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Historias y Relatos Swinger

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Hugo DF

Después de una semana que estuve en el DF, logre contactar a Hugo de esta página y no fue mucho lo que acordamos ya que hicimos química de inmediato, él un hombre maduro de 43 años tiene un su habitación unas fotos de su muñeco que hasta miedo me dio pues se lo comente, pero él insistió tanto en conocernos y como me agrado su actitud decidí conocerlo.

Ya teníamos algunos días platicando por la pagina, y el viajaría a el Distrito Federal en esos días así que coincidimos en fechas y se dio que Hugo llegaría por la tarde, por lo que me apure a terminar mi trabajo y desocuparme a buena hora.

Escogí la ropa que me había dicho Hugo que quería que me pusiera y salí de la oficina, habíamos coordinado ya una hora y el lugar era la habitación del hotel Mexicali uno muy conocido por el centro de la ciudad y sobre la calle de Tlalpan (centro), conocida también por la cantidad de sexoservidoras y sexoservidores que se encuentran a la redonda.

Por medio de mensajes de texto me pasaría el numero de habitación en donde tendríamos el encuentro sexual, pero no encontró habitación en ese hotel así que se dirigió a otro en las cercanías, por lo que cambiamos de ubicación a unas cuadras sobre la misma calle este fue el hotel Maga es su nombre.

Lo mire fuera del hotel, los dos como buenos amigos vestidos de hombre, generando con esto una gran confianza a la cita, Hugo entro primero para después enviarme por mensaje el numero de cuarto, yo mire a los alrededores de la esquina del hotel y me di cuenta que ese hotel es uno de los cuales utilizan las sexoservidoras y travestis de la zona, así que esta vez sí sería una puta en toda la extensión de la palabra.

Leí el número de habitación y me dirigí a la entrada, subí las escaleras y llegue al cuarto tenia la puerta entre abierta, al ingresar Hugo se encontraba recostado en la cama yo por mi parte puse mis cosas en la cómoda junto a la cama e inicie a desnudarme para darme un baño y quitar cualquier olor de mi cuerpo.

Estuvimos platicando un rato mientras me desnudaba y metía a la regadera, como debe de ser me bañe limpiando todas las partes de mi cuerpo incluso interiormente para que no tuviéramos sorpresas y pasáramos un rato delicioso.

Hugo ya se encontraba en ropa interior cuando salí del cuarto de baño con la toalla puesta en la cintura, comencé mi transformación, colocando la tanga de hilo dental negra y las medias gris obscuro con silicón en la liga, le comente si quería que me pusiera algo especial pero me dio la gracia de escoger, así que tome mi babydoll morado con negro,  mi  vestido cortito negro, las sandalias de tacón fueron las de color rojo y  claro está mi peluca risada, solo puse algo de maquillaje en los labios.

Dentro de la plática comentamos el hecho que nos conocíamos de un trabajo en el que hace muchos fuimos compañeros y lo que son las cosas en ese entonces no sabíamos que compartiríamos la cama y la intimidad y menos que el me vería como la putita zorra que soy y yo verlo como mi macho ese que me sometería a sus deseos en unos breves instantes.

Hugo se encontraba recostado en la cabecera de la cama, aun tenía sus bóxers puestos, yo me senté junto a él para seguir platicando y claro mi mano se fue directa al bulto en su entrepierna, y las de Hugo se fueron a mis piernas, acariciándonos y conversando, le ayude a quitarse el bóxer, yo no paraba de comentarle que me daba miedo el saber que me debería meter semejante cosa que había visto solo en fotos y ahora la tendría en vivo.

Y en efecto aun sin ponerse dura a todo su esplendor, su verga a medio despertar se mostraba grande y pesada, caliente y palpitante la tome con mis manos para masajearla delicadamente, masturbando un poco y observando cómo se empezaba a poner cristalina la cabecita.

Hugo abrió sus piernas para darme libre acceso, yo no tarde en entender el mensaje y empecé a mamar esa verga que poco a poco reaccionaba, quería empezar a meterla toda adentro de mi boca antes que se engrosara por la excitación, sentí como crecía pero pude en un momento tenerla toda dentro de mi boca.

Las manos de Hugo ya hurgaban debajo de mis prendas, me manoseaba las nalgas mientras yo mamaba su verga la cual no paraba de crecer, hubo un momento que solo podía meter la mitad de ese trozo de carne duro, mi boca por más que la abría no permitía entrar semejante grosor, incluso le dije a mi macho que observara como no entraba pues topaba su tronco a la mitad con mi dentadura y conste que no soy de boca chiquita, pero tampoco de garganta profunda aun y cuando me encante este tipo de manjar.

Poco a poco podía engullir toda esa verga, Hugo no fue la excepción como todos los machos quieren someter a sus putitas tragando toda su verga bien parada, tomo mi cabeza en sus manos y empujo su verga más de una vez hasta que tocara el fondo de mi garganta, generando lagrimas en mis ojos provocado de las arcadas que me daba.

