Historias y Relatos Swinger
historias reales de nuestros usuarios
Historias y Relatos Swinger
Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.
Male y Luis
Hace tiempo que quería escribir esto. Hace
algun tiempo conocí a una niña preciosa en el chat de ésta página, me
llamo Male, me dijo; me capturó su simpatía, su forma tan natural de
invitarme a conocerla por la webcam; al verla pensé, wowwww, qué
afortunada soy, es guapísima!, pero, lo cierto es que esa primera
impresión se quedó corta cuando la fui conociendo a través del
mensajero; y posteriormente, cuando conocí a Luis(su esposo) supe que
detrás de una gran mujer, siempre debe haber un TIPAZO.
Me gustó tanto esta pareja, que me arriesgué a salir de mi “zona de
confort” para ir a conocerlos al DF. Ella guapísima y mega sexy; Él,
uyy, un bombón vestido de negro (a petición mía). Comimos delicioso,
unas copitas de tequila hicieron lo suyo, y de pronto estábamos ya
rompiendo no solo el hielo, sino todas mis expectativas.
Al poco tiempo, le brindábamos a Male un baile mixto, entre Luis y yo
(el ya había bailado solo antes). Momentos después, mis senos desnudos
se posaron tímidos sobre la mesa; Male estaba ya sin tanguita, con ese
minivestido rojo hasta la cintura, depilada por completo, no dudé en
ponerme de rodillas frente a ella, para probarla toda.
Mis dedos, cómplices fieles, me ayudaban a abrir sus labios vaginales
para chupar ese clítoris que se ofrecía sin reserva alguna, chupaba,
lamía, mordía con suavidad sus labios inferiores, uno a uno, aprisionaba
su clítoris en mis labios mientras mi lengua dibujaba figuras amorfas
sobre él.
Bajé un poco más, metí uno de mis dedos para comprobar la humedad dentro
de ella. Luis se acercó y ofreció su pene erecto al máximo para que
Male lo disfrutara con su boca. Abrí más sus labios y fue mi lengua la
que se internó en su vagina, probando como nunca antes a una mujer,
maravillándome ante esa deliciosa sensación de provocar placer a alguien
de mi mismo sexo.
Ahora la sorprendida era yo, al sentir las manos de Luis recorriéndome,
desnudándome casi totalmente, porque me dejó puesta la tanguita blanca
que me había solicitado, lo sentía acariciar mis senos, apretándolos con
ambas manos, tocaba mi vulva de principio a fin, mojándome, sintiéndome
con sus dedos.
Sentí a Luis penetrándome así, arrodillado detrás de mí, frotando mi
clítoris; yo no dejaba de lamer a Male, quería sentir su orgasmo en mi
lengua, sentir sus contracciones, provocarle todo el gozo posible,
estaba a punto de venirme yo también, solo se escuchaban jadeos, gemidos
ricos.
De pronto Male se incorporó, presionó mi cara contra su vagina y
comenzó a temblar, estaba regalándome sus mieles, entonces Luis comenzó a
acariciar mi ano, y al sentirlo ahí, rondando ese lugar, me hizo
terminar como nunca. Se salió de mí, retiró el condón y nos ofreció su
deliciosa verga a ambas, que devoramos sin ninguna restricción, lamiendo
a la par testículos y pene, hasta que (sin avisar) empezó a eyacular
deliciosamente, mojando nuestros rostros, nuestras lenguas que se
cruzaban en su glande.
La alarma de mi cel sonaba, la había puesto para que “no se me fuera el
bus”, nos vestimos aprisa, y oh sorpresa, nos dimos cuenta de que las
cortinas estuvieron siempre abiertas!!! Menos mal que estábamos en el 4°
piso, jajá. Salimos corriendo (literalmente) hacia la terminal de
autobuses. Nos despedimos yo creo, con ganas de mucho más, y espero muy
pronto volver a verlos.
Yo ahí, metida en un autobús con 40 personas más y oliendo a sexo!!.
Gracias Male y Luis por la inolvidable experiencia de conocerlos y
disfrutarlos como ni yo misma imaginaba.
Tweet
Regístrate y conoce mas historias