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Historias y Relatos Swinger

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Mi clienta favorita.....

Eran cerca de las 5 de la tarde, el conductor decía por su alta voz, señores bienvenidos a su destino, fue en placer servirles. Gracias por viajar en esta línea. El atardecer era maravilloso, la humedad del ambiente era particularmente reconfortante, iba retrasado por más de una hora a mi cita, de prisa baje del autobús y abordé un taxi que me llevaría a las oficinas de mis interlocutores. Era ya la tercera entrevista, la primera la tuvimos en la ciudad de México en donde di una breve explicación de los productos que vendo tuvimos la oportunidad de interactuar y conocernos, la segunda había sido en la ciudad de Puebla donde después de una rica copa, la pasamos súper bien. En estas citas, había hecho gala de mis dotes de vendedor, mis interlocutores, dos jóvenes empresarios prominentes, casados; él un tipo apuesto, muy transparente y muy claro en los planteamientos, a veces medio enojón, gerente y dueño de la empresa, ella, mujer morena, muy atractiva, que digo muy, sumamente atractiva, morena, muy amable, educada e infinitamente hermosa, y a juzgar, por lo que ven mis ojos y mi instinto, muy, pero muy caliente. En fin, estoy seguro que desde la primera vez que la conocí se dio cuenta de lo mucho que me atrae y aunque traté de ocultarlo por temor a que su apuesto marido se diera cuenta, y pudiera ser objeto de sus puños, por ello siempre tuvimos una relación muy respetuosa y muy cordial pero muy fría hasta cierto punto, sin embargo con ella, había cruzado un par de miradas que seguro develaban mis más profundos deseos. Mi deseo era que eso no se demostrara, pues mi intención de venta era muy grande, pues ayudaría a generar ingresos muy interesantes.

Entré en una oficina de tres pisos, donde todo mundo ya estaba de salida, el reloj, indicaba 5:45, corriendo me anuncie con una señorita que apagaba su equipo de cómputo apresurada para salir, me dijo: el Licenciado Luis Carlos, hace rato ya que lo esperaba, pase a la oficina de Luis que era de muy buen tamaño y muy cómoda, lo noté muy apresurado también y me disculpé por el retraso, medio molesto me dijo que él no podría atenderme que me esperaba más temprano, que me atendería la Licenciada Lourdes, su esposa… en seguida te atiende me dijo y apresurado se fue.

Me senté en un sillón sumamente cómodo a esperar, mientras esperaba, puede ver la bella decoración de la oficina, el sillón en el que estaba, era parte de una sala hermosa, muchos cuadros adornaban todo el espacio, el escritorio de impecable presentación dos lámparas, una de cada lado daban un toque de elegancia impresionante. Como Carlos, el escritorio transparente de cristal, que puedes mirar completo a quien se sienta detrás. Estaba viendo todo cuando se abrió una puerta lateral, como viniendo de una oficina altera, al lado de la puerta un cuadro  de textura extraña que resultaría ser un cristal que comunicaba visualmente la oficina alterna a esta, la principal. Me puse de pie de inmediato y saludé, detrás de ese vestido verde maravilloso muy adecuado para la temperatura del lugar, observe la hermosa figura de Lulú,  podía mirar su elegante cuello húmedo que incitaba a morderse, la holgura del vestido marcaba, la silueta hermosa que cubría ese telar, caderas hermosas que de inmediato hicieron reaccionar mi pene, mi mente se concentraba en bajar la temperatura y que los cuerpos cavernosos no delataran mi excitación. Me saludo de manera muy cortante y me dijo siéntate por favor que bueno que nos visitaste, bien dime –me dijo- para entonces ver su monumental cuerpo ya me tenía muy nervioso y mi labor de venta se lapido y no articulaba palabra, estas nervioso me preguntó, no, conteste pero a la vista estaba el sí, que te pone nervioso preguntó en un tono muy suave y seductor, nada dije, debe ser el viaje completé.

