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Historias y Relatos Swinger

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Mi esposa en el auto con otro

Más allá del morbo del cibersexo, fue precisamente el ordenador -el messenger y pasion liberal en concreto- quienes nos devolvieron activos a este mundillo después de 5 años de casados decidimos aventurarnos para hacer lo que parecía mas bien una curiosidad. 

 Les voy a relatar, y añado que no ha habido algún encuentro más, pues este se desarrolló a principios de abril de 2012

 El chico con el que habíamos contactado Rolik es su nick name y con el que mi esposa venía hablando no dejaba de insistirle en reunirse alguna vez con nosotros. Habíamos hablado con él de nuestras experiencias y yo le confesé de algún compañero de Karla que me había sometido de alguna manera,  él me confeso que tenia varios planes para nosostros, la idea de sentirme sometido por el  "corneador". Inexplicablemente esa idea comenzó a calar en nosotros. Yo siempre había pensado que dejar que tu mujer se acueste con otro conlleva una importante sumisión, tanto a ella como al chico que disfrutará de sus regalos. Partiendo de ahí comenzamos a hablarlo. Tanto que empezamos a fantasear con la idea entre nosotros. El muy hábilmente platicaba conmigo en watssapp convenciéndome de dejarlo cogerse a mi mujer y atraves del Messenger con mi esposa y acabamos al poco perfilando esas fantasías con él.

 Al poco tiempo nos volvió a insistir. Ella me pedía cada vez con más dulzura que accediese a los deseos de él. Que les dejase verse, conocerse. Y finalmente, lo hice. No fue fácil, porque tenía mis resquemores aún, pero sí que fue muy morboso decirle que sí. No hace falta comentarlo, pero esa tarde, despues de darle ese "sí", ella y yo hicimos el amor como hacía tiempo que no lo hacíamos.

 Desde ese "sí" hasta que pudimos encontrar una fecha que nos viniese bien a todos pasaron dos semanas. Finalmente decidimos que sería un martes ya que miércoles era su descanso así  que iriamos por el a plaza Sendero a las 8:30 de la noche. 

Desde que acordamos la cita fue muy claro conmigo diciéndome que mi mujer iría en la parte de atrás con el y que yo no podría virar a ver por ningún motivo. Y si entre mi esposa y el había química yo ni Asi podría voltear a ver. La idea me ponía celoso pero entendí que el era dominante en la relación y decidí obedecer. Conociendo a mi esposa sabia qu ella estaría apenada y no accedería. 

 Ella estaba muy excitada esa tarde, hacía mucho que no la veía así. Se soltó el pelo, Se puso una falda corta, tacones altos y una blusa negra ajustada para q se apreciara su cuerpo, pude comprobar como sus pezones se erizaban, se convertían en auténticas piedras de deseo. La subí en la parte de atrás del auto y ella me decía q estaba muy nerviosa. Tranquila amor aun nos podemos arrepentir, si no te late solo avísame y nos vamos, no tienes que besarlo y si quieres vamos a tomar una copa antes. 
Llegamos al lugar acordado puntuales ella se veía linda, yo estaba muy nervioso seguramente ella no le daría ni un beso a un extraño. Pero la idea de hacer el intento nos pareció excitante,
Que hacíamos ahí. El remordimiento empezó a controlarme en ese momento salió el. Alcance a decirle a mi esposa q aun estábamos a tiempo para retirarnos pero fue obvio que a ella le gusto lo que vio porq no me hizo caso El era un tipo joven, atractivo, Moreno claro de unos 26 años y 1.70 mts aproximadamente con ropa se vestir, camisa de manga larga y pantalón de vestir. 

