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Historias y Relatos Swinger

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EL ORAL DE UNA CHICA CASADA.

Esto que les relatare sucedió hace algunos años, pero cada que lo recuerdo no puedo evitar excitarme, resulta que cuando estaba estudiando la licenciatura trabaja como instructor en un gym para poder ayudarme  para solventar mis estudios. Sin ser un adonis ni mucho menos, debo decir que si tenía un cuerpo definido y bien marcado.  

Aquella ocasión andaba en  plaza satélite, para los amigos de provincia les diré que es un centro comercial al norte de la ciudad de México, anda comprando algo de ropa y andaba con unos pants y una playera no ajustada pero que sin duda dejaba ver el trabajo que el gimnasio había hecho en mi cuerpo.

Soy fan de los helados de chocolate y tras las compras no pude evitar entrar a un local y comprarme uno, aquí es donde empieza la acción. En el local de los helados estaba una chica de unos 30 años máximo 33, sin ser una modelo tenía algo que llamo mi atención, de rostro coqueto y simpático con un cuerpo que dejaba ver las huellas de dos embarazos (puesto que llevaba a sus dos hijos paseando el mayor de unos dos años y el otro a punto de cumplir un año) Ella vestía unos jeans flojos y una playera tipo polo.  Como les dije antes no era el cuerpo de una modelo pero los jeans dejaban ver unas nalgas redondas, no era una chica llenita pero si dejaban ver el vientre de una mujer que ha procreado, sin embargo sobre su blusa también se asomaban un par de tetas riquísimas, que por obvias razones están listas para amamantar; y por mi mente paso el deseo de ser amamantado yo.

Estando comprando los helados no pude quitarle la vista de encima simplemente me fascino, seguramente ustedes como yo, han experimentado la sensación de que alguien nos observa, pues ella sintió la presencia de mi mirada e hizo contacto visual conmigo, su gesto fue indiferente, pero desde ese momento mis ojos estaban llenos de lujuria. Ella termino de comprar, pago y salió del local, momentos después yo hice lo propio. Seguí caminando observando lo que me gustaba para comprar y me la tope un par de veces, fue en la segunda ocasión que me cruce con ella cuando esbozo una pequeña sonrisa, ella siguió caminando empujando la carriola donde paseaba a sus retoños, la seguí y camine detrás de ella, de pronto no se si era mi imaginación pero aquellas caderas que me habían fascinado parecían moverse de una forma más sugerente.

De pronto ella siguió a la planta baja y fue a sentarse digamos a uno de los rincones más alejados y solitarios de la plaza, era un día cualquiera entre semana así que la afluencia de gente era poca. Me senté a un lado de ella, sin decir palabra, ambos seguíamos saboreando ese rico helado que cada uno por su lado tenía en sus manos, de pronto y muy disimuladamente me atreví a un pequeño roce a su pierna, ella no respondió y lo intente de nuevo, pero ahora mucho más palpable, siguió sin voltear y solo poso una de sus manos sobre la banca, era hora de que diera el siguiente paso, así que tome su mano y la empecé a acariciar con mi dedo pulgar, ella seguía volteando hacia otro lado como si no pasara nada. Empezamos a charlar y me comento que era casada cosa que para mí era obvio puesto que llevaba a sus frutos, y que solo andaba paseando para no aburrirse en casa.

Se podrán imaginar que en ese momento mi cabeza hervía, mi corazón palpitaba al máximo y mi verga tenía una erección tremenda, sin duda, fui presa de mi propia lujuria y de un movimiento repentino, le puse su mano sobre mi pene, en ese momento ella solo volteo a verme con una cara de asombro, pero se aferro de mi verga que estaba dura y caliente. De pronto solo me dijo “sígueme”, nos levantamos y por el pants que traía era muy difícil disimular la erección que traía hice malabares para esconderla con las bolsas que traía de las compras que había realizado. Así la seguí hasta el estacionamiento, llegamos a su camioneta subió a sus hijos los acomodo en sus respectivos asientos y con una seña me ordeno que me subiera. Para fortuna nuestra los niños se habían dormido y después de buscar un lugar solitario en estacionamiento, se paro, desato las cuerdas del pants, lo bajo para dejar al descubierto mi verga y se la llevo a la boca.

En ese momento sentía tocar el cielo, no podía creer lo que sucedía tenía en mi verga una boca deliciosamente cálida de una chica que me encantaba y con sus hijos durmiendo en la parte trasera, yo solo atine a descansar sobre el asiento y sentir al máximo esa deliciosa boca, con mi mano izquierda empecé a buscar sus deliciosas tetas mientras ella seguía con una mamada deliciosa y rítmica, chupaba mi cabeza y a la vez me hacia un chaqueta deliciosa. No los voy a engañar diciéndoles que estuvimos horas, mi excitación y los movimientos de aquella chica, uuffff hicieron que sintiera ganas de terminar, cuando se lo dije con la intención de que se retirara y poderme venir fuera, ella empezó hacer sus movimientos más intensos, no pude aguantar más y tuve que terminar en su boca, cuando sintió mi semen en sus adentros me pareció que metió mas su boca, y yo termine desfallecido, ella se incorporo y con un dedo quito un poco de semen que había quedado en la comisura de sus labios, yo tirado sobre el asiento y con la verga de fuera no podía creer lo que había sucedido.

Este fue el primero de muchos encuentros que tuve que esta mujer hermosa que en lo particular se me hacía de lo más cachonda.  

Saludos de su amigo Morocho230




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