Historias y Relatos Swinger
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OTRA CONFESION DE INFIDELIDAD DE MI MUJER
Confesión de mi esposa de una de sus infidelidades
Todo esto comenzó cierta tarde cuando mi esposa y yo nos quedamos solos en las casa pues a los niños se los llevó su abuelita materna a su pueblo, y no regresarían sino hasta después de 3 días, ya que se encontraban de vacaciones escolares. En segundo días en que nos encontrábamos solos en casa ideamos varias actividades, con la idea de poder disfrutar de nuestro tiempo libre, lógicamente también habíamos pensado en algunos juegos sexuales, entre ellos ruleta con verdad o mentira; todo iba de maravilla, de manera excelente, empezado a calentar nuestros cuerpos, hasta llegar al famoso juego de los dados, donde el castigo era un caballito de tequila o bien también el ganador podía elegir que el perdedor se quitara alguna prenda, o en su defecto contar una verdad que el otro no conocía pero conviniendo desde el principio que nadie se iba a molestar... Poco a poco mi esposa se encontraba ligeramente alcoholizada, ya que como fue la que en más ocasiones perdió, ya no tenía prenda alguna que quitarse, por lo que tuvo que tomar mas caballito de tequila; ella es de tez blanca,, pelo largo, mide aproximadamente de 1.60 metros de estatura, de caderas y nalgas grandes y amplias, pues cuando usa pantalones o vestidos entallados, provoca las miradas libidinosas de quienes la ven, ya que siempre que voy a su lado eso sucede; sus pechos son de regular tamaño, y de pezón muy regular, que cuando ella se excita, se le ponen mucho muy ricos; en lo personal a ella le encanta, la enloquece que me la coja en posición de 4 o sea de perrito, para poder ver su chulo y gran trasero; tiene un culito pequeño coño, apretadito, y muy pocas veces me lo he comido; después de algún tiempo de castigos y varios caballitos de tequila, y ya algo alcoholizada, por lo que pidió que se cambiaran los castigos, acordamos que ahora serán orales, bailes eróticos con posiciones muy cachondas, masturbaciones y confesiones; a esas horas de nuestros juegos y apuestas, ya nos encontrábamos muy calientes, por lo que al calor del alcohol, le pedí que me contará su más grande y deseada fantasía sexual, ya que momentos antes, ella me había pedido que yo le contara la mía, por lo que terminé confesándole que mi fantasía, era verla teniendo sexo con otro hombre, confesión que terminé con un delicioso sexo que me hizo a ella; al iniciar ella la confesión de su mas grande y deseada fantasía, lentamente iba abriendo sus piernas, mientras me empezó a contar que ya hace 8 años cuando ella trabajaba como secretaria de una empresa a la que yo representaba y a la que le llevaba todos sus asuntos legales, había un gerente que la llevaba seguido a restaurantes y sitios cercanos de la ciudad donde vivimos, hago la observación que en ese tiempo tuvimos uno de nuestro peores momentos maritales, tanto que estuvimos a punto de separarnos, en esa época ella gozaba de un cuerpo hermoso, ya que solo teníamos un hijo, además de que sólo tenía 19 años; él se desempeñaba como gerente de esa empresa, y andaba detrás de ella y aprovechando toda la situación toda vez que yo viajaba a diversas ciudades, él, la llevaba a varios sitios, él también actuaba como su mejor amigo y confidente, además de que a palabras de ella misma, le parecía muy varonil y tenía un cuerpo bastante aceptable, en cuanto ella me empezó a comentar todo esto, empecé a sospechar cual podría ser el destino de su fantasía, confesión a la que le puse mucha atención ya que sospechaba que no se trataba de una fantasía sino de una infidelidad de parte de ella, por lo que ya no la interrumpí en ningún momento, continuó comentándome qué, una vez la llevó a una ciudad cercana a la que se encuentra la empresa en que trabajaba, mientras el conducía iban platicando, cuando regresaban del pequeño viaje que estaban haciendo, momentáneamente él detuvo la marcha de su automóvil y la invitó a bajar para según ella, ver el atardecer, ya habiendo bajado del vehículo y poniéndose a observar el famoso atardecer, a un lado del automóvil, él, en forma sorpresiva, la volteo tomándolas del brazo y la abrazó pegándola a su cuerpo, dice ella qué, al momento sintió un bulto de gran tamaño de entre las piernas de él y ella no pudo evitar la excitación que eso le provocó, porque ella y yo no teníamos relaciones por nuestros constantes pleitos, por lo qué no hizo mucho por separarse de él: ella ante esa situación, respondió positivamente de inmediato, por lo que en cuanto se abrazaron, ella buscó sus labios y él respondió de inmediato y rápidamente con un beso ardiente y apasionado, beso que se convirtió mejor dicho en cachondeo, que era lo que ambos querían y que en ese instante ninguno pudo evitar, ya excitados, se dirigieron al auto y se sentaros en los asientos delanteros, él en el volante y ella en el del copiloto, y siguieron fajando, ella dice que en cuanto él se separó, ella le bajó el cierre del pantalón y le saco su pene el cual ya lo tenia