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Un sabroso venezolano
Mi esposo me invitó a una fiesta de su amiga; con un vestido negro con escote y sin sostén, una tanga muy diminuta color negro y zapatos altos llegamos a la fiesta. En la mesa donde nos sentamos había una pareja platicando, un hombre alto, bien parecido blanco (que después supe que era venezolano) y su pareja morena de baja estatura, me senté justo frete a él y mi esposo frente a ella. El hombre nunca volteó a verme pese a lo pronunciado de mi escote, de vez en cuando cruzaba palabras con mi esposo. Era una tarde de trova y cuando podía yo lo saboreaba.
estuvimos platicando un buen mi esposo y yo y empezamos a tomar casi al mismo ritmo de la pareja, mi marido se levantó al baño dos veces y el amigo como cuatro. Y a entrada la noche y un poco mareados y con una lluvia ligera nos despedimos de la festejada. Como no llevamos auto se ofreció a darnos un raite. Yo de inmediato pedí ir delante y mi esposo atrás. En cuanto subimos preguntó que hacia donde, antes de que contestara mi esposo yo le dije que dónde él quisiera y él contestó de verdad? mirando el retrovisor y mi marido sólo contestó ya la oíste. Entonces, tomó rumbo al motel y sin decir nada entró a la habitación 9. En el camino me imaginé muchas cosas y me empecé a mojar. sólo entré a lavarme las manos y los dos se quedaron esperando. Cuando salí él meobordó con una seguridad que me electrocutó. Me tomó de la cintura y me propinó un beso profundo, al momento que metía mano bajo mi vestido, cuando dejó de acariciar mis nalgas tomó mis pechos y las estrujó con la fuerza de sus manos, ambas cosas me calentaron mientras él me besaba, Yo sólo me atreví a tocar su verga y sentí un trozo de carne muy firme y muy duro.
Me tomó de la cintura y con decisión me giró hacia la cama y me hizo que me pusiera en cuatro en el borde de la cama. Me subió el vestido y hasta la cintura y me acarició por un momento las nalgas y las piernas. De pronto sentí que unos de sus dedos arrimó mi tanga de encajes negro y sentí la punta de su pene en la entrada de mi vagina. Me tomó de la cintura con ambas manos y sentí cómo de un jalón me metió ese trozo de carne que a la vez me habría como me entraba en lo profundo. Cuando me la metió hasta dentro se detuvo unos segundos para después bombearme con fuerza. Sentí un dolor por su penetración pero también despertó a quemarme de la excitación, cada bombeo sentía que me atravesaba hasta el corazón y sus huevos golpeaba hasta muy dentro de mi entrepierna.
Despúes de un rato así me incorporó y me acostó de frente y me colocó una almohada en mi cintura y me volvió a dar con las mismas fuerzas, ya con lo mojada no sentía dolor sino como las venas de su pene rosaba con mi paredes vaginales. Así estuvo hasta que de pronto extrajo su pene y se quitó el condón y sentí una abundante leche viscosa y caliente sobre mi pubis rasurada. cuando terminó soltó mis piernas y me pude incorporar lo que tuve frente a mí fue una verga verdaderamente asombrosa. Grande y muy larga con unas gotas de semen colgadas de su glande que succioné con mi lengua. Sólo dijo: Me espera mi esposa, me besó tiernamente y se marchó. Nosotros llamamos un taxi y nos fuimos a casa a coger mi esposo y yo.
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