Historias y Relatos Swinger
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Un rico trío
Mi esposa insistió en tener relaciones sexuales con su amigo. Al principio no me atrajo mucho su fantasía, pero poco a poco la curiosidad fue enciendiendo el deseo de ver esa imagen en vivo. Para los tres fue complicado, ya que su amigo no estaba muy enterado de lo que es el ambiente swinger, pero no pudo resistirse a la gran atracción que Carmen creaba en él. Fue muy excitante, aun recuerdo cómo se me aceleró el pulso cuando hablé por primera vez con él al teléfono y mas cuando hablamos ya en persona. La incredulidad matizaba su voz, pero el brillo de sus ojos mostraba cuanto deseaba tener sexo con mi esposa. Me cayó bien, era como lo imaginaba de acuerdo a lo que Carmen me contó del él. Así que ya puestas las cartas sobre la mesa, subimos los tres a nuestro automóvil para dirigirnos al motel. La plática giró sobre las cosas triviales del día, el trabajo y el clima en la ciudad. Que extraño fue para todos el entrar al motel tres personas en un mismo auto, siempre había sido de a pareja ¿no?. Un buen licor comenzó a bañar nuestro cuerpos por dentro, como preparándonos para lo que venía. Carmen estaba particularmente hermosa, y mucho mas atrevida de lo que es su normalidad en el sexo, lo cual me facinó. Nuestro amigo aun no se lo podía creer, pero ella tomó la iniciativa y comenzaron a besarse. No sabía como iba yo a reaccionar, sabemos que una cosa en la fantasía, pero encarar la realidad, pues es una gran prueba, eres o no eres. Noté como al ver sus caricias mi pene comenzó a ponerse erecto, y no podía apartar la mirada de ellos. Poco a poco la ropa de mi mujer comenzó a caer al suelo dejando ver la sexi ropa interior que se puso para la ocasión. Pasados unos minutos quedó claro que todos estábamos mas que a gusto con la experiencia, y yo la verdad ya no quise seguir solo observando, así que me desnudé y me metí a la cama donde mi mujer estaba gozando tanto, el escuchar sus gemidos ya me tenía loco de placer. Nuestro amigo comenzó a masturbar a Carmen, de una manera tan diestra que ella comenzó a tener orgásmos, gozaba tanto que a la vez que yo la acariciaba y besaba la sostenía para que no lograra huir del placer que estaba experimentando. Llegó el momento que ella dijo "haganme lo que quieran", así que los dos continuamos besándola, acariciándola y penetrándola. Él no dejó de masturbarla y ella no dejaba de alcanzar un orgásmo tras otro. Todo fue muy intenso. En algún momento la levanté y la puse sobre mi, la penetré y ella comenzó a cabalgar dándome la espalda mientras nuestro amigo le atendía sus labios, senos y le metía mano donde pudiera, fue tan erótico que eyácule dentro de ella. Ese fue el momento favorito de mi esposa, como depués me confesó, estar penetrada y tener a su disposición a otro hombre que le diera mas placer aun. Así seguimos por el espacio de una hora, o dos, perdimos la noción del tiempo, entre el sexo y algunos tragos de licor. Después nos despedimos, él siguió su camino mientras Carmen y yo, nos sentiamos como cómplices, cómplices de una experiencia muy agradable que nos unió mas en nuestra vida sexual como matrimonio.
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