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El alumno de mi esposa

El timbre de la puerta de la casa sonó insistente. Por el interfón observé que la pertinaz lluvia mojaba a un delgado muchacho, de cabellos rizados y castaños. Pregunté y me dijo que buscaba a la profesora para entregarle un ejercicio escolar atrasado. Presioné el botón para que abriera la puerta del recibidor y pudiera entrar.

La ropa y zapatos estaban totalmente mojados por la lluvia. En eso entra mi esposa y lo ve mojado de pies a cabeza. Inmediatamente busca una toalla y se la da. Yo le pido que pase a la sala para traerle ropa seca. 
Cuando de regreso le llevo la ropa el jovencito de unos 20 años ya se había quitado los zapatos, la camisa y el pantalón, quedándose en un boxer gris. De su abdomen corría un hilo tupido de vello castaño oscuro que se ampliaba en el pecho. 
Mi esposa lo veía de arriba a abajo, lo que el jovencito notó y su miembro se abultó sobre el boxer. LE acerqué la ropa y el se sentó en el sillón (para que según él no se le notara), pero apenas lo hizo su miembro se levantó aún más y mi esposa mientras recogía muy cerca de él la ropa mojada. Ella se le acercó y le dijo que no se apenara que era normal su reacción, que eso pasa a su edad. Yo me acerqué a él y le dije casi en secreto que ella estaba acostumbrada a ver cuerpos desnudos. No sé si lo que le dije o si mi cercanía influyó pero entrecerró los ojos, suspiró llevando ligeramente su cabeza hacia atrás y su miembro creció el doble. 
Mi esposa lo notó y no aguantó las ganas de acariciar y sacar ese bulto del boxer. El muchachito de 20 años me miró un poco apenado pero yo le puse un dedo en su boca para que no dijera nada, y guiñándole un ojo de complicidad poco a poco yo iba bajando mi mano por su cuello, acaricie su pecho velludo mientras mi esposa le daba unas lengüeteadas a ese joven miembro. Él sólo echó su cabeza hacia atrás cerrando los ojos. Mi esposa estaba gozando aquella verga dura y caliente de su alumno. Bajé mi cara hasta verla a los ojos y me la ofreció como ofrenda al placer. Así que con mi lengua empecé a humedecerla y ella lamía los huevos. 
Eso hizo que el jovencito en repetidas ocasiones temblara de placer. Mi esposa se quitó la ropa y yo le quité el boxer así que ambos estaban completamente desnudos. Ella se montó y pude ver como poco a poco esa verga dura iba penetrando a mi esposa. Yo mientras con mi lengua humedecía el camino. Un gran placer sentir con mi boca dos sexos, el de ella y el miembro duro de él. Así estuvimos un buen rato hasta que sentí con mi boca como vibraron de placer y escurría la leche por la vagina y el pene de él, lo que me dio oportunidad de saborear al mismo tiempo, mezclados, los jugos calientes de ella y de él.
Cuando terminaron, se vistieron y pudimos platicar cómodamente, quedamos en vernos y repetir la experiencia.



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