Le mostré la carpeta que llevaba y la puse sobre el escritorio, la tomó y me dijo, pásate para acá, caminando hacia la sala que era más cómoda y que permitía una entrevista más abierta,  hizo que me sentara en el sofá y ella se sentó frente a mí en el sillón, con mucha elegancia abrió la carpeta y sutilmente abrió las piernas, haciendo que me percatara de que mi bella interlocutora no traía calzones. Quedé impresionado, vi sus labios mayores encantadores, que invitaban a lentamente pasar la lengua sobre ellos, suavemente y con ternura, que casi no se sienta.

Se dio cuenta que la miraba y me dijo, ¿se ve bien verdad?, me preguntó, ¿te gusta?, preguntó otra vez, no supe que decir mientras ella no se dirigió hacia a mí, como si le preguntara a  nadie y seguía leyendo con la carpeta en las manos, con voz más fuerte me preguntó, ¿TE GUSTA? y abruptamente aventó la carpeta y se subió a la cintura el vestido, sin pensarlo y cual instinto animal  me puse en su puchita para chuparla rico, lo hice con mucha ternura, me encontraba fascinado de hacerlo, su olor parecía droga que enloquecía a mi verga que parecía iba a estallar, chupa papito, alcance a escuchar y me encantó, me puso cómo loco y lamí con más fuerza.

Caminamos hacia el escritorio y se sentó sobre él, en la orilla de modo tal que a la vista expuestos sus dos orificios, levantó las piernas insinuando que la clavara la verga hasta el fondo, me recosté sobre ella, para besarla hice sentir mi pene, pero sin  penetrarla, nos besamos muy rico, suave, delicioso que me calentó aún más, pasé por el cuello y con intensa lentitud besé su hermosas tetas, la punta de ellas se erizó, como si fuera el Popo, al borde de la erupción. Entre el abdomen y el costillar me encontré con una zona que la volvía loca, le besé y me esmere en hacerla sentir, recorrí todo su torso, su abdomen y llegue de nuevo a la zona que concentraba la droga que me mataba. Mi lengua, acaricio su clítoris, sentí otra vez su olor, la volteé, recostada sobre el escritorio como si estuviera de perrito,  abrí su culito, con mis pulgares, mientras besaba el coxis  y me acercaba con lentitud con mi lengua y labios, lo vi fruncirse, cómo pidiendo verga o lengua, o dedo o cualquier cosa que la hiciera sentir placenteramente poseída y bien cogida. Con la lengua desde el coxis hacia abajo humedecí su culito pude sentir los pliegues ricos de su ano, Los conté con mis labios, los acaricie con la barbilla, pude meter la lengua en su hoyito, y pude ver lo que sentía, pues arqueo la espalda de manera sutil, con un ligero aghh, que me puso muy caliente, pasé un tiempo degustando su rico culo, sin descuidar la pucha que también requería tratamiento, de mucha saliva, sabía que le gustaba pues los ruidos que hacia la hermosa Lulú, eran de absoluto placer.

En las sala de aquella oficina había una alfombra muy padre, nos pasamos para allá, desnudos como estábamos, puso un pie en el sillón, lo que la hizo parar el culito hacia mí, me decía: cógeme papito, cógeme, me acerqué, medí que alcanzará mi verga en su rica pucha, así fue, me agaché, para lamer cual perro sus genitales, los chupé, metí toda la boca haciendo sufrir de placer, otra vez, pidió que la cogiera ya, me puse de pie y la punta de mi verga en la entrada de su vagina, la humedad de su ser mojó la punta de mi verga, sentí lo caliente de sus líquidos bañándome todo el miembro  que sus venas estaban a reventar…lentamente mi verga iba recorriendo cada milímetro de su vagina, sintiendo su bello y muy placentero calor, entre y salí muchas veces sintiendo el cielo.

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