Sitio exclusivo para adultos · Comunidad privada · El NO se respeta

Historias y Relatos Swinger

historias reales de nuestros usuarios

Historias y Relatos Swinger

Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.


Poseída por vez primera (Parte 1 de 3)

Dije “estoy lista, ya métemela, por favor”.  Puso mis tobillos en sus hombros, hizo a un lado la tanga, y poco a poco...

Lo anterior es parte del siguiente relato, que describe mi primera experiencia real como TV, que tuve con un caballero maduro en este portal.

Sean pacientes, que vale la pena, por favor.

Durante años estuvo latente en mí el agrado de ponerme ropa de mujer, pero jamás había pasado de verme al espejo con un poco de maquillaje y vestidos entallados y cortos.   He usado juguetes para fantasear, aunque siempre los he buscado pequeños, ya que mi orificio anal es muy estrecho.   En una ocasión, al calor de un encuentro con un amigo swinger con el que en ocasiones me he reunido para estar con amigas mutuas, una cosa llevó a la otra, y de pronto ya estaba metiéndome su miembro que presumía una erección tremenda.   Sin embargo, creo que apenas tenía su glande adentro, y sentí mucho dolor.   Esto me hizo retirarme, y dejar el intento para otra ocasión.    Esta otra memorable ocasión es la que me pone a escribir, esperando describirlo a la altura de las circunstancias.

Por medio es este portal, coloqué un anuncio como Travesti de closet, con algunas precisiones.   Fue agradable recibir tal cantidad de correos e invitaciones.  Aunque ya con algo de experiencia en el ambiente como hombre, siempre tengo mis reservas, pues mucha gente sólo curiosea y no llega a nada, o algunos que sólo quieren ciber sexo, o los que quieren encuentro en cabinas de internet, e incluso una pareja que tomó la iniciativa de contactarme y luego fueron simplemente nefastos.   Sin embargo, muchas invitaciones parecían reales, así que este experimento prometía.   Entre mis actividades personales, trabajo, etc., sólo tenía tiempo de mirar con emoción el buzón unas 3 ó 4 veces al día.   Yo ardía de deseos por llevar a cabo por vez primera mi fantasía de ser tomada en plan de mujer por un hombre con experiencia que supiera hacerme gozar totalmente y sin lastimarme.   Empecé a manejar la posibilidad con algunos caballeros que más o menos cumplían lo que yo buscaba, pero mis ganas se fueron esfumando cuando noté que no tenían en cuenta el plan que yo proponía, pues dedicaba tiempo a escribirles y a pedirles que contestaran puntualmente a cada punto de mi correo, pareciendo que del otro lado había un chimpancé escribiendo.   Casi monosílabos, “sí, lo explicas rico, me parece bien, vamos a vernos en un ciber, etc.”

   4 días después, me dio curiosidad por entrar al videochat, cosa que nunca hago, básicamente porque las salas de chat en general suelen recibir tantos usuarios, que como todo mundo escribe, pierdes el hilo de quiénes han escrito y qué desean satisfacer.   La verdad es que en resumen, los chats me aburren, y pierdo interés con rapidez.   Una vez que ingresé, todo indicaba que cerraría la ventana, pues incluso preguntaba “Alguien de Veracruz con interés de llevar a cabo un plan real YA?”, y bueno, nada pasaba.   A unos segundos de cerrar, recibí una invitación de un caballero a una sala de chat privada.  Otro más invitaba.  Uno foráneo que saludé pero descarté cortésmente, otro mostrando su herramienta en cámara.   Empecé a hablar con este último, siendo que estaba en Veracruz, igual que yo.   Pronto, sentí que no era el indicado, y empecé a despedirme.  En eso, recibí otra invitación a chat privado, de un usuario a quien llamaré Luis.   Cruzamos algunas palabras, y le pedí chatear en msn, para lograr una comunicación más rápida.  Mientras nos conectábamos, revisé su perfil, y aunque no había pensado en cumplir mi fantasía con un hombre mayor de 50 años, fue grato ver su perfil, donde mi problema fue ver el tamaño de su miembro, pues si bien no era descomunal, me imaginaba partida en dos.   Empezamos la charla.   Iba haciendo mi checklist:   Trato cortés, aprobado.  Discreto, aprobado.  Mente abierta, aprobado.  En pocos minutos noté que nos estábamos entendiendo muy bien, y sentí mi corazón acelerarse, y pronto le envié un par de videos, cuyas ligas están a continuación:

http://www.xvideos.com/video2006748/breeding_his_wife

(es muy cachondo, pero no se pierdan a partir del minuto 6:55, que es el punto clave, al menos para mí)

http://www.xvideo s.com/video72942/wife_assfucked_by_bbc

(si no se activan las ligas, cópienlas y péguenlas en su navegador)

Le dije que me gustaría que mi primera experiencia fuera casi idéntica al primer video, especialmente en los segundos antes de la penetración, y la forma tan paciente y gradual en que lograba hacer disfrutar a la chica.

Del segundo, le dije que me gustaría llevar a cabo la parte donde ella lo monta y se recuesta sobre su pecho para gozar las embestidas.

No había terminado de verlos.  Le pregunté qué opinaba.  Me dijo simplemente “Estoy muy excitado”.  Acordamos algunas cosas: no video, no fotos, ser muy limpios, ser discretos y tratarnos bien.  Imaginé que las palabras cruzaban los cables dejando una estela de fuego: “Véamonos a las 4 de la tarde”.  Eran pasadas las 2 de la tarde, así que simplemente acordamos detalles.  Algo que me agradó fue la espontaneidad y empatía con que logramos el acuerdo, pues no necesitamos intercambiar teléfonos.  Ambos sabíamos que llegaríamos.   Salí volando a conseguir la tanga y otras prendas con las que me estrenarían, comí en 5 minutos, me bañé, me depilé algunas zonas estratégicas, me apliqué crema por todo el cuerpo, y usé un perfume muy femenino para la ocasión: Touch of pink.   Las prisas me hacían olvidar un poco el nerviosismo, pero sí pensaba en momentos “qué nervios, al fin lo voy a cumplir!”.   Salí de casa vestida como hombre, con una bolsa con varias cosas que usaría, entre ellas una botella de whisky.

Llegué al punto de la cita, y en los primeros 3 minutos pensé “tal vez no se atrevió”, “debimos cruzar teléfonos”, etc.; sin embargo, ví a lo lejos el vehículo que me describió, y puedo decir que con alivio, lo ví detener la marcha donde yo estaba.  Entré, saludé y aprecié a un caballero de porte español, delgado, bien conservado a sus más de 50 años, barba y pelo gris, y no tuve ningún inconveniente en que así fuera.  (continúa)



Regístrate y conoce mas historias