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Mujer Voluptuosa y Goloza
A inicios de noviembre, puse un anuncio en una pagina, de contactos buscando Damas o Parejas para aventuras sexuales. En mi texto puse, “no pongo requisitos de estado civil, edad o complexión física”.
Dos semanas después de publicar me llego un correo de una Dama que me decía entre otras cosas “Soy gordita, si no te gustan las gorditas mejor no respondas este mensaje, no me hagas perder el tiempo... etc.”. Respetando lo que puse en mi anuncio respondí aclarando que no importaba su complexión física y que deseaba conocerla.
Nos enviamos varios correos durante dos semanas y finalmente una mañana de Febrero nos citamos en un café muy discreto que esta en una colonia del sur de Querétaro.
Al llegar tome una mesa, el lugar estaba solo y espere como 10 minutos, de pronto apareció en la puerta una voluptuosa mujer de pelo ondulado que le caía hasta los hombros, lo cual la hacia ver muy sensual. Además iba entallada en un vestido que hacia resaltar sus enormes caderas y un escote que dejaba ver un tercio de sus redondos y llamativos senos. El vestido le cubría un poco mas abajo de las rodillas, permitiéndome apreciar sus chamorros gruesos y fuertes que terminaban en sandalias de tacón que hacían el remate perfecto a todo el conjunto. Era una mujer grande en dimensiones, pero definitivamente muy atractiva para mi gusto, lo cual se acentuaba con su arreglo personal y su andar decidido que la hacia ver muy femenina y sexy.
Me levante y la llame por su nombre, confirmando que era mi cita, ella se sonrió y se acerco para que nos saludáramos con un beso en la mejilla. Su aroma era fresco y ruquisimo.
Nos sentamos y entramos rápido en materia, pues ya habíamos platicado mucho vía email. Ni siquiera quiso que le invitara un café, prefirió que camino al motel compráramos algo.
Llegamos al motel y entrando al cuarto nos fundimos en un beso salvaje mezclando nuestras lenguas y mordisqueándonos los labios, yo aproveche y recorrí ese gran cuerpo por encima del vestido, exitandome mucho sentir como mis manos quedaban pequeñas ante el tamaño de sus enormes nalgas y generoso busto.
Luego de ese fuerte y exitante beso le invite una copa de vino tinto que habíamos comprando en el camino. Se sentó en la cama y cruzo la pierna dejándome ver sus tremendas pantorrillas mientras bebía el vino coquetamente. “Que mujerón me voy a comer” pensé. Y confieso que por un momento tuve el temor de no alcanzar a satisfacerla, pues en nuestras platicas por email ella me confesó que era extremadamente golóza y multiorgasmica.
Bebimos el vino casi de dos sorbos, pues ambos queríamos iniciar el faje, así que dejamos las copas y me lance encima de ella, besándola apasionadamente y acariciándola por todos lados, la verdad es un placer enorme gozar a una mujer así. Mis manos recorrían de arriba abajo su cuerpo lleno de curvas. Le ayude a quitarse el vestido y el sostén, dejando salir aquellas redondas y riquísimas tetas coronadas por unos pezones rosados y puntiagudos que me atrajeron como un imán, haciendo que me pegara a chuparlos poseído de lujuria. Ella me tomo de la cabeza y acariciando mi pelo gemía de placer apretándome entre su busto para que yo me diera gusto devorándolo, mientras con la otra mano ella me jaloneaba el pantalón pidiendo que me lo quitara, así que entre aquel salvaje faje nos terminamos de quitar la ropa.
Tomó mi verga para acariciarla fuertemente, mostrando el deseo que tenia de gozarla, mientras yo continuaba recorriendola con mi boca.
Entonces me tiro en la cama de un empujón y rápidamente metió mi verga en su boca para mamarla con fuerza y desesperación. Yo estaba a punto de eyacular y tuve que pedirle que se detuviera. Pero para compensarla la invite a colocarse boca arriba y comencé a recorrerla con mi boca desde el cuello suavemente, pasando despacio por sus tetas, chupándole los pezones y siguiendo hacia su vientre en franca dirección hacia su sexo, colocándome de tal forma que mi verga le quedara cerca de su cara, invitándola, sin decir palabra, a colocarnos en un rico 69.
Tenía el vello recortado, parecía una capa de terciopelo, su sexo estaba limpio y muy húmedo, olía bien, sus labios vaginales eran rosados y carnosos. Le separe las piernas al máximo para poder meter mi cabeza. Bese y chupe suavemente la parte interna de sus pantorrillas, lo cual hizo que gimiera y se retorciera un poco. Aumentando el ritmo de las mamadas que le daba a mi verga. Luego, separando sus labios vaginales con mis dedos metí mi lengua en su caliente vulba recorriéndola suavemente, disfrutando su hinchado clítoris y visitando su orificio con la punta de mi lengua.
Sin poder resistir mas me incorpore y poniéndome de pie en la orilla de la cama tome sus piernas y subiéndolas a mis hombros la penetre, cogiéndomela profundamente y con fuerza, mis guevos golpeaban cerca de su ano y ella solo gemía diciendo “así quería, así quería”, yo la escuchaba y me prendía mas arremetiendo con fuerza en cada penetración. Ambos estábamos bañados en sudor, con un calor que parecía consumirnos y con la lujuria al máximo. Nuestros movimientos y gemidos eran tan fuertes que estoy seguro se podían escuchar en las habitaciones contiguas. Lo cual me ponía mas cachondo. ¡¡Qué momento tan formidable!! Que forma tan extraordinaria de gozar del sexo.
Después de una explosiva eyaculación de mi parte y de varios intensos orgasmos de su parte, nos tiramos en la cama fulminados y con la respiración agitada.
Estuvimos casi cuatro horas en el motel, haciendo de todo lo que se nos antojo, disfrutando sin ninguna atadura del sexo, tal y como lo habíamos deseado y pactado en nuestras platicas por email.
Que maravilla disfrutar de una mujer así.
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