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Historias y Relatos Swinger

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Un trío inolvidable en Huejo

ío estable: Saludos, casi no comparto historias por este medio pues creo que en este ambiente es mucho mejor vivir que escribir las historias, sin embargo lo hago para agradecer la oportunidad de una pareja de participar con ellos y poco a poco realizar sus y mis fantasías. Contacté con una pareja de mi edad que vive en Huejotzingo, lo que más me sorprendió fue lo rápido de su respuesta invitándome a conocerlos, acordamos la hora y el lugar (una plaza pública) ya de noche pero temprano aun. Mi sorpresa iba en aumento pues no solo fueron extremadamente puntuales sino que al llegar descendió del auto que se estacionó frente a mí, una mujer alta, morena, con unos jeans muy ajustados que dejaban ver una hermosa silueta, caderas anchas, delgada, unas piernas torneadas y firmes como si fuera una adolescente; arriba un top blanco de licra que apenas lograba contener dos hermosos pechos, una mujer deseable y bonita pues tiene unos ojos grandes y muy expresivos, una boca grande, maquillaje impecable y un peinado que me dejó ver el esmero que había puesto para aquel encuentro, lo cual para mí fue un honor pues una mujer tan bella ya de por sí, puso un esfuerzo adicional para impactarme y valla que lo logró. Mientras su esposo permaneció en el auto durante toda la presentación. Ella me invitó a subir a su auto y accedí. Ella regresó a su lugar al lado de su esposo y yo ocupé la banca de atrás, me presenté y charlamos un par de minutos hasta que él preguntó: “¿Te gusta M?” de inmediato respondí que era muy bella y ¡Sí, me gusta respondí!. Entonces, dijo él, te la encargo mucho por favor solo tienen una hora y media. ¡No lo podía creer! El corazón se me aceleró y toda la sangre se me concentró en un solo lugar, mi pantalón se sentía como un muro de concreto que apenas lograba contenerme. Nunca había tenido una situación similar y entonces los nervios y la emoción se mezclaron en mi cerebro. Pregunté si estaban seguros de que así querían que se llevara a cabo todo y ambos estuvieron de acuerdo. Ella me miró con una mirada de esas que pareciera tienen poderes especiales y remató con un “¿nos vamos?”. Los minutos restantes de camino al motel se me hicieron eternos, mientras manejaba recorría sus piernas las cuales ella abría sutilmente invitándome a seguir, casi no cruzamos palabras pero nuestras manos iban explorando y abriendo el camino a lo que seguía, al llegar me pidió unos minutos para pasar al baño. Mientras tanto yo me despojé de la ropa, la verdad es que el pudor pudo menos que mi deseo, cuando terminé de quitarme la ropa ella salió del baño en un conjunto de ropa interior muy sexy, un brassier que dejaba ver sus deliciosos pechos, sus pezones lucían rígidos, entre el frío y el deseo parecían estallar, su piel era suave como la seda. Se acercó a mí nos fundimos en un beso profundo e intenso como si nos conociéramos de antes, ambos nos recorríamos con el mismo deseo y la misma lujuria. Mis manos liberaron sus pechos y con mi boca rendí culto a ese par de maravillas, los besé sutilmente sin presión pero con movimientos rápidos de mi lengua, ella comenzó a gemir y las piernas le flaqueaban, más de una vez quedó a merced de mis brazos entregándose por completo a mis labios que recorrían su cuello, sus labios y sus pechos, sus suspiros se convirtieron en gemidos y sus manos acariciaban mi pene de arriba abajo, lo apretaba con fuerza lo cual me gustó más que dolerme. Se hincó y con su boca me hizo estremecer, sus labios carnosos rodeaban mi tronco y lo recorrían de arriba abajo con una calidez indescriptible, sentía su aliento sobre mi miembro y luego con la lengua recorría toda la cabeza como su fuera un helado. Me miraba fijamente y se reía maliciosamente. Después de unos minutos de recibir ese delicioso tratamiento llevó una de sus manos a su entrepierna, la metió debajo de su tanga y al sacarla me mostró dos de sus dedos, empapados de un líquido espeso y un poco blanco, se los chupó mirándome a los ojos me dijo: “Mira como me tienes, clávame ya por favor”. La tiré a la cama y ella abrió ese hermoso par de piernas, quería devolver el oral tan delicioso que acababa de recibir pero ella no lo permitió, me dijo que no aguantaba más que se la metiera ya. Tomé un condón y al terminar de abrirlo ella me lo arrebató y me lo colocó, luego le dio otras chupadas ya con el