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Historias y Relatos Swinger

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Extraordinario reencuentro con Iridium

Extraordinario Re encuentro con Iridum

Los empleados del hotel, ya me miraban con un poco de desconfianza, una hora después de la hora acordada le llamé, y me dijo que llegaría en media hora, accedí esperar, pues la anterior experiencia con ellos había resultado de lo más placentera y maravillosa de mí historia en el ambiente. 10 minutos antes que alcanzara la hora después de mi llamada, me dije, esperaré 10 minutos más y si no llegan me retiro, casi al cumplirse las dos horas de espera llego  en su flamante,  echó las luces hacia el lobby  y supuse de antemano que eran ellos. Me acerque y con cierto desconcierto me percaté que ella no venía en el coche, mil ideas pasaron por mi mente, “ tal vez ya encontraron alguien más y ya están en la fiesta pensé”  de manera expedita el me explico que se encontraban en una reunión de negocios, comprendí entonces la tardanza, cabe aclarar que siempre han sido muy, pero muy gentiles. Fui invitado al final de su reunión de negocios, para proceder después de ella a lo rico y maravilloso de la vida.  Al entrar en el restaurante vi que ella estaba de espaldas hacia la puerta, mi sangre hirvió de sentirla presente, me limité a saludarla respetuosamente por la ocasión, Hola Señora le dije, tomé dos brandis para entrar en  ambiente, me sentía un poco nervioso en realidad, pues era una situación inédita. Despues de algún rato pidieron la cuenta, despidieron a su interlocutor y nos fuimos.

Mientras nos dirigíamos al Motel, él incitaba a que la tocara,  mi lujuria y mi espíritu estaba sobre de ella cogiéndola en el asiento del copiloto del coche de su esposo, sin embargo mi cuerpo y prudencia me mantenía en el asiento trasero asomando hacia los pasajeros delanteros tocando tímidamente su pierna hermosa y su ya para entonces húmeda conchita. Se quitó la prenda verde que cubría su tesoro maravilloso, encaje húmedo que enloqueció mi verga y se paró, ella intento guardarlo en su bolso y le dije, dámelo por favor, me lo dio y lo olí con un suspiro intenso que embriagó mi ser y electrizó todo mi cuerpo, como si fuera droga que te vuelve loco, justamente la parte de aquella prenda verde que cubre su conchita, tenía una humedad exquisita enloquecedora, mis labios suavemente pasaron por la superficie telar imaginando que en minutos estaría mi boca sobre la fuente de aquella sustancia que me volvía loco.

Iba tan nervioso que no guiaba bien a tan gentil chofer, por poco que me perdía y no llegamos presurosos al lugar de la cita con el placer y el calor del cuerpo maravilloso de esa mujer, afortunadamente me dio tiempo de decir por acá y en una maniobra maestra el entró con su coche a la puerta del paraíso, sólo dijo rápido, agáchate.

Llegamos, y cual director de cine el procedió a bajar su equipo, se concentró tanto en ello, que olvidó la botella, en realidad todos la olvidamos, así eran las ganas que teníamos de cogernos deliciosamente. Mientras el hacía lo propio con su equipo de cine, ella y yo nos saludamos como no pudimos hacerlo en la mesa del restaurante ante la situación inédita,  toque su pronunciadas nalgas a forma de abrazo de “hace tanto que no nos vemos” tímidamente la fajé, la abrace y la besé, tenía tantas ganas de verte le dije, también le dije lo fascinante que me resulta su cuerpo y persona. Subimos las escaleras, él ya esperaba con el equipo listo, llegamos a la habitación y otra vez nos abrazamos y fajamos, ahora con más cinismo que abajo, el cierre de mi pantalón sucumbió ante las ganas calientes de mamar mi verga, con el cinturón puesto  y un botón roto mi falo salió y comenzó a chupar con ansias locas, se  convirtió en actriz porno las más destacada ante la cámara de su esposo que con su lujuriosa forma de concebir el sexo grababa atento aquellas escenas de su mujercita mamándome la verga!

Iniciaba deliciosamente una tarde-noche que resultaría inolvidable para mí, ella confirmaba lo profesional que es mamando vergas, tímidamente me acosté al lado del director de cine para que tuviera dos y las mamara rico, tímidamente pues, aquel posee un miembro muy grande y a cualquiera le duele un poco reconocer este tipo de cosas y ni modo ahí los dos acostados dejando claro mi inferioridad en el tamaño de mi verga, para ella era irrelevante el tamaño, la mamaba como si contara con 30 centímetros, pues la chupaba deliciosamente como queriendo extraer toda mi leche. Pasó largo rato chupándome, al rato él, ya se la estaba cogiendo de perrito y ella no dejaba de mamarme.

Por un rato, me la dejó solita aproveche para entrañarme con ella, también drogue mi cuerpo con su maravilloso olor, la fuente del olor de la prenda verde, chupe con ternura su parte más sensible, introduje mis dedos en su vagina que escurría deliciosamente esperando mi verga, como diciendo ven acá y dame lechita. Con la calentura a punto, el director me pregunto que se llevaba condones, dijé que no, inmediatamente él se comunicó  a la recepción para solicitar 60. En realidad sólo fueron tres, lo cuales fueron usados de una manera deliciosa cada uno.

Llegaron los preservativos y la puse a la orilla de la cama, dejando de lado la instrucción del director que prefería que comenzara cogerla de perrito, de manera muy sutil ella acomodo una toalla a la orilla de la cama y se acomodó para recibir mi pene, la metí con cierta timidez y con ganas de terminarla toda la cogí y me produjo las sensaciones maravillosas, las más ricas sentidas por mí.

Cogimos de muchas formas haciendo una apología del sexo, confirmando lo extraordinarios que son  ambos, él director después de mucho se vino y descansó un rato, antes había él fantaseado con que me vine dentro de la boca de su actriz y se había tragado toda la leche que caliente expulsé, sólo ilusión óptica, nada de eso.

Mientras reponía pilas el director boca abajo, disfruté a Lulú exquisitamente, otra vez, comencé a cogerla con tal intensidad que me dio un orgasmo delicioso que recuerdo y se me pone dura la verga, descansamos un rato y de forma sigilosa nuestro director se metió entre sus piernas y le chupo el culo muy rico.

Comenzamos de nuevo, ahora yo sólo fui testigo activo, de cómo el director cogió a su esposa, no pude más, Lulú, me habías dejado llenísimo de placer, vacío de lechita.

Encantado de reencontrarlos, ya espero la siguiente.



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