Historias y Relatos Swinger
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El corneador acabó corneado... y no aguantó
Luego de su aventura con Esteban, nuestro roomie, la casa se inundó de un morboso
descaro. Él encontró un pecaminoso placer en su boca, por lo que eran frecuentes
las sesiones de sexo oral. A ella le encantaba mamársela para ver sus muecas.
Tiempo después nos cambiamos a otro depa, más
grande y céntrico, pero parecía que Esteban sería su amante de planta, por la
adicción que desarrolló mi esposa por su semen tibio directo en la lengua.
Recién instalados en el nuevo depa, Esteban llamó
a Mony para invitarla a salir. Irían a bailar. Ella tenía muchas ganas y yo
mucho trabajo, así que el plan resultaba ideal para todos.
Me cuenta Mony ―mi esposa― que cuando Esteban llegó
por ella, le preguntó a dónde quería ir, una pregunta extraña puesto que ya
habían acordado ir a bailar. Y fueron.
Mony tenía la impresión de que Esteban estaba un
poco aburrido en el salón de baile. Suponemos que esperaba llegar a la casa,
entrar, coger, e irse. O hacer exactamente lo mismo pero en un motel.
Mony comenzó a aceptar las invitaciones de otros
bailadores, lo cual disgustó aún más a nuestro ex roomie. En eso, Marco, un amigo de mi esposa de muchos años, la
llamó para saber si podían verse. Una cita de amigos. Ni más, ni menos.
Mony lo invitó al salón de baile al que llegó en
pocos minutos con dos amigos. Le presentó a Esteban, pero este mostró una
actitud huraña. Marco de hecho es fanático del hip hop y otros bailes, y aunque
la salsa no es lo suyo, hizo tal química con Mony que ella no quiso bailar ya
con nadie más. Esteban ahora sí estaba furioso.
Bastante irritado le preguntó a Mony si quería ir
a casa, o quedarse con ellos. La respuesta era obvia: Se quedaba. Aun así no se
fue, siguió en la mesa, como esperando que mi mujer cambiara de opinión, pero
mi mujer ya no podía decidir nada. Un caramelo de carne llenaba su boca y su
pensamiento.
Entre la bailadera, Mony y Marco salieron al
estacionamiento a fumar. Subieron al coche, y en vez de llevarse el cigarro a
la boca, acabó succionando un puro, como dicen vulgarmente, de Campeche… Sólo
eso pudieron hacer, pues pasaba mucha gente.
Volvieron a la pista tomados de la mano. Esteban
se puso rojo de coraje y sólo dijo “ya me voy”. Mony lo despidió y volvió a
bailar. Marco se portó como todo un caballero. La llevó a cenar a un lugar lindo,
y luego a la casa. Nadie habló de sexo ni nada parecido, salvo por la rica
mamada, todo había sido una noche agradable de amigos. Como debe ser.
Esteban aparece en línea y a veces saluda, pero su
cambio de actitud es evidente. No pudo soportar ser un corneador, y acabar
corneado.
En este punto Mony y yo reflexionamos: ¿Esperaba
Esteban la “fidelidad” que ni yo exijo?
¿Qué opinas? ¿Qué harías en el lugar de Esteban? ¿Qué harías en el lugar de Mony?
Ya tenemos depa con una habitación libre. Queremos que nuestros próximos compañeros de piso sean pareja, o cuando menos personas de mente más abierta. Ahí les cuento.
PD. Perdón por la redacción atropellada, ando con mucha chamba y no pude revisarla.
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