 Nos acomodamos según se daba el cachondeo, de esta manera quede en medio de sus piernas, lamiendo su herramienta, succionado y chupando sus huevos, sintiendo en mi cara la dureza de esa enormidad ya que aun con mis manos la sentía grande, gruesa y gorda, se escuchaban los gemidos de placer de Hugo comentando que le gustaba y lo hacía rico, eso aun y cuando había viajado toda la noche y lo que llevaba del día y no había dormido nada.

Así estuvimos un rato yo encantada de saborear esa herramienta y el encantado de recibir las caricias, desde una perspectiva diferente, pero los dos estábamos golosos y gozos de placer, sin importar el tiempo y el lugar.

Se incorporo y me solicito recatara boca arriba pues era su turno de penetrarme, pero antes de que me pudiese recostar me freno en el momento que me encontraba  sobre la cama en cuatro puntos, por lo que levanto mi falda y empezó a manosear mis nalgas, tomo gel y empezó a dedearme para que mi culo se dilatara, fue un rato de placer el sentir como sus dedos se introducían en mi, sabía que inicialmente era un dedo, pero después de un rato tuve que preguntar cuantos eran pues yo me encontraba sumida en el placer.

Claro que no fue una dedada común y corriente, ya que sus manos me recorrían piernas y torso buscando mis pezones para pellizcarlos y masajearlos, yo pensé que se seguiría en esa posición, pero se paro junto a mí de pie en la cama para que así hincada comenzara a mamarlo sin metre mis manos, solamente él me sujetaba de la cabeza para penetrarme como si me cogiera por la boca.

Después de unas arremetidas y alguna que otra arcada, me indico recostarme boca arriba en la cama, levanto mi vestido hastía la cintura, tomo mi tanga y la quito de mi cuerpo, metió una almohada en mis caderas como todo un experto sin dejar de manosearme en todo momento, yo ya me encontraba con mis piernas abiertas y en el aire poniendo mi culo a su merced.

Hugo se empezó a masturbar mirándome y me solicito que me dedeara y masturbara, yo trate de quitarme las zapatillas para no lastimarlo con los tacones, pero él se encargo de eso mientras yo hacia lo que él me decía, me masturbaba con una mano y con la otra me metía los dedos, procurando abrir bien las piernas para que no perdiera detalle del espectáculo.

Su verga se puso dura, mis piernas se abrieron mas para poder recibirlo, incluso tome mis pantorrillas por dentro para abrirlas lo más posible, Hugo se enfilo y empezó a dejar caer su cuerpo sobre mí, su verga inicio el camino hacia mi interior, los nervios de que me doliera forzaban mi esfínter a cerrarse, solo suspire y afloje el cuerpo ya era inminente ser penetrada con semejante verga.

Sentí como entro y se abría paso, Hugo por su parte se esforzaba en empujar su cadera con cautela pues sabe bien lo que tiene, poco a poco mi culo se acostumbro al intruso, incluso mi macho empezó a bombearme, yo pregunte si estaba toda adentro y él me contesto que era solo la mitad, yo ya me sentía partida en dos, tratamos de reacomodarnos para que entrara toda su virilidad, pero los movimientos hicieron que se saliera.

Nuevamente trato de penetrarme y claro para encender el fuego yo me manoseé y penetre con mis dedos, al pasar mis dedos por mi estirado esfínter, note como se había abierto, y claro con más facilidad podía meter ya dos dedos.

El cansancio de su viaje, el nerviosismo de conocernos y el ajetreo denotaban un cansancio en Hugo que se esforzaba por satisfacer a la puta que tenía abierta de partas manoseándose en la cama, por lo que baje mis piernas y lo recosté boca arriba en la cama.

Le dije que no se preocupara, que se relajara pues se le veía la cara de cansancio, y que me dejara hacer mi chamba, le di la cámara del celular y que se dedicara a tomar fotos, lo abrí de piernas y me postre en medio acostada boca abajo para mamar su verga, la cual por su tamaño, no pudo extenderse más a plenitud, pero las sensaciones si las percibía.

 

Así le di una buena  mamada y lamida y chupadas a su zona genital, hasta que lo hice estallar y sacar todo el estrés en esa leche espesa que tenia contenida, sin separarme de él lo limpie y deje seco y relajado.

Después ya con un poco de calma le pedí me tomara una foto del recuerdo y claro una que yo quería para mostrarles el tamaño de su verga, en la cual puse mis pies al lado de ella.

Nos bañamos y claro guarde en mi maleta el closet de Sandra Lety, salimos del hotel Maga ya en la puerta de la entrada habían unos travestis que más bien son transexuales por que ya tienen algunas operaciones realizadas, ellas sexoservidoras, y es cuando entendí que por primera vez fui una puta en la zona de putas travestis de la capital mexicana, una travesti cogida en un hotel de dudosa reputación donde se prostituyen las sexoservidoras travestis de la ciudad de México.

Sé que un día montare a este toro aunque me duela por días.

Autor: Sandra Lety



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