muy duro y erecto; en cuanto me confesó todo lo anterior, yo ya estaba en el punto del coraje y de la rabia pero también esa confesión de mi mujer, me tenía al borde de la excitación, por lo que no sabía que hacer, por lo que no la interrumpí, y me dijo que al ver su verga no pudo evitar compararla con la mía, pues la de él estaba más gruesa y un poco más corta que la mía , ya que yo la tengo más larga pero más delgada, me confesó que de inmediatamente se bajó a mamársela a lo que él no hizo ningún ademan, solo se dispuso a gozar esa rica mamada que mi mujer le estaba dando, también me dijo que su pene a cada mamada que le daba, se le ponía más grueso y caliente, él ya muy excitado , puso sus manos en la cabeza de mi esposa haciendo, que tragara todo su miembro, que con esfuerzos ya trataba de conservar dentro de su húmeda boca, me comentó que fue una de las ocasiones que más disfruto del sexo oral pues a ella siempre le ha encantado la idea de que la obliguen a someterse a un estilo de sexo que no sea el suyo; ella ya muy excitada en extremo, o al menos así lo estaba sintiendo, provocó succionara más y más hasta que él se vino en su boca, llenando la mitad de ella con su leche, dice mi esposa, que ella abrió la boca y le enseñó a él, su propio semen y en un gesto de deseo se lo tragó todo, lamiéndose los labios y tragando hasta la última gota de esa leche que acababa de ordeñarle a él; el no dejó pasar mucho tiempo y se acercó a mi esposa, ella me comentó que la atrapó contra el asiento y comenzó a besarle el cuello nuevamente, debo acotar que mi esposa tiene su punto débil en su cuello, su espalda y sus pezones, sin pasar por alto su clítoris, por lo cual de inmediato, me imaginé que su amante de ocasión (eso trato de hacerme creer) pronto lo descubrió; ella continúo con su historia, mientras yo me debatía en esos momentos entre celos, coraje, rabia por lo que estaba escuchando ya que no creía que se trataba de una fantasía sino de una realidad que nunca jamás me hubiera imaginado, también debo decir con honestidad que su relato, fantasía o confesión me tenía mucho muy excitado y quizá un poco menos celoso y con la morbosidad de conocer toda esa historia, por lo que yo estaba ansioso por seguir escuchando su relato; ella al continuar con su historia, se acercó a mi, poniéndose cómoda de momento se inclinaba a mamarme la verga y de momento continuaba con su narración, haciendo el momento más cachondo, o ella tratando de que no me enfureciera de esa forma me tenía muy entretenido confesándome su supuesta fantasía, y de pronto y ya bajo los efectos de los caballito de tequila que se había tomado, hizo un gesto que era indicativo de que lo mejor estaba por escuchar; describió que él, le desabotonó la blusa y empezó a acariciar sus pechos y a besarlos mordiendo suavemente sus pezones, mientras con sus manos desabotonaba sus pantalones, bajándoselos hasta debajo de las rodillas, procediendo a besarle su vientre y al mismo tiempo, metiendo la mano por debajo de su tanga, poniendo directamente sus dedos a la entrada de su vulva, masajeando suavemente su clítoris, mientras ella se contorsionaba por el placer que eso le producía, y de esa forma ella lubricaba abundantemente su vagina con sus ricos jugos, tanto que ya tenía empapada su tanga y los dedos de él ya estaban muy húmedos, aún sin haberlos introducido a su vagina, finalmente quedaron al descubierto sus dos pechos y él, comenzó a pellizcarse los pezones, y entre pellizco y mordidas de pezones y metidas de dedos, ella ya estaba lista para que alojar su pene; sin embargo él, en vez de penetrarla, le metió 3 dedos en su rica panocha que para ese momento ya escurría, y empezó a hacerle movimientos de vaivén, ella ya deseaba locamente tener un orgasmo y le pidió que se la metiera, ya que en esos momentos ella ya estaba lista y desesperada porque se la cogiera; era tanto su excitación, que según ella, fue eterno el tiempo en que ambos se quitaron toda la ropa que les estorbaba, quedando totalmente desnudos, sin testigos que los inhibieran ya que se habían apartado de la carretera para “observar el atardecer”; al continuar con su narración, me dijo que ella se hincó enfrente de él, y solo así, pudo realmente ver el tamaño real del grosor de su pene, el cual y de verdad era muy grueso, lo que aún más la excitó y aumentó su deseó de tenerlo ya entre sus pliegues y hasta el fondo de su panocha; sin embargo él, la puso de pie, tomándola de la mano, se pasaron a la parte trasera del automóvil, recostándola y tomando suavemente sus rodillas y abrió sus piernas dejando a su vista completamente toda la vagina de mi mujer totalmente abierta, ella nunca había dejado que yo la contemplará de ese modo, pero él, la dominaba a su antojo lo que a ella, le provocaba más y más deseo de que ya se la cogiera; el de inclinó comenzando a besar las piernas de mi mujer, yendo hacia sus muslos, y llegando a su vagina, comenzó a chuparle su clítoris, metiendo y sacando su lengua de la vagina de vez en cuando, ante lo que ella se vino de una manera extraordinaria, contorneándose