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otra copa, estoy ansioso....
Como me preguntas si deseo tomar
otra copa contigo, acepto sin vacilar, esta siendo una noche muy excitante y ya
hemos hecho el amor con mucha pasión e intensidad y queremos mas, hasta quedar satisfechos.
Sirves las dos copas y brindamos por esta noche tan rica en que estamos sedientos de sexo.
Tomas tu copa y dices que vas al
baño. Yo me quedo mirando como se contonea tu cuerpo desnudo camino a la
bañera. Me gusta tu esbelto y hermoso cuerpo, desde que te conocí en fotos me
gusto y hoy tengo la oportunidad de poseerlo. Ha sido maravilloso descubrir esta
noche lo sensual que eres, no tenia idea de cuanto me excita verte desnuda y
acariciarte por entero para complacerte y complacerme a mi mismo. Esta siendo
una deliciosa experiencia hacerte el amor, poseerte, cogerte.
Pasado un rato vuelves al cuarto
y tu bello cuerpo lo envuelve una toalla dejando ver tus hermosos pechos que
tanto me gustan. Esa visión nuevamente me pone calientito, nuevamente tengo un
profundo deseo de recorrer tu cuerpo sensual y acariciarte suavemente.
Me aproximo a ti y comienzo a
pasear mis manos por la toalla, acaricio tu cara y meto un dedo dentro de tu
boca que tu lames con dedicación. Entonces te retiro la toalla y observo que
llevas un pequeño panty negro que apenas cubre tu rajita. Estas magnifica. Me aproximo
mas a ti y tus duros pechos quedan frente a mi, me acerco y muerdo tus pezones tirando
de ellos con delicadeza, primero el izquierdo luego el derecho durante un buen
rato, lo que te hace gemir porque al igual que yo estas excitada y con deseo.
Comienzo a bajar mi lengua por tu
vientre, y me agacho, con la boca saco tu panty para poder llegar a tu vagina
roja y caliente por la excitación. Mi lengua te recorre varias veces
provocándote ligeras contracciones, tu sigues gimiendo y eso me encanta porque
quiero darte mucho placer antes de penetrarte, me dices que te sientes muy puta
y yo me aparto de tu sexo para decirte que si, que seas muy puta conmigo, quiero
que te pongas muy deseosa. así que me levanto y me situó detrás de tu espalda.
Comienzo a besarte el cuello y
una mano acaricia uno de tus pechos y la otra se desliza hasta tu sexo
húmedo que acaricio con suavidad, introduzco dos dedos en ella y se mojan con
tus ricos juguitos y te los llevo a tu boca para que te saborees tu misma, noto
que te gusta. Vuelvo a mojarlos y ahora los saboreo yo, que delicia de sabor
todo de ti me encanta.
Ambos estamos muy excitados, te
recuesto boca abajo en la cama separo una pierna y sigo acariciando tu sexo e
igualmente tu agujerito que tanto placer te da. Te recorro y noto que gimes
cada vez que me sientes.
Lanzas grititos que me indican el
alto grado de excitación que tienes ya y como deseo ponerte aun mas caliente me
tumbo en la cama y te situó encima de mi para que tu sexo quede a la altura de mi
boca y tu puedas jugar con mi duro y jugoso pene.
Mis labios te recorren tu rajita
y mi lengua se introduce ene le interior lamiéndote con fuerza y probando tu rica cremita. Cuando lamo tu clítoris vuelves a convulsionarte. Lo noto porque
aprisionas mi pene con tu boca, ya no paro te sigo chupando hasta que lanzas un
grito al tiempo que remueves todo tu cuerpo, te has mojado en mi boca y me dices: ha sido riquísimo mi
niño.
Me dejas ver como me lo chupas,
me dices cuanto te encanta, lo caliente que me quieres poner para cogerte muy
rico, juegas con comértelo todo, me excitas mas viéndote como entra y sale de
tu boquita, estoy a punto de venirme y te separo. Me siento al borde de la cama
y tu te acomodas encima de mi, veo como vas entrando en el, no es tan profunda
la penetración pero si lo suficiente para que me sientas como me pones de duro.
Te comienzas a acariciar, me excitas nuevamente hasta el límite, me encanta ver
como te masturbas, como te complaces tu misma. Abres mi boca con tus manos y me
das a beber de tu saliva. Te dejas caer dentro de la dura verga y un gritito
sueltas de placer, sigues así no se por cuanto tiempo. Te levantas sobre la
cama, tu sexo queda sobre mi rostro, sonríes maliciosamente y nuevamente
descargas tu saliva en mi, sediento de tu ser.
Te recuestas en la cama y me
exiges que te coja. Tus pies los llevas a mi boca, dedo por dedo voy
saboreándolos hasta que entro en ti, hasta el fondo, tus pies se mueven a mis
hombros. Comienzo a entrar y salir, eso te puso en la gloria por los gemidos
que dabas, sentía como entraba en su totalidad y te rozaba los tejidos del placer.
Que hermoso verte así llena de éxtasis, de gozo sintiéndote temblar del placer
que te daba.
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