El me saludo de mano y apenas me viro a ver, se subió de inmediato en el auto y se presento con ella, me despedi de mi esposa con un beso, la bese en la boca y cerré la puerta muy despacio sellando y aceptando lo que sucediera, el corazón me latía acelerado aun faltaba que mi mujer aceptar seguramente ella no permitiría que el tipo se sobrepase. Me senté en el asiento del conductor, no los escuchaba, trataba de voltear a ver para darle la mano ami esposa y estuviese tranquila, pero el me dijo, quiero que mires hacia adelante tu camino, no voltees a ver o te voy a castigar, maneja por lugares poco transitados me dijo; habia silencio, solo escuchaba murmullos y el ruido del auto. ellos se besaban detras de mi, apenas se alcanzaba a ver en los reflejos del espejo, solo por un momento alcance a ver a Karla besándolo apasionadamente en la boca ,fue el primer beso, escuchaba la respiracion de ambos y tambien el cinturon de el desabrocharse, se la estaría sacando mi esposa? No parecía lógico ella era Un ama de casa recatada, pero me entretuve en un señalamiento de Alto, cuando vi al retrovisor nuevamente ella ya no estaba, seguro se había arrepentido pero enseguida note que el miraba hacia el techo y respiraba jadeante por la boca, fue inevitable voltear a ver y efectivamente  mi esposa Karla no solo NO estaba apenada sino que se estaba tragando la Verga dura de aquel desconocido en nuestro auto, el la sujetaba de la cabeza para q se tragara lo mas posible, recibí otro regaño ! Que no te dije q no voltees a ver ! O me quieres ver la verga?? Yo sentía q mi corazón se salía no tenía ni 15 minutos q habíamos subido a aquel chico. Y le estaban dando tremenda mamada de verga, escuchaba los sonidos de los labios de mi esposa, sus gemidos ahogados cuando le empujaban la verga hasta el fondo de su garganta, y era normal (después el confeso que tenía 2 meses sin probar mujer). Yo estaba muy exitado con esa situación. 

Durante los 30 minutos de trayecto a la casa el disfruto de la boca de mi mujer, empujaba su hombría hasta el fondo de los dulces labios rojos de mi esposa y solo por momentos le permitían tomar aire para continuara mamando, yo tenía ya la verga dura y el corazón angustiado. 

Al fin llegamos, baje rápido para abrir la reja y meter el auto, cuando me volví a subir al auto para estacionar el estaba casi sobre mi mujer comiéndole los pechos, me apresure a meter el auto para q entraran a la casa. Les avise que ya podían bajar pero ninguno de los dos escucho. El se detuvo un momento y se dirigió hacia mi, desde donde estaba alcanzaba a ver a mi mujer, agitada, excitada mirando el techo en el asiento trasero, con el brassiere alzado y sus pechos afuera, también su falda la tenía enrollada, el tenía los pantalones hasta los tobillos y la verga como tronco de caña dura, llena de saliva de mi esposa y apuntando al cielo razó del auto. me dio indicaciones, ve a preparar las bebidas, la cama y todo lo demás y no regreses, nosotros iremos cuando estemos listos, supongo que por instinto trate de preguntarle a mi esposa si todo marchaba bien pero el no me dejo, solo alcanzo a decir retírate. Me moví despacio y alcance a ver como el se encimaba de nuevo sobre ella y le lamia los pezones mientras le quitaba su ropa interior y se acomodaba sobre ella, pero obedecí. 

Volteaba a ver mi auto cuando me dirigía a la puerta no alcanzaba a ver nada en el interior los cristales seguian arriba, camine despacio por si mi esposa necesitaba algo, no escuche nada pero el va y ven del auto me daba claros indicios que ella estaba de acuerdo con lo que pasaba. 

Entre a la casa me apresure a preparar las bebidas, prepare la cama donde se cogerían a mi esposa y puse tres condones de los míos en el buro junto a la cama y me senté a esperar q entraran los minutos se hacían eternos desde la habitación trasera se alcanzaba a ver el auto pero no se veía nada, solo se escuchaba por momentos los gemidos de mi esposa que se confundian con el chillido de los amortiguadores. yo acepte el juego, tendría q ser fuerte, sabia lo que ocurría...pero quería seguir el juego. 

