Historias y Relatos Swinger
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Mi primer trio en un club swinger, fue maravilloso !!
Un día cualquiera, me puse el vestido más ajustado, corto y provocativo de los varios que tengo; uno negro que a mi marido le encanta. Cada vez que lo uso se vuelve loco. También me puse unas medias para que mis piernas se vieran bronceadas, de las que tienen una banda de latex para sujetarse a la pierna. Lo que él no sabía era que no llevaba ropa interior ni arriba ni abajo. Solo podía imaginar el efecto que iba a causar en él… pero sabía muy bien lo que yo estaba sintiendo al sentirme absolutamente sexy, provocativa y seductora. De solo imaginar su reacción sentí como me humedecía. Esa humedad me provocaba la necesidad incontrolable de tener sexo, de experimentar algo nuevo... así que le propuse lo que nunca había hecho, aunque ya lo habíamos platicado un sin número de veces. Ir a un club swinger. Buscamos en Internet y encontramos lo que queríamos. Esa noche tuve mi primer trío.
Esa noche me sentía nerviosa e insegura de muchas cosas... Sobre todo por lo desconocido de la situación y por cómo serían mis reacciones ante los estímulos (a veces me sorprendo a mi misma). Pero a la vez me sentía serena porque él, mi marido, estaría todo el tiempo conmigo.
Cuando llegamos al club, en la entrada, me sentí un poco "fuera de lugar". Como si no supiera qué hacer... a cual niña inexperta en su primer día de clases. La primera impresión que me dio el lugar fue x... no era acogedor o sugestivo como me hubiera gustado que fuera.
Después de haberme tomado casi de dos sorbos el primer tequila, y de haber visto a una guapa espectacular, vestida de negro mientras le hacían un masaje, estaba lista para empezar con las emociones.
Un hombre alto, joven, no muy apuesto pero sí muy interesante, se sentó a mi lado. Lo llamaré Pedro. Nos saludamos los tres y platicamos un rato. La atmósfera que se fue creando nos llevó a empezar a acariciarnos. Yo estaba sentada en medio de los dos. Me acariciaban por todas partes y lentamente fueron acercándose, por mis muslos, hasta llegar a mi pubis. Los dos se sorprendieron y se excitaron muchísimo al sentir que no tenía ropa interior. Sentía los dedos de los dos en mi vagina mientras mi marido me besaba. Acaricié los sexos excitadísimos de ambos y la sensación era fascinante. ¡Quería sentirlos a los dos dentro de mí! Le bajé el cierre a Pedro, le puse un condón e instintivamente le hice sexo oral. Adoro sentir un pene en mi boca y hasta el fondo de mi garganta. Mientras tanto mi marido recorría mi cuello, mis senos con sus manos y se aferraba a mis caderas. Era fantástico sentir “todos los frentes” cubiertos. Después de ese momento, no me importó nada, fui espontanea. El que nos miraran todos no me molestaba, por el contrario, me excitaba más. Este aspecto en mí no lo conocía.
Cuando estábamos bien cachondos todos, decidimos ir al segundo piso. Mientras estábamos subiendo, no era yo la que subía. Era la hembra la que caminaba y todos admiraban; la que llevaba dos machos a que la cogieran… ¡me encantó! Era tal mi excitación que mi sexo me dolía. Allí en una grande cama, me penetraron los dos al mismo tiempo y uno a la vez, por delante, por detrás, les hice sexo oral y ellos me lo hicieron a mí. Alcancé orgasmos tan intensos y duraderos que no lo podía creer. Tuve también mi primer orgasmo mientras me penetraban solo por detrás.
Interactuar con los dos me gustó muchísimo pero más ver y sentir lo excitado que estaba mi marido. Me sentí “completa”. Como si siempre lo hubiera hecho. Estaba entregada al placer sin pensar en nada, solo sintiendo todas las sensaciones que mi cuerpo experimentaba… un placer diferente, puro y genuino.
Ahora estamos buscando una linda chica que quiera estar con nosotros para realizar otra de nuestras fantasías. Por supuesto las parejas y los hombres solos siguen siendo bienvenidos.
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