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Infancia 1 "Jugando a las escondidillas"

Hola que tal, es la primera vez que me animo a escribir una historia. Quizá esta experiencia resulta importante para mi porque fueron los inicios de mi calentura y mi vida sexual. Resulta que mi vida sexual comenzó desde muy temprana edad, yo tenía 11 años aproximadamente, comenzaba la edad de la "puñalada" y pues no podía negar que en esa etapa de mi vida de sentía muy caliente. A pesar de ser hijo de familia, muy educado y con valores, pero en cuestiones de sexo fui y sigo siendo bastante fogoso y cachondo jejejej eso definitivamente no lo puedo negar. En fin, a esa edad solía  jugar con las hijas de mis vecinas, mis primas y amigas, en realidad éramos niños que no sabíamos lo que hacíamos, o tal vez sí, pero muy ingenuos de lo que pasaba entre nosotros. Yo trataba de maravilla a esas amiguitas, jugábamos y reíamos a diario. Mi mamá siempre practicó basket ball obviamente salía de la casa. De vez en cuando jugábamos en mi casa y pues ahí eran los momentos en los que nos poníamos cachondos jejeje creo que todos conocemos los juegos clásicos de niños, pero usualmente siempre jugábamos a las escondidillas y al papá y la mamá. Pues bien un buen día jugando escondidillas con mis vecinitas, una chica que se llama "Sonia" se ocultó en el mismo lugar que yo, detrás de unos grandes arbustos que hay en casa, quién nos buscaba tardó demasiado y eso nos permitió darnos un tiempo para echar a volar la imaginación jejeje ella era flaquita, parecia inocente y ps un culito pequeñito y paradito, comenzamos a besarnos de principio, luego nos abrazamos y acariciamos, sin pensarlo, puse una de mis manos en sus pequeños e inmaduros senos y la otra en su panochita tan pequeña y suave. Yo parecía un experto en esto de las artes de la seducción, le chupaba sus senos, se los mordía y con mis deditos los "sintonizaba", creo que eso prendía definitivamente a Sonia y opté por seguirla "satisfaciendo" jajaja en una de esas le bajé el short rosita que traía y la sometí contra la pared que daba a los arbustos, nos olvidamos totalmente que jugábamos a las escondidillas y de quién nos buscaba, tardaron demasiado en encontrarnos, será que nos ocultamos bien o no querían interrumpirnos?!? Para mi fue mejor yo disfrutaba el momento, fue así que me baje para darle unas chupaditas a su panochita, sabía deliciosa, era muy pequeña y cerradita a más no poder, metía mi lengua y a la vez usaba mis dedos, la percibí muy húmeda. Mi verga por lo pronto se humedecía y se sentía caliente dentro de mi calzón. Comenzaba a experimentar erecciones, no voy a presumir que se me ponía súper dura y que me crecia, era un pequeño pitito que bastaba para disfrutar el momento. Sometida a la pared, Sonia me pidió que le arrimara mi verguita. Se la embarraba por toda su panochita, de arriba abajo y ella feliz. En ese momento ya no aguanté más y se la comencé a meter. Obviamente no le dí una mega penetración porque eramos demasiado pubertos. Yo la sentía húmeda, exageradamente húmeda cuando metía y sacaba mi caramelo. Aunque nunca eyaculé. Éste salía baboso y bien lubricado, yo estaba encantado. Pues así pasamos cerca de 10 o 15 minutos, que para mi fueron eternos momentos que me mojé y disfruté sin problema. Nadie se enteró de la situación. Sonia y yo nos seguíamos viendo y jugábamos, quizá lo repetimos una vez más. Prácticamente fue mi primera relación sexual. Aún sigo viendo a Sonia, digamos que la vida no la trato muy bien, pero si se me presentara una vez más esa oportunidad no la dejaría pasar jejejej e en unos días subiré otra historia de mi infancia.



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