Historias y Relatos Swinger
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Historias y Relatos Swinger
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Mi esposa y su novio
El sábado antepasado, Mony, mi mujer, fue a una fiesta acompañada de su mejor amiga, pues yo
estaba en Querétaro por cuestiones de trabajo. Ahí conoció a varios chicos,
pero en especial a dos, a quienes invitaron a casa a seguir bebiendo un rato,
pero luego se fueron, sin que sucediera nada más que una charla.
El domingo, todos crudos, se hablaron por Whatsapp.
Acordaron hacer una comida juntos, los cuatro, y pasaron la tarde cocinando y
riendo. Mony subió a la terraza con Marco, su amigo, a quien entre copas se
animó a contarle algunos de sus secretos.
Le dijo que era swinger, que tenía mi permiso para acostarse
con quien quisiera y hacer todo lo que se le antojara. El problema, le dijo
Mony, es que no le gusta estar conociendo a un chico y a otro, pues quita
tiempo y la mayoría, tristemente, son paja, además que existe el riesgo de
enfermedades, pues aunque siempre nos hemos cuidado al extremo, los riesgos
nunca se eliminan del todo, por lo que ella busca a alguien “de planta”, algo
así como su “novio”.
Marco se emocionó bastante. No todos los días te topas con
una chica hermosa que te diga que quiere tener sexo contigo, muchas veces, sin
más compromiso que mantener tu verga bien dura durante un buen rato. Ella no le
estaba proponiendo ser su “novia”, pero él lo tomó así y comenzaron a
considerarlo.
A diario se mensajeaban. Planeaban llevar bien su juego. Sus
charlas no se centraban en el sexo, sino en sus problemas cotidianos, intereses
y gustos. Mony no soltaba el celular, y el miércoles fueron juntos al cine,
mientras yo iba a entrenar. Volvió y me contó que se portó como un caballero,
pues apenas se tomaron de la mano y se dieron un par de besos. La cosa iba
bien.
El fin de semana pasado tuve que salir de nuevo de la
ciudad. Mony invitó a Marco, a su a migo y a Jessica. Los cuatro de nuevo
comieron y se la pasaron muy bien. Las niñas durmieron en una cama y ellos en
otra, pues Jessica no se sentía muy atraída por el amigo de Marco. Durante la
semana salieron tres veces Mony y Marco. Iban a comer, veían películas en casa
y hasta hicieron juntos las compras. Mony estaba emocionada.
Me contó que más allá de una atracción sexual, Marco
realmente la hacía sentir bien. Me ama, pero 11 años juntos pueden ser tediosos
sin esta clase de distracciones. Ella se notaba animada y su dulzura conmigo
crecía cada día. Todos felices.
Esto no significa que no quisiera cogérselo. Le traía muchas
ganas, pero se exitaba muchísimo al estar acostada con él en la sala,
besándose, y diciéndole que, como buen novio, esperara un poco, pues ella es
una dama. Esa tensión de quererse coger y no hacerlo, los tenía locos a ambos,
y eso que llevaban dos semanas saliendo juntos.
Por cosas del destino, yo no conocía a Marco, él se iba
antes de que yo llegara, y aunque habíamos charlado por Face y sabíamos que
éramos “socios”, no habíamos coincidido. Mony me dijo que se lo quería coger
cuando estuviera yo presente, para que escuchara todo, aunque me advirtió que
la primera vez quería estar a solas con él.
Un sábado, salieron los cuatro. Yo llegué noche a casa y estaba solo. Mony me llamo, algo tomada,
diciéndome que andaba con Marco y que llegaría más noche. Quizá, si me
encontraba despierto, podría salir a saludarlo cuando la fuera a llevar. No, me
dormí como a la una.
Mony llegó más tarde, creo que como a las tres. Me dijo que
Marco estaba en la sala, pero sólo salí brevemente a saludarlo por cortesía,
pues me moría de sueño. Los acompañaba el amigo de Marco, cuyo nombre no
recuerdo. Estuvieron hasta las cinco de la mañana bebiendo los tres, pero como
a las cinco de la mañana, de pronto se apagaron las voces y las luces.
Escuché como cerraron la puerta de la habitación se enseguida.
No había otra explicación: Se iban a coger a Mony.
Al principio no pensé que fuera a pasar, ella me habría
avisado para que estuviera al pendiente, pero no lo hizo. Al rato escuché los
murmullos, pero estaba confundido pues el amigo de Marco venía con ellos. No me
atreví a salir de la habitación para no interrumpirlos, pero no sabía qué
pasaba.
Luego de un rato empezaron los jadeos, ahora era seguro que
a Mony se la cogían. La cabecera de la cama golpeaba suavemente la pared y ella
suspiraba y lo llamaba por su nombre: Marco. Luego de unos diez minutos se
abrió la puerta, creí que Mony venía a avisarme, pero no.
Venía desnuda de la cintura para abajo. Se sorprendió al
verme despierto y me dijo “¿escuchaste?”. Claro, pero muy poco, le dije. Ella
venía muy decepcionada.
Marco no aguantó más que unos cinco minutos. Además la tenía
pequeña y no era muy creativo en la cama. Misionero y nada más. Mony me dijo “¿Y
si me cojo a su amigo?” Quien dormía profundamente en la sala y al parecer no
se había enterado de nada.
Le dije que no lo hiciera. Marco de alguna manera era su “novio”
y posiblemente se sentiría mal al notar que Mony se quitaba las ganas con su
amigo. Me la cogí yo y la dejé chorreadísima, después de eso ya no quiso más.
Ahora Mony quiere “terminar” con Marco. Pese a que es buen
chico, sexualmente es una decepción muy grande y Mony quiere que, además de
caballero, sea todo un semental, o que al menos duré más de 15 minutos y use un
par de posiciones. Ni hablar, a buscar a otro “novio”.
Una disculpa a quienes no les hemos podido responder
mensajes. Nuestro perfil está fallando muchísimo, no podemos ver las fotos de
nadie y aunque ya lo reportamos, no hemos obtenido respuesta.
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