25 minutos después escuche al fin las puertas de la vagoneta abrirse, mi esposa bajaba del auto agitada y sin equilibrio, acomodandose la falda y el brasiere, apoyada en sus brazos, el la replegó en la puerta del auto mientras la acariciaba y besaba apasionadamente en la boca, le decia palabras en voz baja que yo no alcanzaba a escuchar. Al entrar a la casa ella se veía despeinada y con los labios sin pintura, el tenía su camisa abierta, un portafolio y una sonrisa en los labios, carnal me dijo, que rica mujer tienes, no ha querido que le de por atrás porq sería su primera vez pero eso hoy va a cambiar, sin más siguió su camino. Se dirigieron a la cocina por sus bebidas el casi la envolvía para q yo no me acercara. La pego en la mecetá de la cocina y le dio otro beso apasionado en la boca ella respondió el beso y comenzaron a decirse secretos en voz baja, ella  solita se puso de rodillas frente a el, le abrió el pantalón y no le costo ningún trabajo sacar la macana del bóxer olvidando que yo estaba ahí. No podia creer que mi timida esposa estaba ahi arrodillada lamiendo la macana de otro hombre en la cocina, con su mano derecha jugaba con los cuadros que formaba su abdomen marcado de Daniel, y con la otra mano tiraba hacia atrás la piel de su pene y pasaba la lengua por la cabeza del falo antes de metérselo de nuevo a la boca.  
El me pidió mas hielo en su bebida y recordé q no había comprado hielo. Cielos que error mas grande me apresure a ir por hielo tratando de no perder detalle, uno de los vecino me presto hielo y regrese cuanto antes. 

Cuando regrese el estaba completamente  desnudo esperándome cerca de la puerta
 Con las copas en la mesa, me replicó él que debería prepararles una ducha, y que mientras tanto el la iria 
desnudando. Así lo hice y cuando había preparado todo, volví al salón el estaba sentado en el sofa y mi chica arrodillada y haciéndole una genial mamada. Al entrar yo, èl la detuvo y me miró. Me dijo que no lo mirase si no tenía nada que decirme, y le preguntó a mi esposa: "¿karla tienes algo que decirle a tu recién cornudo esposo?". Y ella me sorprendió totalmente, diciéndome: "la tiene más grande y gruesa que tú. casi por instinto vire a verle y note su verga mas desarrollada y gruesa, con unos huevos que se miraban pesados, muy por encima de mi dotacion, el me recordó que no lo mirara sino tenía algo que decirle, o es que te ha gustado verme la verga.  Ella lo interrumpió quiza para evitarme la humillacion diciendo ¿nos has preparado el baño?".

 Desde ese momento yo no fui el mismo que jugaba. Ahora no sabía muy bien si hacía el papel de imbécil o si debía mantener mi palabra dada. Decidí lo segundo porque ante todo el juego podía romperse en cualquier momento, y una frase así, tampoco pensé finalmente que fuese tan perturbadora.

 Oía un CD recopilatorio que yo le regalé a ella hacía mucho tiempo, de José José, mientras yo iba preparando el baño. Supuse que ella lo había puesto por encontrarse más cómoda. Pero por otro lado, no me gustó que utilizase un regalo mío para algo en lo que todavía no sabía cual iba a ser mi papel. Es más... ¡estaba aterrado sobre eso de la sumisión! Mientras entibiaba el agua y colocaba las toallas, pensaba si había acertado decidiendo convertirme en sumiso aunque fuese por una vez. En serio que estaba acojonado a pesar de haber pactado algo muy light. 

 Me sorprendió ella entrando en el baño y diciéndome "cariño, me pide él que seas tú quien me prepare, que me ayudes a ducharme y perfumarme, y que luego él se duchará tranquilamente mientras me eliges un conjunto de ropa interior para él, y yo le espero ya en la cama". No supe como responderle, pero le dije que sí, y ella me debió notar algo porque me dijo "quieres parar esto, cariño?". Yo le dije que no, pero que si me lo preguntaba porque ella no estaba a gusto. Su respuesta fue tambien demoledora: "era solo por tí, si te digo la verdad yo estoy disfrutando mucho". Se quitó lo único que le quedaba puesto, la tanga, y entró después en la bañera y me dijo ya con tono de broma que yo agradecí "frótame la espalda, esclavo". Los dos reímos. 

 Yo iba completamente vestido, y estaba frotando y bañando a mi chica, mientras el que iba a ser su amante en unos minutos esperaba en el salón. No tardamos mucho. Enseguida salió, la sequé, y se perfumó. 
Al salir al pasillo ella dijo en alto llamándole: "Daniel, tienes cinco minutos antes de que esté preparada", y pasamos al dormitorio.

