Historias y Relatos Swinger
historias reales de nuestros usuarios
Historias y Relatos Swinger
Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.
Sola con una mujer...
Y bueno, me la presentó un amiguito de
esta página, alguien con quien ni siquiera tengo contacto ya. "Es una
niña hermosa, me dijo, tiene las mejores bubis de todo Morelos!", y yo,
quise comprobarlo... cibernéticamente hablando, claro.
La charla muy trivial, y un, "me gustaría conocerte nena" (por parte de
ella) marcaron el inicio de una amistad vertiginosa. Coqueteos
inocentes, respuestas un tanto tímidas de parte mía(sí, aunque no lo
crean!)
Cashondeos un tanto mochos por mi parte, me negaba a avanzar, a parecer
demasiado agresiva, me obligaban a disfrutar y a la vez esquivar esa
frase que recibía repetidamente, ese "me gustaría hacerte el amor".
Vamos a cenar, me dijo ella, un café, sugerí yo, hacía mucho calor, así
que opté por ordenar un té helado que bebí casi de un sorbo al escuchar
su voz preguntando "a dónde me vas a llevar después?"
Sin saber qué responder solo atiné a decir, no sé, ahorita vemos, y
pensaba, quizás una vueltita por ahí, un beso, un poquito de cashondeo,
esas eran todas mis expectativas.
Pero, oh sorpresa, en cuanto nos subimos a su auto, con toda la
naturalidad del mundo emprendió rumbo hacia la ruta de la relajación,
jiji. Entró en un motel, se estacionó, bajó del auto para hacer los
arreglos pertinentes con la encargada, y me dijo, yo ya estoy
acostumbrada nena, quita esa cara.
Yo me sentía muerta de miedo, estupefacta, jeje, pregunté "y ahora qué
procede, qué se hace en estos casos?", se me acercó, nos ayudamos
mutuamente a desnudarnos, sus senos quedaban justo a la altura de mi
rostro (grandota ella). Me dijo, tócalos, pruébalos!
Mis manos temblaban al imaginar su contacto, no sé si de excitación o de
nervios. Su piel, pálida como la luna olía deliciosamente dulce, y
sabía mejor. Sus tetas duras, redondas, escapaban de entre mis manos
pequeñas, sus pezones rozados, eran una invitación al paraíso.
De su bolsa sacó todo un arsenal, un dildo, aceites para masajes, lubricantes, pilas, y comenzó lo que para mí sería un parte-aguas.
Su vagina totalmente depilada invitaba a saborearla sin reservas, mis dedos acariciaban toda la vulva, labios mayores, menores, clítoris, apretaba sus piernas mientras sin piedad metía el dildo hasta el fondo, disfrutando lo q veía, una hermosa nena retorciéndose de placer, gimiendo, a veces gritando, pidiendo más.
Me tocó turno a mi, me tumbé boca arriba, piernas abiertas, se acercó besando mis labios, acariciando mis senos, mordiendo el cuello, lamiendo aqui y alla, y cuando su lengua se acercó por fin a mis pezones ya no tenía dudas, quería sentirla.
Me besaba toda, sonreía, como una niña con juguete nuevo, me penetraba, se terminaron las pilas, jeje, puso más, seguía penetrándome, y así por no sé cuanto tiempo más, las pilas no duraban lo suficiente.
Se montó en mi cadera, frotándome su vagina mientras seguía penetrándome, caray, ella si que tenía pila.
Jadeos, muecas de placer, gotas de sudor, suspiros, manos por doquier,
orgasmos cruzados, piernas entrelazadas completaron el resto, que no me
atrevo a narrar por temor a profanarlo.
Gracias niña, por haber sido mi primera vez, sola con una mujer.
Tweet
Regístrate y conoce mas historias