ante cada chupada de su clítoris, consiguiendo un total de e orgasmos, y ya más caliente de lo que estaba ella, le pidió que ya le metiera la verga, ya quería sentirse bien trabada de esa verga gruesa que había visto que él tenía, por lo que se incorporó y tomando con una de sus manos su grueso pene, le puso esa cabeza enorme en la entrada de su vagina y le palmeó el clítoris con su verga, y de un sólo golpe se la metió hasta el fondo, comentándome ella, que gimió entre dolor y deseo, pues en verdad estaba más gruesa a lo que yo las tenía acostumbrada; él se dio cuenta de eso e inmediata y lentamente le hizo el vaivén, tratando de acostumbrarla, y hasta que se dio cuenta ya tenía toda su verga dentro, comenzando ella a gemir de placer, ante eso, él comenzó a aumentar el ritmo y con ello los gemidos y gritos de placer de mi mujer, puesto que nunca le habían llenado toda su vagina de verga y en ese momento tenía una muy gruesa que no imaginaba, su placer iba en aumento, como repito, acompañada de un dolor que gustosa aceptaba, dice la lubricación de sus jugos vaginales permitieron que tremenda verga pudiese entrar y salir sin ningún problema, y dice que era tanta la lubricación que sintió sus nalgas y el asiento del auto, húmedos, pero eso en esos momentos no le importaba, ya que solo quería que él le hundiera más y más la verga que esos momentos de éxtasis la tenían en otra dimensión ya que nunca pensó sentirse tan excitada, tanto que poco a poco le agrado más la idea de permitirle a él que eyaculara dentro de su vagina, que le echara toda su leche, aunque al principio dudó, pero mientras más sentía placer y excitación, más deseaba que él, explotara dentro de su vientre, ya que quería sentir el calor del semen en sus entrañas; mientras tanto yo hasta ese momento y ante esa confesión, ya no sabía que decir ni hacer, ya que me encontraba muy excitado y hasta el punto de venirme en la boca de mi mujer, ya que como repito, entre comentario y comentario, me estaba también mamando la verga muy rico, por lo que al llegar hasta ese punto de su fantasía-confesión-relato, yo estaba a punto de echarle en la cara de mi semen, pero me contuve y quise terminar de escuchar el relato, así que hice todo mi autocontrol para no venirme; ella le pidió a él que quería que se viniera dentro de su panocha, ya que lo deseaba tanto, pero él se rehusó, y cuando sintió que se venía, le saco la verga y eyaculó le esparció en su vientre toda la leche, la que había sido igual de abundante que cuando ella se lo mamó y él se vino en su boca, ella nuevamente le tomó la verga ya sin leche ya que aun la tenía parada y se la volvió a meter ella misma; yo hasta ese momento de su narración, me encontraba muy sorprendido de lo que estaba escuchando, ya que era mi mujer quien me estaba platicando su fantasía, la que ya en esos momentos yo ya había tomaba como una aventura de ella; ella continuo mamándome la verga y narrándome su historia; continuando me dijo que se le acerco al oído de él y le comentó que tenía “perrito”, así que ansiaba que le llenase la vagina de espermas, por lo que él, de un golpe le metió toda la verga y ella con toda su experiencia le realizó sus mejores movimientos, y ambos escuchaban cómo los testículos de él, azotaban en las nalgas de mi mujer, además de que ella sentía, como él, estaba a punto de volver a explotar, esta vez ella, se aseguró de que no le sacara la verga y que le llenara su vagina de leche, así que lo abrazó fuertemente con manos y lo envolvió con sus piernas alrededor de la cadera de él, y se empezó a mover más y más hasta que finalmente el estalló dentro de sus entrañas, viniéndose también ella en un rico orgasmo, que le provocó al momento de sentir cómo el glande de la verga de él se expandía dentro de ella, con espasmos, señal de que la estaban llenando de leche, por lo que ella, comenzó a sentir el semen; Dice que después de eso todavía fueron a un motel y ahí cogieron, en todas las posiciones que a él se le antojaban y ella solo le cumplía mansamente, y que cuando la puso en 4, fue cuando más lo gozo a él, ya que esa posición como dije al principio, le enloquece, yo no podía dar crédito a lo que escuchaba y hasta la excitación y mamadas que mio mujer me estaba dando mientras me contaba todo lo narrado, finalmente me vine en su boca, y así la historia terminó: después de que terminó de narrarme su supuesta fantasía, me sostuvo que eso era solo una fantasía, pero como habíamos acordado desde el inicio que nadie se iba a molestar por la narración de la fantasía de cada quien, no tuve mas que cumplir con lo acordado y coger muy rico con ella, claro yo ya sin decirle que me había excitado con su narración. Días después, nuevamente estando cogiendo muy rico, me dijo qué eso que yo había escuchado de ella, había sido cierto; ahora cuando tenemos sexo de vez en cuando me relata la misma aventura con algunas variantes, yo gustoso acepto escucharlas, ya que eso me provoca la tremendas venidas, quedando ambos exhaustos..
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