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En el autobus
La siguiente historia me sucedió un viernes santo.
yo siempre había leído historias acerca de gente que tenia relaciones en autobuses y la verdad lo veía un poco difícil y creíble hasta que me sucedió.
Era viernes santo y la ciudad estaba mas tranquila de lo normal, en la terminal de autobuses había poca gente y lo mismo sucedía ya en los autobuses realmente era muy poca gente para ser un día feriado.
Eramos máximo 8 personas en aquel autobús, así que tome asiento en los primeros lugares, junto a mi se sentó un señor mayor y en los asientos de alado se sentó una chica sola las demás personas tomaron igualmente los lugares siguientes. después de unos minutos y después de intercambiar miradas decidí preguntarle si mi podía sentar ha su lado con el pretexto que no veía muy bien la pantalla.
Después de algunos minutos de platica casual decidimos pasar a los asientos de atrás.
Ya en los asientos traseros las cosas se pusieron mas candentes (lo bueno es que siempre traigo condones conmigo) después de intercambiar besos y caricias las cosas subieron de tono cuando mis manos se escurrieron entre sus ropas hasta poder sentir el calor de su conchita enfundada en una hermosa tanguita rosa. cosa que me puso mas que caliente ella inmediatamente lo noto ya que desabrocho mis jeans y lo primero que hizo fue tomar mi erección en sus manos y comenzar a frotarlo lentamente para después llevarla a su boca y comenzar ha mamar deliciosamente.
después de unos minutos de un excelente sexo oral se detuvo y lo único que escuche fue un métemela ya, cosa que me prendió aun mas y le termine de bajar sus jeans y hacerle aun lado la tanguita puso sus nalgas frente a mi y bajo lentamente hasta tenerla totalmente adentro. ya con el asiento reclinado para tener un poco mas de espacio dejo caer totalmente su cuerpo sobre mi con sus pequeños pero firmes y deliciosos pechos. comenzó a moverse lentamente entre sus jadeos tímidos para no ser escuchados. poco a poco ella fue aumentando el ritmo hasta soltar un gemido que tuvo que apagar recargándose en el asiento de enfrente yo estaba excitadísimo por la ocasión y los nervios de ser escuchados por los demás así que me di prisa en terminar realmente delicioso.
después de terminar y todavía con la excitación nos acomodamos rápidamente la ropa porque parecía nos habían escuchado y vimos que una persona se había levantado en el pasillo y venia hacia atrás la verdad no supimos si nos escucharon. pero ya no quisimos averiguarlo y como faltaba poco para llegar a nuestro destino nos arreglamos lo mejor que pudimos y bajamos del autobús como un par de novios que iban a un hotel a terminar lo comenzado.
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