 En el dormitorio me dijo que sería divertido que actuase como un mayordomo de verdad o algo así. Me pareció divertido, asentí, y ella me pidió que abriese la cama para ella. Así lo hice y enseguida se reclinó sobre las almohadas, totalmente desnuda. 

 Abrí su armario y comencé a buscar sus conjuntos que más me gustaban. Un wonderbra negro, con algo de encaje, sin pasarse, me pareció adecuado, sobre todo porque era el mismo que salía en una foto que le habíamos puesto muchas veces cuando hacían cibersexo por messenger. El sostén iba acompañado de un culotte negro delgadísimo casi transparente. Imposible resistirse a él. Lo elegí sin dudarlo. 

 Ella aplaudió la elección, y me guiñó un ojo diciendo "tú si que sabes, Bastían", rompiendo a reír los dos despues, más por nerviosismo que por diversión real. No habíamos terminado de reír cuando entró él, con una toalla atada a la cintura y recién duchado. La miró y entonces me miró a mí: "¿Lo has escogido tú, como le pedí a ella?". Le respondí que sí, claro. Y me replicó: "Tienes madera de cornudo, vas a ser un sumiso estupendo. Ahora puedes volver al salón, y no vengas si no te llamamos".

 Me fui del dormitorio, dejándolos solos y sin haber visto nada. Antes de que me pudiese sentar apareció él sin la toalla y con la verga semi parada y cogió su portafolio. Volvió al dormitorio. Cambié el disco y puse algo de volumen, para tumbarme en el sofá y escuchar música. Al momento me llegó un SMS al celular: "quita la música o no nos oirás si te llamamos". Me lo enviaban desde el celular de él. Y cumplí las órdenes.

 Los siguientes cinco minutos fueron raros. Raros porque no oía nada, algún gemido, pero nada más. No parecía estar pasando nada al lado. Hasta que oí su voz, llamándome.

 Acudí y el espectáculo era digno de lo mucho que había imaginado en esos interminables 5 minutos. Su verga dura, tremendamente dura, y con él acostado en mi lado de la cama, mientras ella estaba todavía con el conjunto puesto. El tenia el cabezote de su verga en la vagina de mi mujer, acariciándola y medio masturbándola, abrazada a él de medio lado, y con la cabeza sobre su hombro.

 Al verme me dijo "olvidamos nuestras copas en el salón, tráelas". Así lo hice, y al volver me dió las gracias y le pidió a mi chica que me dijese algo. Ella sonrió como si le diese vergüenza decírmelo, y finalmente se decidió: "Daniel ha traído una campanilla. No quiere hablar contigo porque considera que estará ocupado, así que yo seré quien hable contigo a partir de ahora. Cuando él toque la campanilla, tendrás que venir, y yo te diré lo que él desea. Tienes que dirigirte a mí como "cariño", y cuando me hables de él como "mi amante" o "mi semental". Ahora puedes irte" Y se le escapó un "mi vida", al final de la frase. (Algo que luego hemos hablado ella y yo y nos encantó, porque fue totalmente espontáneo).

 No pasó demasiado tiempo cuando sonó la campanilla. Acudí rápido y enseguida entendí que aquella llamada era más de tortura por sumisión que otra cosa: Ella estaba sentada sobre la gruesa verga, la tenía toda adentro y solo se miraban sus peludos testículos fuera, y al verme me dijo: "Dice Daniel que mi bra se debe haber atascado, que pruebes tú a quitarlo o que lo rompas si hace falta". 

 El tenía sus manos en sus pechos, por debajo del sujetador, y en cuanto lo quité, pude ver como sobaba bien esas tetas que tanto me gustaban. Enseguida apartó las manos y se dedicó a contemplarlas como si viese una aparición. Me miró y rompió el protocolo: "Tienes mucha suerte de disfrutarlas cuando quieres. Lástima que hoy no vayas a hacerlo tú. Sal y deja la puerta abierta"

