Historias y Relatos Swinger
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La maestra de Zacatepec.
Hace unos 20 años en la Escuela Primaria Rodriguez Cano de
Zacatepec daba clases la maestra Eli, entonces de unos 40 años, costeña, buenas
piernas y bien nalgona; estaba casada, pero se sabía de algunos amoríos con
exalumnos, padres de familia, otros maestros; cuando menos unos 7 casos se le
conocía.
Tuve oportunidad de tratarla, era de mentalidad abierta y
afable; yo entonces tenía 18 años y sabia por mi tío que anduvo con ella que
era una mujer ardiente, pero eso condiciono mi relación con ella, como se verá;
buscaba de manera “casual” encontrarla cuando salía de laborar, le decía que si
le ayudaba con sus cosas, ella siempre muy amable me platicaba de su vida, lo
mucho que le gustaba ir a bailar, y yo haciéndome el tontito le dije que si me
enseñaba que yo no sabía y que me encantaría; coincidió que su esposo se fue a
los EEUU y ella me dio su teléfono pidiendo que le marcara para ponernos de
acuerdo un día; así llego la cita y con música en el estéreo de su casa
empezamos las clases, yo deslizaba “accidentalmente” mi mano de la cintura a
sus nalgotas y repegaba mi erecta verga en su cuerpo cuando bailábamos
abrazados, pero de ahí no pasaba; me dijo que si no la acompañaba de vacaciones
a Acapulco con sus hijos, me anime y fui con la ilusión de que algo pasara, y
en las noches me masturbaba pensando en ella; la verdad es que me dio muy buen
trato y una noche mientras sus hijos dormían le dije que si continuábamos las
lecciones de baile, cachondeamos, nos besamos y abrazamos, agarro con sus manos
mi verga y la estrujó, yo estaba en el cielo acariciándola y cuando estaba por
pasar a lo mero bueno dijo que eso no podía ser, que aunque no andaba ya con mi
tío me consideraba tan cercano, que coger conmigo no estaba en sus planes; la
verdad es que quede medio cortado, todo se enfrío y yo pensaba solo en
regresar. Al volver ya no la busque, ya no le llame y perdimos el contacto,
hasta que pasaron 8 años y un día viajando de Cuernavaca a Zacatepec al abordar
el autobus ella venía en el; fue una sorpresa, nos saludamos amablemente y la
verdad es que de inmediato me calentó su cachondería; ella me acaricio las
piernas y las manos, me dijo que la tenía muy abandonada y me comento que había
comprado un estéreo pero que no sabía cómo conectarlo, que si no le ayudaba y
total que quedamos para la mañana del sábado siguiente en su casa; Rápidamente
quedo instalado sonido y la maestra Eli dijo que para estrenarlo quería poner
música tropical, y al sonar los acordes me dijo que si ya sabía bailar bien,
que si bailábamos y de inmediato nos dimos a tal tarea y bien abrazados le
empecé a restregar mi verga; en una de
ellas me pregunto al oído que si ya no me gustaban sus nalgas, sorprendido le
dije que si, que ella sabía que su culo me tenía loco, y la maestra dijo, pues
es que ya no lo acaricias, así que de inmediato empecé a agasajarme, y metí las
manos bajo su vestido sintiendo su ardiente piel, mientras besaba y mordisqueba
su cuello y orejas, mientras nos besábamos y ella apretaba mi verga, hasta que
se puso de rodillas, me bajo el pantalón y empezó darme una rica mamada, con
una maestría sin par, me acomode para un 69 y en el suelo nos comimos, se paro
y tomándome de la verga me guío a su cama, me monto, me cabalgo, y se expresaba
con gritos, palabras ardientes, de que le gustaba la verga, que la tenía muy
dura, que le agarrara las nalgas, que si me gustaban, agarrando un ritmo veloz;
después me pidió fuera atrás; la verdad es que tuve que contenerme para no llenarla
de leche pues darle por atrás viendo esas nalgas y oyéndola me tenía a mil. Le
daba rápido y me pedía más pero frenaba para no venirme, pues quería hacerla
gozar por buen rato. Después fui arriba de ella y me besaba dulcemente, me
guiaba el ritmo con el que le sacaba y le encajaba la verga, suspiraba, mordía,
arañaba y pedía más y más, le dije que ya no podía más y pidió que le dejara ir
toda la leche- dame tu lechita papito, decía- termine con mucha fuerza mientras
ella se venía una vez más. Después conversamos; me dijo que si aquella noche u
otro día hubiera vuelto a insistir que hubiéramos cogido, pero que me había
desaparecido y que ella se había quedado con las ganas; ese día hicimos el amor
dos veces más…
Fuimos amantes por tres o cuatro años, luego les contare de
otros encuentros con ella, y con ella y otra maestra muy amiga con la que compartía
todo, inclusive mi verga .
Era muy buena maestra…
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