Historias y Relatos Swinger
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Historias y Relatos Swinger
Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.
La primera vez "por ahí"...
Estabas ahí, en el sillón en
videoconferencia con una amiga que te quería conocer (le había
platicado lo maravilloso que eres en cuestiones sexuales), te dije “sé
coqueto, incítala, provócala”. Te miraba con esa sonrisa maquiavélica
que tienes a veces, seguro de tu atractivo, sabiendo que la estabas
cautivando.
Yo continuaba arreglándome entre tanto, me había puesto un short de
mezclilla (sin ropa interior) y una camiseta amarilla, tenis y
calcetas, un poquito de rubor y lápiz labial rosa pálido. Me acerqué a
leer su conversación y comencé a tocarte, como siempre, estaba s erecto
(creo que nunca te he visto “dormido”).
Abrí el cierre de tu pantalón, y saqué tu miembro, hermoso, húmedo, me
quitaste la blusa, yo me levanté para quitarme el short, me metí entre
tus piernas y comencé a lamerte, a comerte, a saborearte, desde la punta
de tu pene hasta el nacimiento de los testículos, mmmmmmm qué rico es
chuparte ahí, sintiendo como se mueve la piel que los cubre.
Me encantaba saber que nos veían por cam, ya había llegado para
entonces, el esposo de mi amiga. Seguía chupándote, frotando tu pene
entre mis tetas, disfrutando tu expresión gozosa. Subí lamiendo por tu
vientre, el tórax, tus pezones; me incorporé y te besé en los labios,
tomaste mis caderas, y dijiste, sube. Apoyé mis rodillas en ambos lados
del sillón, te acomodaste y me penetraste así, sin más preámbulo, sin
tocarme y yo escurría de ganas por ti.
Te movías deliciosamente, subiendo y bajando, yo te ofrecía mis senos,
mis pezones erectos, duros, anhelantes de tu boca, de tus manos.
Dejaste de moverte, y comencé yo el vaivén, adelante y atrás, Tú me
tomabas de las nalgas para moverme al ritmo que necesitabas, mojándote
más y más con mis fluidos que no paraban.
Me levanté, te di la espalda, y vi que mis amigos seguían atentos,
sentados ambos frente a la cam, je, sin escribir, sólo observando. Adiós
, les escribí, y cerré la ventana del msn, me tomaste así, inclinada, y me
penetraste otra vez, ambos de pie, mientras yo intentaba coordinar mis
movimientos para poner algo de música en la pc.
Fui por un lubricante, hacía mucho que quería sentirte tú ya sabes
dónde, aunque me atemorizaba mucho el grosor de tu miembro, aplicaste el
lubricante, me acariciabas con tus dedos, frotaste mi clítoris, y
comenzaron los intentos, dolía, pero me gustaba, “no te muevas” pedía,
me presionaba contra ti, dejándote entrar muy poco a poco, haciendo
soportable el dolor, llevándolo a nivel de placer, me gustaba sentir
como abrías mis nalgas intentando hacer menos doloroso el momento.
Lo lograste al fin, estabas todo dentro de mí, el dolor menguaba, mi
cuerpo estaba ya acostumbrándose a ti, hacías ruiditos raros,
riquísimos, gruñías, tu respiración se agitaba, me excitaba escucharte,
sentir tus manos jalando mi cabello, rasguñando mi espalda, tomando mis
senos y de pronto también, alcanzando mi clítoris acrecentando mi
placer.
Llegó mi primer orgasmo, me sentía hervir por dentro, temblaba, me
acosté boca arriba, abriendo mis piernas, mis labios, mostrándote el
lugar en que quería sentirte ahora. Entraste en mí, moviendo tu pelvis
como solo tú sabes hacerlo, mis manos recorrían tu pecho, tu cuello, se
metían entre tu cabello acariciándote la nuca.
Tus gestos reflejaban ya el placer contenido, mi vagina se amoldaba a tu
pene, apretándolo, gozándolo, seguías moviéndote, cada vez más rápido,
estabas sudando, mis manos bajaron a tu cadera, apretándote contra mí,
en mi segundo orgasmo, estremeciendo mis sentidos. Me voy a venir,
dijiste, y sentí tu cuerpo tenso, inmerso en un orgasmo delicioso.
Nos vestimos más rápido que “en inga”, porque afuera alguien llamaba a
la puerta desde hacía muchos minutos, obteniendo por única respuesta un
“voyyyy” entrecortado, jaja (qué locuras). Espero la segunda vez no sea
tannnnn tardado, no crees? Y reitero …….¡Qué rico es el sexo
contigo!!!.
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