condón y me dijo hazme tuya pero ya. Levanté sus piernas hacia ella lo más que aguantó y así con las nalgas al aire y su sexo palpitando y escurriendo la ensarté hasta adentro, ella solo cerró los ojos y me apretó los brazos, al sentir sus uñas en mis brazos mi cadera comenzó a arremeter contra la suya, no suelo ser brusco al contrario, pero ella me tenía a mil y ella estaba igual que yo, con sus piernas apretaba mi cadera y me golpeaba como si estuviera montando, señal que yo traducía en más fuerza en mis embestidas, no pasó mucho tiempo en que ella me aprisionara con los brazos y sus piernas, sus uñas se clavaron de nuevo en mis hombros y con un grito y una exhalación de ella supe que había llegado a un intenso y violento orgasmo. Detuve mis movimientos y pude sentir como se contraía su vagina exprimiendo mi miembro, al mismo tiempo le salía aire y se escurría su jugo. La coloqué de lado sin retirarme de dentro de ella pues esos apretones eran deliciosos. Así de lado la sujeté de uno de sus brazos mientras con la otra se sujetaba de la orilla de la cama, intentó detenerme pero en lugar de eso me prendió más y aceleré las arremetidas, el efecto fue delirante porque la fuerza de su brazo porque me detuviera se convirtió en un jalón que pedía más. Yo seguía sin creer lo que estaba pasando, era el contacto más rápido y más intenso de toda mi vida Swinger. La seguí penetrando en la misma posición hasta que de nuevo se estremeció, esta vez sí se zafó y pude ver algo que nunca había visto o nunca así, ella arrojó de nuevo líquido blanco de su interior y comenzó a temblar, me sujetó de las manos y la abrasé, me preguntó si me estaba gustando y le dije que me encantaba, me preguntó que entonces por qué no me venía y le dije que porque lo estaba disfrutando demasiado. Besé sus hombros y su cuello y comenzó a retorcerse de nuevo. Sus manos una sujetaba mi mano y de repente me la besaba y de repente me la mordía suavemente, y la otra mano aprisionaba de nuevo mi pene y lo acariciaba con una maestría única, luego comenzó a frotar mi pene contra sus nalgas a todo lo largo de su hendidura, sin avisarle empujé hacia ella y la penetré de nuevo y ella volteó, me sonrió y nos besamos de nuevo, sus manos me acariciaban con un frenesí delirante, me sentía muy deseado la verdad, eso aumentaba mi confianza y mi erección, mi pene se puso muy ancho, me lastimaba el anillo del condón. La puse en cuatro, ella pegó la cabeza a la cama y con la mirada más sensual que se puedan imaginar me sonrió y me preguntó ¿te gusto papi?, - Me encantas, respondí. Le dejé ir todo de nuevo, solo pude ver sus manos apretar las sábanas como si fuera a caer de un precipicio. Ahora sí tenía esas enormes y deliciosas nalga para mí solo, totalmente lubricadas por sus propios jugos, mientras entraba y salía de ella, comencé a acariciar su culito, entre sus jugos y nuestro sudor no fue difícil que mi pulgar entrara, al entrar lo dejé quieto para ver su respuesta, la cual fue un empujó hacia mí, así que no había nada que no quisiera M que le hiciera, mientras la penetraba ella me agarraba los huevos y me decía que le encantaba su tamaño (son muy grandes) y como le pegaban en su cosita, eso me prendía y luego con mi pulgar buscaba tocar mi pene a través de las paredes de su recto y su vagina, era delicioso y ella comenzó a gemir de nuevo, dejó mis testículos y se agarró de nuevo fuerte de la cama y estiró su espalda y pegó su culo hacia mí, pude sentir de nuevo como se venía y esta vez no me contuve, dejé que sus paredes vaginales terminaran de estimularme y en unos segundos sentí ese calor que recorre toda la espalda y que avisa la inminente explosión. Le pregunte si me podía venir en su espa…. Y me interrumpió volteándome a ver diciéndome donde quieras chiquito! Soy tuya!!!!, me salí de ella, me retiré el condón y me vine en su espalda, en su cabello y en la cabecera, me dio un poco de pena, pero ella resolvió todo con un wow! Nos relajamos unos minutos (un par ) ella me besó muy tiernamente y me dio las gracias, agradecí yo y le dije que era una delicia, nos metimos a bañar y nos apresuramos para regresarla con su esposo. Gracias M y L por esa ocasión y las que hemos repetido y seguramente repetiremos, espero no haberlos aburrido con un relato tan largo, invito a damas solas y parejas a contactarme, soy real, educado y discreto pero sobre todo, igual que todo aquí un apasionado del sexo libre y seguro! Saludos.



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