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UNA FANTASÍA

UNA FANTASÍA.

Me encanta verla gozar con otro, me explota ver su cara de fuego y placer.
Mi fantasía era doble. Por una parte ver el juego de la seducción en un autobús, ella resistiéndose y después verla Verla sumisa implorando que la penetren con fuerza.
Logré contactar con un amigo que aceptó y entendió todas las indicaciones y así sucedió la historia.
Nos encontramos en la terminal de autobuses y decidimos trasladarnos a otra población de 40 mi. de distancia. Ella subió primero y enseguida Josué en lo que yo pagaba el pasaje. Josué al ver que habían pocos pasajeros se acercó a ella y le restregó la verga en el pasillo en lo que ella buscaba un lugar hasta atrás. Los alcancé y ella se sentó en la ventana y Josué a su lado yo me acomodé a lado y saqué mi cámara de video.

No se hablaron durante el trayecto, sólo vi cómo la mano de Josué empezó acariciar su cabello y empezó acomodarlos detrás de la oreja. Con sus dedos jugaba sus cabellos mientras él la miraba con deseo; poco a poco sus dedos bajaban por sus brazos pero ella sacaba la mano, Josué volvía a insistir. Poco a poco, conforme avanzaba el autobús, Josué bajaba con sus dedos de los cabellos por los brazos para tocarle una pierna y arrastrar hacia arriba su vestido amplio color violeta, Patricia retira su mano y vuelve acomodarse el vestido. Josué vuleve a intentar otra vez y esta vez arrastra su vestido y le habre la pierna y toma sumano y se lo lleva a su verga. Al negarse, yo me exitaba de sobre manera. Él de pronto se sáca la verga y y algo le dice al oido y toma de nuevo la mano de Paty para llevarselo a la verga y ella empieza a subir y bajar su mano en la verga de él. De inmediato vi cómo él le retira el seno del vestido, pero Paty se resiste aún. Josué se acomoda y empieza a masturbarse y de tanto en tanto le toca los senos, le mete la mano debajo del vestido y le hunde el dedo en su sexo. Ella voltea lamiéndose sus labios, pero no mira a Josué masturbándose sino que mira la profundidad del paisaje.

Poco antes de llegar él la besó en la mejía y se acomodó la verga en el pantalón y procedió a abrirle la pierna; ella ya sin mucha resistencia, le empezó a acariciar su sexo retirando su tanga rosa que llevaba. Le acarició la pierna desnuda y me volteaba sonriendo como diciéndome, logré domarla como te lo prometí.

Bajamos del Utobús y abordamos un taxi para llegar al motel. En lo que ella dejaba sus cosas en la cómoda, él se acercó por detrás para abrazarla alzándole el vestido y tocándole la panocha sobre la tanga con una mano y la otra tocándole los senos que ya estaban afuera del vestido. Ella se resistía aún pero él insistía y le susurraba al oído cosas sucias. La volteo para besarla quitándole con violencia el vestido. Yo me acomodé en un rincón para gozar del exitánte encuentro.

Al quitarle el vestido alborotó su cabello suelto admirando su brasier y tanga rosa de encajes. Él se hizo un poco para atrás y le dijo en voz alta: "te voy a meter la verga como se lo prometí a tu marido" y se acercó a ella para obligarla a arrodillarse y le metió la verga de buen tamaño en la boca hasta sentir la profundidad de su garganta. Ella jadeo y empezó a escurrirle la baba por la boca.

La levantó y le quitó lo que quedaba de prenda, y empezó a mamarle los senos mientras sus manos aprebata sus nalgas y la apretujaba hacia él. Se dieron la vuelta y la tumbó en la cama y le mamó los senos y fue bajando muy lentamente hacia su vagina. Cuando podía manoteaba sus senos y le decía en voz alta que si le gustaba el juego. Ella en un principio sólo jadeaba de palcer pero poco a poco fue pidiendo que subiera de tono sus insultos y le siguiera con mas fuerza.

Sin decirle nada la puso boca abajo y le abrió la pierna y de un jalón le metió la verga que ya babeaba su líquido transparente. La jaló de los cabellos y dijo: "pendejo, vez como cabalgo esta pinche puta" y le decía: "Dile a tu pinche marido si te gusta mi verga" ella sólo jadeaba y él la apretaba un poco más y me decía: "este pendejo tiene una verga de poca madre, me encanta la fuerza con que me empuja su verga"

Cuando la ponía de perrito la tomaba de los senos jalándole los pezones y le acomodaba la verga en la entrada de la vagina y le decía pídeme que te meta la verga, a lo que ella contestaba: "méteme la verga papi, enseñale a mi marido cómo me tiene que cojer", él de un jalón le metía la verga babeante y la empujaba con fuerza. Acto seguido le metía la verga en el culo. Ella sólo intentaba detenerlo tocándole la pelvis, pero como la tenía sumisa, pues le metía le verga hasta los huevos.

Para finalizar, se vino en su cara no sin antes decirle:"bebe mi semen pinche perra, bebela y la tomaba de los cabellos", ella sólo alzaba al vista y le decía ya vente mirey ya vente. Después de que vino, no aguanté las ganas y también me vine en su cara de felicidad.




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