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Historias y Relatos Swinger

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Nuestro Primer Trio

Hola a todos, esta historia comienza con una noche de revisión de una computadora que había traído un amigo de mi esposa Claux. Ya habíamos platicado y jugado con la idea de invitarlo a formar un trío con nosotros, nuestro primer trío, también fantaseábamos cada noche mientras hacíamos el amor.

Compramos algunas bebidas y botanas, él llegó en la noche con su computadora para revisarla, así que la revisé y la reinstalé. Mientras tanto, los tres estuvimos hablando y tomando, yo miraba a Claux para que se animara y le dijera algo y ella me miraba a mí, así que seguimos tomando.

Un poco más entonados, su amigo nos propuso si íbamos a cenar unos tacos, así que aceptamos. Al regresar de los tacos, le dije a ella si se animaba o le diríamos, así llegamos los tres a la casa y terminé con la computadora, yo estaba muy caliente, ya quería verla chupándole su miembro pero no nos animábamos a decirle, así que él se despidió y se fue.

A los diez minutos, Claux y yo hablamos, le pregunté “¿qué onda?” y ella me dijo “yo había estado fantaseando toda la tarde con ver como lo tiene pero no nos animamos a decirle”, entonces le comente “llámale y dile que se me olvidó decirle algo y necesitamos que regrese”. Así lo hizo y le dijo lo que le había indicado, él regreso y me cuestionó “¿qué paso?, le comenté “te queremos decir algo”, me preguntó “¿de la computadora?” y le contesté “no, es sobre nosotros, no quiero que lo tomes a mal y si no quieres, no hay problema...”.

Directo, le pregunté “¿quieres hacer un trío con nosotros?”, él se quedó callado y ya con algunas copas encima, nos cuestionó “¿es en serio?” y le contestamos que sí. Él se tardó en contestar y finalmente respondió que sí, que siempre le había gustado mi esposa, que la había respetado mucho y que se sentía muy honrado de poder hacerlo y participar con nosotros. Al instante, yo miré a Claux, enseguida ella se le acercó y lo empezó a besar, luego él dijo “yo me dejo”.

A continuación, yo me coloqué detrás de ella y le saqué la blusa, enseguida él abrió los ojos más y vio sus hermosos pechos, preguntándome “¿puedo?”, yo le hice la seña de que sí, así que empezó a besárselos por encima del bra mientras yo acariciaba a mi esposa por todo el cuerpo. Yo estaba muy caliente de ver esto, después le quité el bra y él se dio vuelo con sus ricos pechos, así seguimos un rato con caricias y besos, posteriormente le empezó a desabrochar su pantalón a él y yo a ella y decidimos subirnos a la recámara.

Ya ahí, los tres nos quitamos la ropa y apagamos la luz, él se acostó primero, después ella y al último yo, entonces la puse frente a él, quien le besaba sus ricos pechos y ella nos agarraba nuestras vergas, una en cada mano y ya estaban muy duras. Yo la besaba a ella y a sus pechos, luego le comencé a acercar mi miembro por su conejito y a rozárselo, lo que ella aprovechó para empezar a besarle su verga lentamente y se la empezó a mamar.

Al mismo tiempo, yo se la fui metiendo a ella de un jalón, ya tenía su conejito bien mojadito de lo excitada que estaba y así estuvimos un rato, yo arremetiendo su conejito con mi verga y ella dándole una gran mamada. Después cambiamos de posición, enseguida él se puso un condón, luego ella se puso en cuatro y me la empezó a mamar mientras él se la empezó a coger; ver eso era fabuloso, ver como su amigo se cogía a mi esposa y su verga entraba y salía de su conejito.

Estuvimos unos minutos así, después yo tomé ese lugar y él el mío; sin decir palabra, solo se escuchaban gemidos y señas, después cambiamos de posición, los tres acostados, yo de frente a ella y él atrás, así se las metimos una y ota vez,  despues ella dirigió nuestras vergas a su conejito y se las metimos los dos. Eso fue muy excitante, verla con dos vergas por su conejito, que se encontraba mojadísimo y escurrían sus jugos.

Continuamos así un momento, después cambiamos de posición, ahora él se la empezó a coger de cucharita y yo le puse mi verga en la boca y ella me daba una tremenda mamada viendo en su cara que lo estaba disfrutando mucho. Transcurrido un rato, él dijo “me vengo”   llenando su condon de leche en su conejito, se veía mojadísimo, entonces ella me comentó “solo faltas tú, mi amor” y cambiamos de posición, ahora yo me la cogía y ella se la limpiaba, diciéndome “vente, amor, quiero tu lechita”.

Yo trataba de aguantar porque quería ver como se la mamaba, así estuve un momento hasta que me vine, sintiendo como la habia puesto el todo mojada y yo la mojaba aun mas con mi leche en el  conejito de mi esposa, fue estupendo ver y saber que se la habían cogido enfrente de mí y los tres lo disfrutado mucho. Acto seguido, metí mis dedos en su conejito, para sentirlo lleno de leche, luego nos dimos un beso y después, ella lo besó a el.

El trío lo hemos repetido más veces con el mismo amigo, ahora estamos buscando una chica que quiera hacer un trío con nosotros, también una pareja; ahora ella quiere verme hacerlo mientras nos observa, somos hetero.

Esa ha sido una de nuestras historias, saludos.



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