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Historias y Relatos Swinger

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Amiga de mi esposa

La conocimos en el Jardin de niños, era Mama de una compañera de mi hijo.
Cara bonita, delgadita, pelo rizado, pierna larga, buena nalga y pechos medianos, se me paró en cuanto la conocí y cuando la escuche hablar tuve que contenerme para no terminar, una voz que a mi me pareció cachonda. Además de que le calculé 25 años y yo rondo los 40.

Coincidimos en un par de fiestas y en realidad no cruzamos mucha palabra, sin embargo algo en ella me atraia fuertemente.

De alguna manera (rebote) hicimos contacto por telefono, y despues de algunos mensajes frios y superficiales comenzamos a cachondear. Ya sabes nos ofrecimos masajes mutuamente por estar muy cansados o algun dolor de piernas. comenzamos a compartir algunas fotos ligeras. - sin contenido erotico o sexual-
Despues de un par de semanas ya queriamos vernos. Hicimos cita para una tarde salir a comer en una población cercana, Despues de planear los detalles --- incluida la compra de condones--

La esperé cerca de la parada del autobus, con un nudo en el estomago, la boca seca y la verga parada. despues de un retraso de 10 minutos que me pareció una eternidad me llamó por telefono para avisarme que había llegado. Pantalón negro super entallado, zapatillas y una blusita... se me hizo agua la boca....  un saludo semi formal y nos fuimos a comer...
La comida fue de mero tramite y para romper el hielo.. nos fuimos al hotel.
desde el camino al hotel nos comenzamos a besar y no deje de tocar sus piernas, me volvian loco.
solo de llegar a la habitación del hotel la comence a besar y me pidió que fueramos despacio. entre besos y cachondeo le quité la blusa, el sosten y el pantalón, esos pechos eran caramelos para disfrutarse chupando y mordiendo, seguramente le dejé algunas marcas.
la tanga duró algunos minutos más, pero igual terminó en el suelo.
Tenerla con el pelo suelto, desnuda en la cama y a mi entera disposicion me puso a mil, colocarme el condon nunca fue mas rapido y comencé a meter mi verga entre sus labios que ya estaban humedos, ella con los ojos cerrados gemia muy despacio, estaba muy apreadita y disfrutamos mucho la posicion del misionero hasta que pidió estar arriba. sus movimientos de pelvis fueron de lo mejor, se quejó que su marido terminaba muy rapido y ella nunca disfrutaba plenamente. me volvió a pedir que cambiaramos posiciones y se colocó debajo y pidió que la cogiera fuertemente porque quería venirse. Lo hicimos así y bueno... me dejó la espalda con unos rasguños que hubo que ocultar un par de dias. Al final nos duchamos y tuvimos otra sesión de cachondeo en la regadera. Nos despedimos y no ha vuelto a pasar nada.
nuestras parejas no sospechan y seguimos nuestra vida normal.

Ojala pronto tengamos oportunidad de volvernos a reunir otra tarde.




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