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ESPAÑOLES

Por estas tierras es común ver a españoles por todos lados. Ahora en semana santa, fuimos a bailar mi esposo y yo a un bar nuevo en la ciudad. Poca gente pero muy acogedor por el ambiente nocturno, música viva y mesas distantes. Entramos y en el bar dos hombres atractivos en la barra que más tarde supe que eran españoles. Escogimos la mesa del rincón y empezamos a beber. Entrada la noche, no sé en que momento mi marido va al baño y de pronto regresa acompañado de uno de los españoles. En platica supimos que trabajaban en los eólicos del Istmo. Para ese momento el alcohol y las manos de mi esposo entre mis piernas ya me estaban calentando. Al poco rato los dos españoles ya me estaban ligando en las narices de mi esposo quien me dedeaba frente a los españoles. Uno de ellos propuso que fuéramos al departamento de ellos y me preció excelente idea.


Llegamos al departamento (que está cerca del bar) y de inmediato nos invitaron las cervezas. Mi marido se acomodó en un sofá y me dejó en medio de los dos españoles. Para eso, mi vestido negro ya estaba a media pierna y la lascivia de los españoles ya estaba a flor de piel. Sin más preámbulos uno de ellos nos propuso un gang bang. Mi marido asintió con la cabeza pero en ese momento yo ignoraba lo que significaba. No tuve tiempo de reaccionar porque los dos me atacaron de inmediato.

Uno de ellos se fue sobre mis labios, me besó y de inmediato arrimó la tanga que llevaba; el otro se apoderó de mis senos con su boca y procedió a desvestirme. En un instante ya estaba completamente desnuda frente a dos españoles riquísimos y atractivos y mi esposo como observador. Me pusieron de pie y me hicieron inclinarme sobre una de las vergas, empecé a mamar en lo que el otro me empezó a chupar la panocha. El ruido hizo salir de un cuarto a otro español en boxer  saboreando lo que veía. Sin más se fue sobre mi y tomó mi mano para ponerlo en su verga y masturbarlo para que se le parara. Uno a uno fue turnándose en las posiciones.

Sin ver quien, uno de ellos colocó su verga en mi vagina y de un jalón resbaló su trozo de verga dentro de mí. Sólo pude jadear y sacudir mi cuerpo porque tenía otra verga atorado en mi garganta provocandome una babeada de saliba en lo que mis manos acariciaban los testículos del tercero. Cuando me voltearon, uno de ellos, sentado en el sofá, me sentó de un jalón sobre su verga endurecida; vi a mi marido y ya llevaba dos victorias en la mano y sentí como me abría en dos esa verga dura. El otro se paró frente a mi y me levanto la pierna, se acomodó y me metió la verga en la misma vagina que me hizo jadear con ganas. Así me tuvieron por un buen rato los dos y en lo que el otro me hacia tragar sus huevos depilados.

Al cambiar de posición, uno de ellos se acostó boca arriba y me hizo montar sobre él viéndolo de frente cuando el otro sentí que me dedeaba el culo para dilatarme y meterme su verga. Un buen rato cabalgué sobre ellos en esa posición. EL tercero de pronto me jala y se se acuesta en el piso boca arriba y al intentar sentarme sobre él uno de los dos me detuvo y el otro se acomodó de lado contrario y juntaron su verga los dos. No sé si por la posición o por el tamaño de las vergas pero vi dispareja las vergas el otro se hizo sentarme sobre ellas y sentí como las dos vergas lentamente se fueron hundiendo en mi vagina en lo que yo acariciaba mi cabello del placer. Después de un rato sentí los orgasmos espasmódicos que me hicieron temblar las piernas. 

Me incorporé y otro de ellos se acostó en el suelo me hizo sentar en su verga y el otro me penetró por atrás, cuando de pronto, sentí que el tercero me metía la verga en el culo y de un jalón me hicieron elevar de placer y sentí como mi entrepierna era majada por el líquido que brotaba de mi vagina. Fue un placer intenso. Cuando me acordé de mi marido, lo volteo a ver y ya llevaba varias cervezas frente a sí y ya estaba desnudo frotándose la verga. Uno a uno se fue incorporando y me dejaron incada en el suelo. Se pararon frente a mi y se empezaron a masturbar, cada uno me fue bañando de su abundante semen y cuando terminaron, mi marido me mete su verga en mi boca y me hace tragar su leche. Cuando nos dimos cuenta, la noche se había escapado y el sol ya nos indicaba el camino a casa. 



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