 A partir de ahí comenzaron casi 40 minutos de auténtico morbo, sobre todo cuando lo pienso ahora. Se olvidaron de mí por completo y comenzaron a coger. Al principio incluso pensé que cuchicheaban de mí, porque había risas de ambos, pero enseguida comprobé que ya no estaba en sus mentes. Del sofá pasé a la cocina, a ponerme una copa, mientras oía como ella hacía esos gemidos que tan bien conocía y que significaban que estaba disfrutando muchísimo. Estuve tentado varias veces de pasar y mirar, pero algo me retenía, supongo que ese pacto que habíamos firmado verbalmente, pero sí que reconozco que me quité los zapatos y que amortiguando mis pisadas por los calcetines, llegué a acercarme lo máximo posible para escucharlos todo lo que podía e incluso ver algo de sus movimientos, se alcanzaba a mirar la punta de los pies de mi mujer, señal que tenia sus piernas en los hombros de Daniel mientras la poseía. También confieso que me masturbé en el jardín , por no pasar al baño por miedo a que me oyesen y se riesen de que estuviese masturbándome. 

 Los minutos parecían horas, y durante esos minutos, llegué a oírle a ella entre gritos y gemidos, tres orgasmos, al menos que yo creyese que lo eran. Me dieron ganas de irme incluso, pero tampoco podía hacerlo, esa era una condición pactada: yo permanecería en el piso. 

 Y como contaba, casi tres cuartos de hora después de mi última orden recibida, volvía a oír la campanilla. Entré en la habitación, y ví un condón usado ya en el suelo, al lado izquierdo de la cama. Él estaba tumbado de nuevo boca arriba, su polla semidura , ya algo relajada y sus testículos descargados colgando hasta asentar en la cama, mientras ella no estaba, acababa de ir al baño. 

 Intuí que la llamada era de nuevo para una sumisión-humillación, y no por otra cosa. Casi sin mirarme, como sin darme importancia me dijo: "no me gustan los condones que usás, son chicos, necesito condones para mi, para hombre... Yo siempre uso Trojan, pero no llevo ahora. Tendrás que bajar a conseguirme un paquete. Si tienen de seis me compras uno de esos y si tienen de los de sabor  me traes tambien, quiero que me la vuelvan a chupar. Llévate el celular y dinero suficiente, por si tienes que comprar alguna otra cosa, que tu mujer es caprichosa. Si quiere algo te llamamos. Ah, y agáchate bastante al salir". 

 Asentí, no me hizo gracia el comentario, tome mi billetera, llaves y celular y salí. Durante el trayecto al oxxo, habiéndolos dejado solos en casa, me sorprendí a mí mismo porque pensé en él de la manera que menos pensaba: con admiración. Su aplomo, su forma de darme la orden de bajar a comprarle condones (con mi dinero y para volver cogerse a mi mujer) mientras estaba desnudo, con su pichón recién baseado,  me sorprendieron, me proporcionaron morbo, excitación y sobre todo ese sentimiento que no esperaba: admiración. La broma que había hecho al final era bastante fácil, la verdad, pero también me resultó admirable: era la manera definitiva de darme a entender que dominaba la situación. 

 Como decía, rumbo al oxxo  lo que había sentido y descubriendo casi un punto de admiración por él. Al llegar a medio camino me dió casi miedo continuar. Pensé que yo no estaba haciendo bien las cosas, y me senté unos minutos en la banqueta, pensando en todo eso después, me dirigí directamente a la tienda, Enseguida vi el mostrador y compré tanto un paquete de seis de talla extra y otro paquete de 12 de "multisabores". Mientras estaba en la cola sonó el celular. Era él, pero se puso mi esposa: "¿como vas? ¿lo tienes todo?" Yo dije que sí. "¿Ya pagaste?" Dije que no, que estaba en la cola. "Me ha dicho mi amante que te has ofrecido a comprarme lo que me apetezca, y me apetece chocolate de ese líquido, del que compramos en el sexshop aquella vez, para ponerle en su pene y un lubricante con menta porque quiere hacérmelo por atrás y no quiero me lastime". Le dije que lo malo es que no tenía las llaves del coche y el sexshop quedaba lejos. Me respondió que daba igual, que fuese en taxi o andando y que no pasaba nada si tardaba, pero que me diese prisa porque a él no le gustaban los condones nuestros, el ya tiene ganas de volver a hacerlo y ya la trae dura y yo ya quiero que crezca tu cornamenta. 

