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CUERNO DE TORO II
Cuando mi marido llegó a la casa con su acompañante, éste sin darme tiempo de nada me besó profundamente y me abrazó y me arrastró al sofá. Poco a poco me fue despojando de mis prendas (que no eran muchas) y me dejó desnuda. Me hizo incorporarme y me pidió que poco a poco le sacara su ropa. Y tuve frente a mi ese precioso pene erecto, firme, grueso con un glande remojado de líquido seminal con una curvatura hacia arriba que palpitaba firmemente.
Al ponerme de cuclillas y mirar ese pene palpitante, sentí una especie de descarga eléctrica en todo mi cuerpo que me hizo tambalear. Él me tomo de la cabeza y me acercó a su pene que enpecé a lamer el glande poco a poco. Fui redondeando mi lengua sobre su grosor y me lo trague poco a poco. Después de mamarle la verga me levantó y me tumbó en la cama y se puso a besar todo mi cuerpo hasta llegar a mi vagina. Pese a su edad su lengua era magistral en despertar mi poros. Me puso en 4 y sentí como colocó su glande en la entrada de mi vagina que para ese momento ya estaba súper lubricada. Otra vez me la dejó ir con firmeza, que me hizo reparar de su potecia y profundidad de su penetración que me arrancó un jadeo que hizo voltear a mi esposo que estaba despojándose de su ropa. Tres veces hizo lo mismo y tres jadeo largo me acompañó con un orgasmo prolongado.
Me estuvo cogiendo en esa posición por un buen rato y después, me tendió de espaldas en el sillón con las piernas hacia arriba y bien abierta se colocó para hundirme su grueso pene y en esa posición me volvió a provocar un segundo orgasmo. Para ese momento yo ya no soportaba el fuego que encendía mi cuerpo y me apretaba los senos con fuerza. Sentía cómo la base de su pene me habría toda y rosaba mi clítoris que me producía un enorme placer.
En seguida se acostó en el piso y mi marido se incorpora acostándose frente a él y pegaron los dos su pene. La diferencia de los penes era evidente, pero tenerlos los dos en mi vagina por un buen rato y yo sentándome en ellas, me provocó un tercer orgasmo con mayor intensidad. que mi hizo temblar las piernas. Nos incorporamos y ordenó a mi marido sostenerme de los brazos. Se puso un condón y me untó de lubricante el culo. De pronto sentí como ese trozo de carne me fue perforando el culo y del dolor inicial sentí un placer enorme que cuando él bombeó firmemente y sentí su jadeo en mi oreja y sus manos apretándome los senos con fuerza, sentí como se escapaba de su cuerpo y regresar de nuevo. Esa sensación me hizo que me provocara, por primera vez un abundante líquido que me bañó las piernas, me hizo tambalear y me hizo escaparme de mi mismo por un instante al mismo tiempo de sentir de nuevo la descarga eléctrica en todo mi cuerpo.
Me acostó en la cama y se paró frente a mí, vi como sus enormes manos enrollaban su pene e hizo que expulsara la misma cantidad de semen que me bañó por completo la cara y enseguida, todo agobiado se tendió a mi lado.
Cuando nos recuperamos de todo, mi marido medió detalles de él y cómo fue que aceptó venir a casa. El pretexto inicial fue que le envió una foto mía según por equivocación y cuando mi marido lo invitó al istmo, le platico a detalle todo lo que tenía de fantasía. Al pie de la letra cumplió todo y yo estoy feliz de conocer a Emiliano, un chico de 23 años que estudia Matemáticas en la mejor universidad de la capital de México.
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