sí, que si no la acaricia, besos etc. Dice que no y que ella soló se pone boca arriba y el se sube y pretende metérsela, y que puede hacer, le explico que debe inducir la conversación con el, que debe acariciarlo, tocarlo, agarrarle el miembro y que ella debe intentar masturbarse sola o con el miembro de el y que ella sola va a ir notando el momento en que este lista para ser penetrada, que no se preocupe que se van a ir dando las cosas, así fue al día siguiente le preguntó como le fue, y nada, que se le enoja el tipo porque ella tomó la iniciativa, entonces ella me pide que le diga que hacer como se pone para que le duela menos y le preguntó que si ella se moja en la vagina al estar con el y me dice que no se ha tocado, le digo de la posición del misionero la más común, no la conoce, de a cuatro, con las piernas al hombro, nada, me pide que le muestre, estábamos en la sala le pido que se acueste boca arriba, le indicó la forma, luego otra posición, traía un vestido que dejaba ver muy bien sus piernas y ese hermoso par de nalgas, y al estar enseñándole esta posición y otra que me pregunta que sí estoy excitado porque empece a respirar grueso le digo que sí, y que sí ella se ha mojado no sabe que sí la toco para que le diga, su vagina chirriando hermosa, con un olor a feromonas a mil, me toca el pene, con cierto miedo y mucha pena por encima del pantalón, y de pronto ya esta metiendo la mano lo toma completo ya en una erección a reventar, la pongo en el sillón con las piernas levantadas boca arriba, le empiezo a frotar con la lengua, muy despacio, hasta que empieza a temblar, tuvo su primero con mi lengua, luego subo a su busto pequeño virginal y al mismo tiempo le empiezo a tocar suavemente con mi pene en los labios de su vagina, hasta que empieza a tener otro orgasmo, me muevo, se lo prolongo, la levanto y me sinto, la hago sentar sobre mi y le sigo frotando su vagina y esta súper excitada, hasta que sola de pronto lo empieza a frotar en la parte más interna de los labios casi entrando, le sigo tocando el clítoris y que termina otra vez y al estarse moviendo y moviendo que se lo mete de pronto y como estaba terminando que le duele y se asusta pero las seguí tocando hablándole al oído que no se detenga, la cuido, se detuvo un poco y que empieza a tomar confianza se sigue moviendo y yo tocándole el clítoris y los pechos hasta que se empieza a venir de nuevo y ya no tuvo compasión ni recato, le sigo  y allí nos venimos juntos, claro duro un rato más para terminar su excitación, después de eso duro en la casa por tres semanas, en las cuales aprendí de ella algunas cosas, que contaré luego...



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