 Salí. Tuve suerte, porque pasaba el autobús que te deja muy cerca del sexshop, pero los minutos que pasé en él fueron una tortura: habíamos hablado que ellos no tendrían penetración sin condón, pero esa forma de decirme "tarda si quieres, pero mejor date prisa porque tenemos ganas y no no le gustan estos condones"..... estaba dando a entender algo.

 Cuando lo tenía todo agarre un taxi. No me arriesgué a esperar el autobús. Llegué a casa,  abrí la puerta.... y tenía la cadena hechada. No supe que pensar. Llamé al timbre. Llamé otra vez y nada que tal si ya se la estaban cogiendo. Al fin salió ella. Me dice "Quien es?". Respondo: "Yo cariño". Me dice: "Así no. ¿Quien es?". Vuelvo a responderle "Yo, cariño". Y me dice "Si, pero quien eres? Mi qué?". Lo entendí de inmediato, y bajando un poco la voz por los vecinos dije "Yo, tu cornudo".

 Mi esposa escuchó mi respuesta y se echó a reír, pero tímidamente, como si se le hubiese escapado. Enseguida dijo más alto: "es el cornudo... ¿abro la muralla?". Él dijo algo además del sí, que no pude entender, y me abrieron la puerta. Me dió un beso, en los labios, nada más entrar, y no se.. pero la ví radiante. 

 Al momento salió él, desnudo, con la macana dura como poste de luz -supuse que se la había estado puñeteando, o mamando o algo así, porque ya estaba simplemente dura. Luego en los días siguientes, repasándolo todo, ella me lo confirmó.- Me dijo: "lo llevas todo en la bolsa esa?". Le dije que sí. Y me dijo, prepara dos copas para nosotros, y una botella de agua fría. Las copas ponlas en una bandeja, y pones también en ella dos condones: uno normal y otro de sabor, y el chocolate  que te ha pedido ella. ¿Lo compraste ?" Le dije que sí. "Pues cuando lo tengas llama a la puerta, cuando oigas la campanilla pasas". 
Tuve todo listo en dos minutos, tampoco era tan difícil... la puerta estaba entreabierta, pero sin que se pudiera ver nada, además ya eran sobre las 9 y pico de la noche, y no tenían la luz puesta. 

 Llamé. No contestaron y volví a llamar. Se oían sobre todo risas de ella. Al momento, la campanilla. Pasé y èl estaba sobre ella de nuevo, ambos desnudos. El golpeaba su verga dura en la cara de mi esposa, le daba bofetadas en las mejillas con su pichón entumecido. Habían despejado ya la mesita previendo que llegaría con la bandeja. Lo dejé todo ahí. El me miró y no dijo nada, continuo golpeando la cara de mi mujer con su tolete, le hizo una seña a mi esposa, ella se levantó, y se tapó un poco con la sábana, y me dijo: "hemos hablado sobre tí, cornudo, tenemos que decirte algo, ve al salón y nos esperas dentro de media hora. Agarro el chocolate de la mesita y unos condones de sabor. 

 Me sentí genial. No me importó saber que en esa media hora se la mamaria de nuevo al amante, que al final fue más, los escuchase de nuevo coger, escuchaba los gritos de mi mujer y las embestidas de aquel tipo, se escuchaban los gemidos de el y la voz de mi esposa pidiendo que se viniera, incluso me pareció que era la mejor forma de decirme que no importaba para nada, porque no me llamaron siquiera.

De nuevo escuche sonar la campanilla fui lo mas pronto posible. Mi espectacular mujer preparaba el chocolate para ponerle en la verga ya muerta de Daniel después de haberse baseado nuevamente, ya no se veía amenazadora, mas bien descansaba arrugada sobre su abdomen cubierta con chocolate, el tenía los ojos cerrados descansando de su tercera cogida, ella se incorporo para decirme que Daniel quería que levantara del piso los condones usados y los baseara en su pene para q mi esposa coma su semen con chocolate. Nuevamente obedecí su petición levante del piso los dos condones y los exprimi sobre el miembro dormido de Daniel, antes de retirarme, ella me pidió esperar un momento, vi como ella gozaba lamiendo el pene ajeno y comía el semen mezclado con chocolate. Se incorporo de nuevo y me pidió que le trajera el lubricante porque Daniel quería hacercelo por atrás. Voy a apuntarte la hora en un papel, para que no lo olvides". Apuntó algo en un papel y me lo dió doblado. Cuando lo leí fuera ponía "TQ", nuestra forma de abreviar el "te quiero" Me pidió acercarme y me dio un beso de nuevo, con sabor a chocolate. Fui apresurado por el lubricante y se lo entregue a ella. El ya tenia su pichon entumecido de nuevo y ya  la tenian del pelo y la hacían tragarse casi toda la verga. Ella movió su mano en señal q me retire. 

