Historias y Relatos Swinger
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CONOCI A SU ESPOSA.
Después de varios mensajes y llamadas telefónicas, conocí a
la esposa de un contacto que había conocido por un chat sw. El fantaseaba con
el hecho que me cogiera a su mujer, incluso algunas veces lo hacía de una forma
muy detallada y hasta me daba instrucciones de como se imagina el momento en
que estuviera cogiendo con su mujer, cogerla de a perrito, mamarle las tetas
hasta dejárselas marcadas, o que se la regresara a casa llena de semen y
oliendo a sexo. Con estas platicas no puedo negar que también me excitaba y muchísimo.
El lunes pasado me llamo y me paso a su mujer, para hacer una
cita, nos quedamos de ver la noche de ayer en un café, ella llego a la hora
acordada y la verdad es que me encontré con una mujer muy guapa de piel blanca,
ojos verdes, chaparrita pero con un cuerpo muy deseable, en ese momento pensé que
sería una noche llena de placer. Pero contrario a lo que yo creía y a lo que había
platicado con su marido, me encontré con una chica llena de miedo, dudas y
desconfiada en el momento me confesó que no estaba segura de hacer eso, que lo hacía
por las presiones que ejercía su marido.
Con todo lo que me platico, la excitación con la que llegue y
la erección que ya tenía al saludarla por primera vez, simplemente se
esfumaron, llego el momento en que con lagrimas en los ojos me conto que no
estaba de acuerdo con las ideas de su marido pero que lo hacía solo por
complacerlo. Cuando estábamos platicando
ella recibió una llamada de su marido, platicaron un par de cosas y después me
paso el teléfono.
Marido: Hola como estas?
Yo: Bien muchas gracias?
Marido: No te gustaría que mi mujer te hiciera una mamada
mientras menejas?
Yo: Claro que me encantaría, pero eso es algo que finalmente
tiene que decidir tu esposa
Marido: Pásamela y ahorita le digo que te la mame en el auto,
quiero le llenes de leche su boca, quiero que llegue a casa y besarla con sabor
a sexo.
Le regrese el teléfono, y cuando colgó, lejos de tener una
cara de excitación, tenia una cara de terror. En los años que llevo en este
ambiente he visto la parte buena, el placer, la satisfacción, el deseo, la
complicidad, ver como las parejas al llevar este estilo de vida se sienten más
unidos, sin embargo, esta noche me toco ver la otra parte de la moneda. Anoche
sin querer fui el paño de lagrimas de una chica asustada y con dudas de lo que
sería su vida en pareja. Tomamos un par de cafés más y la lleve a su casa, y no
la llene de leche o de semen, lo que quise hacer fue llenarla de tranquilidad,
no sería yo quien le hiciera pasar un mal momento.
Tal vez no sea una historia excitante, caliente y llena de
lujuria, pero son historias que igual suceden al tratar de hacer del swinger un
estilo de vida.
Saludos de su amigo morocho..
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