Estaba contento con el mensaje de mi esposa, Esperaba en el sofá Muy tranquilo, sabia que a mi esposa le dolia cuando yo la intentaba coger por atras cosa que no logre pero sabia por los aullidos de dolor que Daniel lo habia logrado, se cogía a mi mujer por atrás y ella lo disfrutaba, ya era la cuarta vez que la penetraba esa noche, pero sus palabras TQ me recordaban cuanto la amaba

 Y finalmente salieron los dos, ella con una batita de raso rosa que le compré unas navidades hacía bastante, y él con los pantalones, y la camiseta, pero sin zapatos.

 El primero en hablar conmigo fue él: "Enhorabuena, me has sorprendido. No me esperaba que aguantases ni media hora.". Enseguida ella me abrazó y me dió dos besos. Me dí cuenta que seguía teniendo los pezones duros.

 Se había acabado el juego, y él me dijo que lo mejor era que saliésemos los tres a cenar fuera si no nos parecía mal a nosotros. Si creíamos que mejor en casa por discreción, podíamos pedir comida o algo. Invitaba él.
Yo voy a ser sincero (y esto no lo sabe ni ella, pero si lo lee se enterará): deseé que fuese fuera, para incrementar el placer del morbo de saber lo que había pasado esa tarde, rodeados de gente y sin poder decirlo demasiado alto.

 Al final decidimos que no pasaba nada por ir fuera, que no habría ningún contacto entre ellos por discreción, y que ahí decidiríamos que hacíamos el resto de la noche, o si finalmente él se iba o se quedaba. 

 La cena fue muy divertida, porque no había demasiada gente y él pudo contarnos bastantes experiencias similares en las que había participado. Me halagó bastante por mi comportamiento, y sobre todo según dijo "por no haber explotado de morbo y haberme masturbado allí mismo" (no sabía que me la jale en el balcón). 

 Al final decidimos que él se quedaría a dormir con nosotros, pero ya sin nada pactado. Lo que pasase pasaría, sin más, ella fue la que nos convenció, sobre todo porque le encanta (desde tiempos de otras experiencias) dormir entre dos hombres. Como habíamos decidido que se quedaría, fuimos aún a tomar una par de copas a un club Hasta que nos pareció que mejor disfrutábamos de la noche en casa.

 Esa noche mi chica se dedicó a complacernos a los dos, y nosotros a complacerla a ella. Ni rastro del "ordeno y mando" de hacia un rato. Y la verdad, yo mucho más relajado.
 
 Por la mañana, me despertó el movimiento de la cama, ellos estaban cogiendo, a mi lado. Al ver que me despertaba, ella torció la cabeza y me besó mientras él seguía penetrándola muy suavemente, me abrazo y comenzó a besarme mientras aumentaba la velocidad del pistoneo. 
 
 Me uní un poco a la fiesta, pero enseguida terminaron y dijeron de ducharnos. Yo preferí seguir tumbado y ducharme luego a solas, estaba acusando un poco la resaca de bastantes copas del día de antes. 

 Al final ella siguió en la ducha y él apareció de nuevo en la habitación con la misma toalla que se puso el dia de antes. Otra vez a la cintura. Se notaba que lo habían pasado bien en la ducha. Me dijo "tu mujer es impresionante, me encanta. Me ha pedido que te pregunte si te importaría que fuésemos amantes fijos". No supe que contestar, pero antes de que dijese nada continuó hablando: "yo no vendría mas de una vez o dos como mucho al mes, y no tiene por qué haber sumisión si no te ha gustado esto". 

 Le dije que me lo pensaría, tenía que hablarlo con ella. 

Actualmente el viene cada quince dias a cogerse a mi mujer, yo ya se que tengo q esperar afuera para atender la campanilla.  Pero como premio algunas veces me dejan participar. 







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